Hubo un momento clave en la carrera de Unai Lekerika (Gernika-Lumo, 1994). Fue en la primera jornada del Bilbao Iron Cup de 2024. El zaguero sintió molestias tras el descanso del primer joko del partido que jugó junto a Xabier Barandika ante Aritz Erkiaga e Ion Ibarluzea de tal modo que tuvo que abandonar la disputa con el 13 iguales en el marcador del primer joko. Iñigo Unda le sustituyó y, pese a que parecía que estaba todo el pescado vendido, pusieron en serios aprietos a los campeones del Winter Series (15-14, 14-15 y 5-0). El pelotari sufría roturas parciales de los tendones del bíceps y del hombro derecho. El gernikarra optó por un método conservador. Los médicos estimaron que la baja se iba a alargar durante tres meses, pero su reaparición se pospuso dos meses más.
“Hice un cambio de chip, de mentalidad. A partir de ese instante, traté de hacer las cosas de modo distinto”, reflexiona Lekerika. El zaguero comenzó a pulir detalles de su preparación: mayor énfasis en el físico, cuidar la alimentación y descansar más. “Mi percepción es que durante el último año llego mejor a los finales de los encuentros y aguanto mejor el trote. Notaba que antes acababa los duelos muy fatigado, destrozado”, explica el zaguero. Sufre menos y así puede ejecutar más el “revés” y jugar menos “de derecha”, ariete con el que hace mucho daño. De hecho, la lectura del puntista es que las lesiones acumuladas en su perfil diestro vienen de “castigar” mucho con este golpe.
En el plano físico, Unai trabaja con el preparador Gontzal Urionabarrenetxea en el centro Geroa, donde también están Xabier Barandika y los manistas profesionales Aitor Elordi, Aimar Morgaetxebarria y Xabier Rekalde.
“Me siento más ágil a la hora de ir a la pelota. Llego con más rapidez y es más fácil tomar decisiones, pensar con claridad. Antes igual era más vistoso porque jugaba mucho de derecha, saltos por la pared sigo haciendo, pero ahora afronto todo con mayor madurez”, sostiene. Es ahí donde nota un “cambio mayor”.
Lekerika coincide en que el oficio de pelotari también consiste en “ir aprendiendo cosas” poco a poco. “Debuté con veinte años y voy a hacer 32. Llevo casi doce años en el ámbito profesional. He vivido muchas experiencias y creo que estoy en una tesitura en la que puedo todavía progresar”, aclara el zaguero de Gernika-Lumo.