La alimentación desempeña un papel fundamental en la salud.
Las necesidades nutricionales pueden cambiar con la edad y existen nutrientes especialmente relevantes para mantener la salud ósea, cardiovascular y cerebral.
Entre los alimentos que pueden formar parte de una dieta equilibrada, la doctora experta en microbiota y salud femenina Sara Marín destaca las sardinas.
"Como médica y mujer estoy obsesionada con esta lata. No es un suplemento de 40 euros", señala Marín, que considera las sardinas "uno de los alimentos más completos para las mujeres, y sobre todo a partir de los 35 años".
Uno de los motivos es su contenido en ácidos grasos omega-3, además de proteínas, vitamina B12, vitamina D y minerales.
Las sardinas también destacan por aportar calcio cuando se consumen con sus espinas, un nutriente especialmente importante para mantener unos huesos fuertes. Los organismos sanitarios señalan precisamente a las sardinas y otros pescados pequeños con espinas comestibles como fuentes alimentarias de calcio.
Sardinas cocinadas
Marín también destaca otros posibles beneficios de incluirlas en la alimentación habitual. Según explica, las sardinas ayudan al correcto funcionamiento de las neuronas, contribuyen a regular la inflamación y pueden favorecer un adecuado control de los triglicéridos.
El calcio cobra especial importancia conforme aumenta la edad. El cuerpo necesita este mineral para mantener la estructura ósea, pero también para el correcto funcionamiento de los músculos, el corazón y los nervios. En mujeres mayores de 50 años, las recomendaciones de ingesta de calcio aumentan hasta los 1.200 miligramos diarios.