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Naciones Unidas ha manifestado este viernes su creciente preocupación por la reanudación de los ataques de los rebeldes hutíes contra embarcaciones mercantes que navegan por el mar Rojo y ha advertido de que estos incidentes pueden agravar la inestabilidad en Oriente Próximo, además de comprometer las perspectivas de paz en Yemen.
En un comunicado difundido por Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, se ha mostrado "profundamente alarmado" por el regreso de estas acciones contra el tráfico marítimo y por las nuevas amenazas dirigidas a la navegación en una de las principales rutas comerciales del mundo.
De acuerdo con Naciones Unidas, los ataques reivindicados por los hutíes no solo incrementan el riesgo de una escalada regional, sino que además podrían incrementar la implicación de Yemen en el actual escenario de confrontación.
"El ataque contra buques mercantes, reivindicado por los hutíes, amenaza con exacerbar aún más las tensiones regionales y prolongar la escalada actual, con el potencial de involucrar a Yemen aún más en el conflicto regional", ha señalado Dujarric en nombre del secretario general.
Riesgo de escalada regional
Asimismo, la organización ha advertido de que un deterioro de la situación sobre el terreno tendría importantes consecuencias más allá de las fronteras yemeníes: "La intensificación de las hostilidades en Yemen socavará las perspectivas de paz y tendrá graves consecuencias económicas, humanitarias y ambientales en toda la región y más allá", ha añadido.
Ante este escenario, Guterres ha reclamado una reducción inmediata de la tensión y ha instado a los hutíes a detener cualquier nueva ofensiva o medida que pudiera contribuir a agravar el conflicto.
El secretario general ha recordado además la obligación de cumplir la resolución 2722 (2024) del Consejo de Seguridad de la ONU y las posteriores decisiones adoptadas para proteger la libertad de navegación y la seguridad de los buques mercantes en el mar Rojo.
En este sentido, Naciones Unidas ha insistido en que deben restablecerse plenamente los derechos y libertades de navegación internacional en el estrecho de Bab al Mandab y las zonas marítimas próximas.
La preocupación de la ONU coincide con el recrudecimiento de la crisis en Oriente Próximo, donde los hutíes --movimiento respaldado por Irán-- han intensificado sus amenazas contra el tráfico marítimo en el acceso al Mar Rojo, una vía estratégica para el comercio internacional.
Por otra parte, el enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Hans Grundberg, también ha expresado su inquietud por la reanudación de los ataques y ha continuado sus contactos con representantes yemeníes, así como con actores regionales e internacionales, en un intento de contener la escalada.
Miles de marineros atrapados en el estrecho de Ormuz
En paralelo, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha alertado de la situación que afrontan miles de marineros atrapados en la zona del estrecho de Ormuz. Según datos de la Organización Marítima Internacional (OMI), al menos 6.000 tripulantes permanecen a bordo de cerca de 400 embarcaciones sin posibilidad de abandonar la zona.
La portavoz del organismo, Shabia Mantoo, ha explicado que la cifra podría ser superior dado que existen otras personas desaparecidas o localizadas en embarcaciones menores cuya situación aún no ha podido ser verificad.
La oficina dirigida por Volker Türk ha denunciado igualmente que algunos armadores han abandonado a sus tripulaciones sin asistencia ni posibilidades de repatriación. De acuerdo con la información recopilada por el organismo, al menos nueve buques con un total de 93 marineros han quedado en esta situación desde el inicio del conflicto.
"Los marineros han sido abandonados en sus barcos a su suerte, sin comida, agua, combustible, atención médica, electricidad ni medios para comunicarse con sus familias", ha afirmado Mantoo. La portavoz ha advertido además de que estos trabajadores permanecen aislados durante largos período de tiempo en una zona de guerra y continúan expuestos a combates, en una situación que supone un grave riesgo para su integridad física y mental. Desde el estallido del conflicto se han contabilizado al menos 17 fallecimientos de marineros.
"Los ataques contra embarcaciones civiles son inaceptables y deben cesar. Están protegidas por el derecho internacional humanitario", ha subrayado.
Por ello, el Alto Comisionado ha pedido a los Estados, a los armadores y al resto de las partes implicadas que "garanticen urgentemente la protección de los marineros varados", incluso asegurando un acceso efectivo a la asistencia consular, a los suministros y servicios esenciales, y facilitando las evacuaciones y repatriaciones. Asimismo, ha reclamado que "las partes en conflicto deben trabajar con urgencia para facilitar el paso seguro de los marineros varados", de modo que puedan evacuar y desembarcar de forma segura, así como garantizar la entrega de suministros esenciales.