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La empresa se replantea ganar tamaño para asegurar su futuro

Crece el número de compañías vascas que apuestan por la expansión para consolidar su actividad
El crecimiento empresarial es una decisión muy relevante en la trayectoria de cualquier compañía. / Magnetic

Una de las preocupaciones del tejido empresarial vasco, tal y como resaltó la semana pasada Confebask, es la mejora de la competitividad. Las empresas vascas afrontan una coyuntura en la que los costes crecen por efecto de una inflación que no termina de estar bajo control y en la que, al igual que las del resto de Europa, se encuentran ante la amenaza del efecto sandwich que supone la competencia de las firmas de Estados Unidos y China, que aventajan a las del Viejo Continente en muchas facetas críticas.

Ante esta situación, una de las vías que puede ayudar a las empresas a crecer en su competitividad es la de ganar tamaño. “Pero no se trata de crecer porque sí, sino teniendo claro el propósito. Tienen que analizar su mercado, el sector en el que operan, y comprobar si tienen la necesidad para crecer y los recursos para ello”, explica Pablo Martín, responsable de Economía de la patronal vasca. El Gobierno Vasco también ha divulgado con insistencia el mensaje en los últimos años de que el tejido empresarial, compuesto en más del 90% por pymes, debe incrementar el tamaño de sus empresas como método para garantizar su futuro, elevar su competitividad y consolidar su empleo.

El último boletín de Confebask dedicado a analizar la dimensión empresarial resalta que el tamaño medio de las empresas vascas se situó al comenzar el pasado año en 6,55 empleados por empresa, alcanzando así un nuevo máximo, y continuando la tendencia creciente iniciada en 2015, que tan sólo fue interrumpida en el año 2021 como consecuencia del parón económico de la pandemia. Desde el año 2008, el tamaño medio ha subido un 28%, de 5,11 empleados a 6,55 empleados.

El pasado mes de junio, el director general de Elkargi, Zenón Vázquez, recordaba que “las empresas necesitan ganar tamaño y, para ello, las finanzas deben estar en la ecuación. En Euskadi contamos con un 94% de micropymes. Aquí necesitamos más mediana empresa para poder ser competitivos a nivel global. El crecimiento sin visión económico-financiera no logra proyectos sostenibles”, diagnosticaba el director de la sociedad de garantía recíproca. Esa es una de las claves: conseguir el respaldo financiero que proporcione cobertura y seguridad a un proceso que, como subraya Pablo Martín suele producir “vértigo” entre las compañías que dan el paso.

La situación que perciben los agentes institucionales y empresariales es que Euskadi, que ha sido siempre un territorio fértil para el surgimiento y consolidación de las pymes, sobre todo las industriales, debe serlo ahora para las empresas de tamaño mediano. Las sucesivas crisis que se viven en los últimos años en la economía, con problemas relacionados con la inflación energética, los cuellos de botella, los aranceles y los conflictos bélicos, no hacen sino convertir en más necesaria la senda iniciada hace una década, cuando la Gran Recesión originada en los mercados financieros se alargó durante años y dejó a muchas empresas y trabajadores en una situación precaria, con la obligación de activar mecanismos de crecimiento como garantía de supervivencia.

El análisis de Confebask recoge que respecto a comienzos del año 2020 “baja el peso de las microempresas tanto en número como en el empleo que representan”, y crece en el resto tamaños de empresa, que “alcanzan porcentajes máximos tanto en número de empresas, como en términos de empleo en el caso de las medianas y de las grandes”. Respecto al año 2008, a comienzos del año pasado las empresas grandes elevan su peso tanto en número de empresas -del 0,15% al 0,23%- como en el porcentaje de empleo, que pasa del 26,6% al 33,5%. Esta misma correlación se produce también en el caso de las medianas empresas, que elevan su número del 0,95% al 1,24% del total de empresas, y su empleo del 18,33% al 19,22%. Son consideradas grandes empresas aquellas con más de 250 empleados, mientras que las medianas son las que comprenden entre 50 y 250 trabajadores y las pequeñas tienen una plantilla que oscila entre las 10 y las 50 personas. Por debajo de una decena de trabajadores se categoriza como una microempresa.

Pero, ¿cuáles son las ventajas concretas que puede aportar el crecimiento de tamaño a una empresa? “Se trata de un paso relevante, porque cuanto mayor es una empresa dispone de mayores capacidades para afrontar retos como las políticas de I+D, la internacionalización, y la mejora de la calidad, además de que permite disponer de más recursos que permiten ser más competitivos”, apunta el analista de Confebask. En definitiva, se trata de “ganar músculo” con el objetivo de, además de hacer frente a todas esas tareas, encarar las transiciones obligatorias ya para Europa, como la energética, la digital y la demográfica.

A comienzos de 2025 el número de microempresas se había reducido un 1,1% respecto a un año antes, frente a subidas de entre el 1,2% y el 3% en el resto de los tamaños. Asimismo, en comparación al año 2008, crece el número de grandes empresas un 17,9%, y el de medianas empresas un 3,5%, bajando el número de pequeñas empresas un 2,9%, y el de microempresas un 21,9%, se lee en el informe de Confebask. La comparativa del tamaño deja ver que, respecto a la media de la Eurozona, Euskadi está por encima, pero por debajo de referencias como Alemania. Por otra parte, en lo que respecta a las firmas de más de 250 trabajadores, la media es inferior a la de la Eurozona.

“Tener empresas grandes en el territorio es muy importante porque generan un efecto tractor para toda la cadena de valor”, apunta Pablo Martín, que detalla también los efectos positivos que tienen estos procesos en la economía de un territorio. “Con empresas más grandes, crece la productividad, además del Valor Añadido Bruto y el PIB per cápita. En definitiva, se genera una economía de escala”, apunta el responsable de Economía de Confebask.

“Existe una alta correlación entre el tamaño medio de las empresas y el PIB per cápita en las distintas comunidades. Euskadi ostenta una posición destacada en ambas variables, al igual que Madrid y Nafarroa, según los datos de empresas inscritas en la Seguridad Social, ocupando la segunda posición en PIB per cápita y la tercera en cuanto a tamaño medio de las empresas inscritas en la Seguridad Social”, apunta el informe de Confebask. Por otra parte, eegún la estadística de empresas inscritas en los registros de la Seguridad Social, que permite comparar las distintas comunidades, Euskadi es la tercera con mayor tamaño medio de empresa -13,61 empleados por empresa-, sólo por detrás de Madrid (15,59) y Nafarroa (13,76), y por encima de la media estatal, que se sitúa en 12,34 empleados.

Dado el peso del sector industrial en Euskadi, la composición de sus empresas es importante para hacer balance de su posición. En este sentido, las empresas industriales vascas tienen el segundo mayor tamaño medio -26,22 empleados-, tras las navarras. En el Estado, por su parte, el tamaño medio es de 22,18. La relación es un poco más desigual en el campo de los servicios. En este sector, las empresas vascas tienen el cuarto tamaño medio más elevado, con 12,78 empleados, un valor algo inferior al español (12,83).

A la hora de acometer una expansión empresarial, existen principalmente dos vías. Por una parte, está el denominado crecimiento orgánico, por el que las firmas emplean sus propios recursos para crecer desde dentro hacia fuera. Esto supone, a grandes rasgos, invertir en políticas de I+D+i, mejorar la eficiencia operativa y expandir la base de clientes existente. Disponer de una propuesta de valor única, con un mercado específico, y una marca consolidada son aspectos que contribuyen al crecimiento por esta vía. Por el otro lado, el crecimiento inorgánico hace mención a procesos que hacen crecer a la compañía desde el exterior, como fusiones, compras, adquisiciones y alianzas estratégicas. Se trata de una vía más rápida, pero que puede también presentar diversos riesgos de carácter financiero y de pérdida de arraigo, vinculación territorial y capacidad de decisión.

En cualquier caso, uno de los puntos clave a tener en cuenta es el del marco regulatorio. En este sentido, Pablo Martín destaca que muchas empresas, cuando dan el paso para cruzar la frontera que supone elevar plantilla y sobrepasar los 50 trabajadores -y empiezan a ser consideradas medianas empresas-, les entra “vértigo”. “Aumentan las regulaciones obligatorias y algunas compañías se dan cuenta de que no tienen el músculo suficiente para ello”, indica el analista de Confebask, que defiende que las administraciones introduzcan las normativas de manera “más gradualista”.

27/07/2026