Si un día cualquiera planteáramos en nuestros centros de trabajo qué podría hacernos más felices en nuestro desempeño laboral, muchas de las respuestas tendrían que ver con reclamaciones salariales, mayor formación, un reparto más equilibrado de las tareas o que se nos dote de herramientas que las hagan más sencillas. Hoy por hoy, numerosos estudios coinciden en señalar que la aplicación de la en ocasiones controvertida inteligencia artificial puede contribuir, y de hecho lo estaría haciendo ya, a que la contestación a la pregunta de si una herramienta tecnológica puede hacernos más felices en el trabajo sea un categórico sí. Porque al igual que “el dinero no da la felicidad”, la tecnología, por sí sola, no hace más felices a los trabajadores pero puede ayudar.
¿En qué se concreta esa contribución? Los mismos estudios refrendan la teoría de que puede ser así si los trabajadores son formados en el manejo de la IA, si esta se utiliza para eliminar tareas de menor valor, favorecer el desarrollo profesional o también, por qué no, si no es utilizada únicamente como una herramienta de vigilancia y control de la plantilla. Es de sentido común pensar que aquellas empresas que asuman la IA, al igual que cualquier otro recurso beneficioso, como una herramienta que potencia el capital humano, tendrá trabajadores más satisfechos.
Un estudio realizado en 2025 por el Instituto de Investigación sobre la Felicidad junto a la empresa Jabra concluyó que los trabajadores que emplean la inteligencia artificial a diario se sienten un 34% más satisfechos con su empleo, son un 47% más optimistas sobre su futuro laboral y un 70% ve más oportunidades de crecimiento profesional. Un 78% de quienes la usan frecuentemente dice alcanzar sus objetivos laborales frente al 63% de quienes se declaran usuarios esporádicos.
Según este informe, los datos muestran que cuanto más se integra la IA en el entorno laboral, “más comprometida y optimista se muestra la persona respecto a su trabajo”. Y esto se traduciría en que, cuando se traspasa la puerta del centro de trabajo al acabar la jornada, quienes están más contentos en ese entorno, tienen hasta 4,5 veces más posibilidades de sentirse felices en su vida en general.
Es por eso que este trabajo concluye que “en un entorno donde la IA está cada vez más presente, las empresas tienen la oportunidad y la responsabilidad de construir espacios donde la tecnología no solo ayude a trabajar mejor, sino también a vivir mejor”.
Refuerzo y ventaja
“Las personas son más felices en el trabajo cuando sienten que avanzan, aprenden y aportan valor. La inteligencia artificial puede convertirse en una gran aliada para lograrlo, siempre que las organizaciones apuesten por formar y acompañar a sus equipos”, asegura Alesander Gómez, Country Manager de la empresa Timia, especializada en inteligencia artificial, datos y analítica avanzada.
Desde su perspectiva, son cinco los motivos por los que la IA nos está haciendo más felices en el trabajo: nos libera de las tareas más repetitivas, nos ayuda a aprender cada día, aumenta nuestra sensación de progreso profesional, reduce el estrés asociado a la sobrecarga de trabajo y nos prepara para el futuro. Gómez recalca que “la felicidad laboral no se basa solo en el salario o en los beneficios tradicionales. La IA adoptada es una ventaja competitiva ya que potenciar las ideas de los empleados se convierte en una fuente de bienestar”.
Trabajadores felices
Durante lo ya transcurrido de 2026 varias instituciones y expertos han tratado de responder a la pregunta que nos ocupa. Para el Journal of Innovation & Knowledge británico la clave está en cómo se utiliza la tecnología y sostiene que puede mejorar “tanto el bienestar emocional como el cognitivo y social siempre que el trabajador mantenga el control sobre su actividad y reciba formación adecuada”. Una conclusión que comparten la estadounidense Society for Human Resource Management (Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos) en su informe Navigating AI in the Workplace (Integrar la IA en el entorno laboral) y Microsoft en su Índice de Tendencias Laborales 2026.
Para el economista belga Jan-Emmanuel De Neve, profesor de la Universidad de Oxford y director de su Centro de Investigación del Bienestar, la tecnología genera beneficios “cuando hace al trabajador más autónomo, lo que redunda en una mayor satisfacción y productividad”.
Gensler, uno de los estudios de arquitectura más importantes del mundo con sede central en San Francisco, habla en su Global Workplace Survey (Encuesta mundial sobre el lugar de trabajo) 2026 la figura del ‘AI Power User’ (Usuario Avanzado de IA), un perfil de trabajador cada vez más presente en las empresas que se caracteriza por invertir más tiempo en aprender, colaborar más con sus compañeros y, por tanto, tener unas “relaciones de equipo más sólidas que quienes apenas utilizan inteligencia artificial”.
La 'cara B'
Pero como en todo, el uso de la IA en el trabajo también puede tener una parte no tan ideal. El citado informe de Jabra de 2025 advierte de que cuatro de cada diez trabajadores que usan la IA dicen sufrir altos niveles de estrés al tener que adaptarse a la tecnología.
Desde la Universidad de California se afirma que la IA no está reduciendo la carga de trabajo sino intensificándolo e investigadores de la Universidad de Cambridge advierten de que automatiza las tareas que los trabajadores creen más satisfactorias.
Lo que está claro es que la IA puede ser una aliada al reforzar el componente humano. Pero nunca podrá sustituirlo. Se trata de usarla para trabajar mejor, no para producir más en menos tiempo.