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El 12 de julio, Jannik Sinner levantó por segunda vez consecutiva el trofeo de Wimbledon después de derrotar a Alexander Zverev. Era el resumen del momento que vivía el tenis mundial: el italiano se consolidaba en la cima. Pero paradójicamente, aquella final albergaba el principio de un cambio que pocos podían sospechar. Después de aquella tarde en la pista central del All England Club, Sinner no volvería a jugar un partido oficial en el resto del año. Y a su vez, Zverev, el tipo que salió derrotado, acababa de pisar sobre la alfombra que dirige hacia el trono mundial del tenis.
Después de semanas en vilo sobre su futuro inmediato, Sinner ha anunciado que no volverá a competir en lo que resta de 2026. Le lesión en su rodilla derecha que le mantiene apartado de la competición desde el desenlace en Wimbledon ha terminado imponiendo una decisión que se resistía a tomar. De hecho, ha ido renunciando uno a uno a los últimos torneos, tratando de apurar buscando sensaciones que siguen sin llegar. El pasado 25 de septiembre, el de San Candido confesó que “mi rodilla todavía no está como me gustaría y no estoy preparado para competir”. Añadió también que desde el 12 de julio ha practicado “casi cero” el tenis.
Jannik Sinner, en la final de Wimbledon, su último partido.
La lesión
La lesión, según informó Corriere dello Sport, es una tendinopatía extraarticular en la rodilla derecha. Se conoce como el síndrome de la banda iliotibial, un problema que no se sitúa internamente en la articulación sino por fuera, en el tejido, que se inflama al extender y flexionar la rodilla. Así, Sinner ha comunicado que detendrá por completo la temporada para someterse a una terapia para reducir la inflamación. “Los médicos y yo hemos decidido que necesito someterme a un tratamiento para la rodilla, lo que significa que la temporada 2026 ha terminado oficialmente para mí”, informó el propio tenista.
El horizonte, por lo tanto, se despeja para Sinner. No estará en Viena, París, las ATP Finals de Turín ni en la fase final de la Copa Davis en Bolonia. “Estos últimos años, especialmente el final en Turín, me han regalado sentimientos y emociones muy bonitos, por lo que este año va a ser muy diferente”, lamentó el italiano, obligado a fijar la mirada en un horizonte lejano. “Necesito pensar en mi carrera a largo plazo y haré todo lo posible para volver al 100 %”, expresó.
Zverev, ante su momento
En paralelo, el tenis no ha esperado. Ahí aparece Zverev, el tipo que ha vivido a la sombra de gigantes. El alemán nunca ha escondido que su sueño era alcanzar el número 1 en algún momento de su carrera. A sus 29 años, las puertas se han abierto. Ya había hecho gran parte del trabajo antes de recibir este impulso involuntario. En 2026 ha conquistado Roland Garros y el US Open y llegó a Pekín como segundo clasificado del ranking. Además, la Race, la clasificación que contabiliza exclusivamente los resultados del año, ya le tenía por delante de Sinner: 8.650 puntos frente a 7.950 después del US Open. Así, el número 1 ya solo es cuestión de tiempo.
En el ranking de la ATP, Sinner figura actualmente con 11.000 puntos y Zverev con 9.720. Pero el italiano tenía que defender hasta el final del ejercicio 500 puntos en Viena, 1.000 en París y 1.500 en las ATP Finals. Es decir, son 3.000 puntos que desaparecerán de su casillero. En cambio, Zverev solo tenía que renovar 330 en Viena, 400 en París y 200 en Turín, después de haber sumado ya en Pekín más puntos que los que defendía allí. Incluso sin necesidad de ganar otro torneo, el alemán dispone de un margen que Sinner ya no podrá recuperar. De este modo, el número 1 cambiará de dueño durante este tramo final de temporada y Zverev se convertirá por primera vez en el líder de la ATP. Será la culminación de una gran persecución. Será el resultado de la perseverancia de alguien que jamás desistió.
El de Hamburgo había llegado a ser número 2 mundial en junio de 2022, pero nunca había encontrado la llave de entrada al primer puesto. Durante años se quedó cerca, atrapado detrás de Novak Djokovic, Roger Federer o Rafa Nadal, y después tras Carlos Alcaraz o el propio Sinner. Ahora pisará la cumbre gracias a una combinación de factores: parte del mérito está en sus resultados, pero las ausencias de Alcaraz primero y Sinner después le han facilitado el acceso. El propio Zverev había sido bastante claro al valorar su situación semanas atrás: “Con Jannik lesionado y Carlos regresando de una lesión después de cuatro meses... en este momento, probablemente sí sea el mejor. Pero si todos están sanos, Jannik sigue por delante”.
Cabe recordar que en 2026, el italiano ha frenado al alemán en la carrera por los títulos en Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y el citado Wimbledon. Es decir, los cinco duelos se han saldado favorables a Sinner.
Alexander Zverev, en la final de Wimbledon.
Sinner lo advirtió
Aunque Sinner ya identificó el peligro aquel 12 de julio en Wimbledon. Después de derrotar a Zverev, el italiano dedicó unas palabras a su rival que hoy tienen otra dimensión: “Esta vez estuviste cerca y, si juegas así, estoy seguro de que algún día también lo tendrás en casa. Estuviste increíble. Sigue adelante. Sé que tu objetivo es ser número 1 del mundo y estás muy cerca. Tendré que tener mucho cuidado”.
No hizo falta que Zverev le doblegara sobre la pista. Tampoco se han vuelto a ver las caras. La rodilla de Sinner ha terminado alterando una jerarquía que parecía destinada a prolongarse. El italiano ha alcanzado las 91 semanas como número 1 y lleva 18 consecutivas en la cima. Llegó a la posición por primera vez el 10 de junio de 2024 y, tras el periodo de dominio de Alcaraz, había recuperado el mando el pasado abril. Ahora su ausencia pondrá fin a ese tramo de control y abrirá un nuevo capítulo en una clasificación que en los últimos años se ha acostumbrado a cambiar de dueño entre los grandes nombres de la nueva generación.
Y la paradoja no concluye ahí. Porque Zverev alcanza el número 1 tras haber perdido contra Djokovic en las semifinales de Pekín, un resultado que le impidió aprovechar para acercarse todavía más a Sinner. Pero el alemán ya había hecho suficiente. Su temporada, construida sobre dos títulos de Grand Slam, le había colocado en la posición adecuada a la espera del desenlace. Aunque también ha tenido que hacer frente a las críticas por haber conquistado sus dos primeros grandes sin haberse medido a los máximos rivales. Mischa Zverev defendió en este sentido a su hermano en unas declaraciones concedidas a Sport1: “¿Por qué no estaban allí? Porque estaban lesionados. ¿Por qué nos lesionamos? Porque, de alguna manera, no somos lo suficientemente fuertes, o porque hemos hecho demasiado, porque no descansamos cuando lo necesitábamos”.
Lo cierto es que aquel 12 de julio, Sinner venció a Zverev y advirtió que tendría que tener cuidado con él. Casi tres meses después, el alemán ya no necesita perseguirle. Solo tiene que esperar para cerrar el año como número 1.