El agua es un elemento fundamental en muchas rutas para vivir la naturaleza. En muchos paisajes, se puede contemplar en ríos, cascadas, lagos, etc. Y, más allá de su importancia para los ecosistemas locales, lo cierto es que es una gran oportunidad para disfrutar de planes al aire libre. Uno de ellos, y que es “perfecto” para este otoño, lo comparte la revista ‘Viajar’ en uno de sus últimos artículos.
Un río que surge de la roca
Hablamos del Nacedero del Urederra, lugar donde apreciar una espectacular cascada de aguas cristalinas. Situada en una Reserva Natural desde el 1987, se encuentra en Baquedano, un pequeño pueblo del oeste de Navarra
Este espectáculo surge al pie de los calizados de la sierra de Urbasa. Durante años, el agua de lluvia y nieve se filtra por la roca, atraviesa galerías subterráneas y sale a la superficie cargada de carbonatos.
Como resultado, adquiere una transparencia increíble y una tonalidad turquesa, para luego descender desde el manantial e ir formando tanto pozas como cascadas a lo largo de sus primeros dos kilómetros.
El agua de las pozas del Nacedero del Urederra es de color turquesa.
La belleza del agua más transparente
Lo que más atrapa la atención del senderista, de acuerdo con este medio, es la cascada cristalina y la pureza de su agua. Eso sí, no existe un único salto que sea digno de admirar, ya que hay una escalera de pozas y cascadas de pocos metros, encadenadas a lo largo del barranco.
El agua varía su color del turquesa al esmeralda en función de la profundidad y la luz que se filtra a través de los árboles. En algunos remansos, puede verse el fondo mediante un cristal mientras que en los cascos aparece blanca. Pero es la última poza grande, la más próxima al manantial, la que acapara todas las miradas.
Es importante tener en cuenta que el caudal condiciona la excursión. En la estación de primavera, después de las lluvias de otoño, el lugar va lleno y las cascadas rugen. Por lo tanto, octubre y noviembre, con las primeras precipitaciones, es el mejor momento para ir.
El acceso a la ruta
Visitar el Nacedero del Urederra exige un recorrido de ida y vuelta de unos 6,2 kilómetros. Con unos 200 metros de desnivel y de dificultad baja, se puede realizar en dos o tres horas incluyendo las paradas y es apta para hacer con niños.
La bajada suave queda al inicio, y la cuesta para la vuelta. Para hacerla, se aconseja llevar calzado de montaña, pues el suelo junto a las pozas es resbaladizo, y cerrar los portillos del ganado al cruzarlos. También se recomienda llevar agua y comida.
Por último, y no por ello menos importante, es saber que la entrada requiere reserva previa a través de la web oficial y el aforo diario es limitado. Dado que el fin de semana tiende a llenarse, lo más inteligente es acudir un día laborable y temprano para disfrutarlo casi en solitario este tesoro de Navarra.
Diferentes parajes del Nacedero del Urederra.
La mejor estación del año
El otoño es la época más adecuada del año para realizar esta ruta. Según la revista ‘Viajar’, el camino cruza un hayedo que, desde el mes de octubre, se disfraza de colores amarillos, ocres y rojizos reflejados sobre el agua turquesa.Y si a eso le añadimos la luz baja, que realza el contraste entre el dorado de las copas y el azul del agua, lo tenemos todo.