La campaña para las elecciones legislativas suecas de este domingo, en las que la oposición de centroizquierda encabeza los sondeos con una ligera ventaja, ha estado dominada por temas como la lucha contra el crimen, las cuestiones vinculadas al Estado de bienestar, en especial la sanidad y las escuelas, y la inmigración.
Suecia ha vivido en las últimas dos décadas un aumento de la violencia vinculada a las luchas entre bandas por el control del tráfico de drogas y otras actividades ilegales, que se ha plasmado en una subida continua de los tiroteos mortales.
El actual Gobierno de derecha del conservador Ulf Kristersson ha aumentado el número de policías y endurecido la legislación, castigando con más dureza los delitos vinculados a las bandas, rebajando la edad penal a los 14 años y eliminando las rebajas penales en caso de varias condenas.
Las últimas estadísticas oficiales reflejan que la violencia mortal ha retrocedido a niveles de una década atrás y que los tiroteos registrados se han reducido, pero se mantienen aún a niveles altos.
El bloque de derecha presentó a principios de mes un plan conjunto para elaborar una ley específica para las bandas, con penas de hasta ocho años para delitos graves y hasta de cadena perpetua para los líderes de esos grupos.
El Partido Socialdemócrata, líder de la oposición, propone una ley "antimafias" que incluya penas colectivas, condenas más duras para los delitos económicos vinculados a esos grupos y otras medidas para impedir que adolescentes de zonas marginales sean reclutados.
Escuelas y sistema sanitario
Tanto conservadores como socialdemócratas prometen reducir las listas de espera en el sistema de salud. Kristersson quiere destinar alrededor de 1.000 millones de coronas (unos 90 millones de euros) anuales para la mejora de la calidad de la comida para ancianos.
La líder socialdemócrata, Magdalena Andersson, ha lanzado la "reforma del siglo" en la atención dental para adultos, que sólo deberán sufragar un diez por ciento del coste total del tratamiento. Los socialdemócratas han prometido también una reforma legal para prohibir que los propietarios de escuelas privadas puedan transferir las ganancias obtenidas a otros negocios.
La líder del Partido Socialdemócrata sueco, Magdalena Andersson.
Los malos resultados de los alumnos suecos en el último informe PISA, que evalúa el rendimiento académico del alumnado de más de 90 países, ha provocado que Andersson haya pedido al Gobierno que se disculpe "por estos cuatro años de recortes en las escuelas". El Ejecutivo de derecha echa la culpa en cambio a anteriores gobiernos de izquierda y a la "epidemia de pantallas" usadas por los alumnos.
Nacionalidad y permisos de residencia
La crisis de refugiados en Europa supuso el fin de la línea aperturista sueca en inmigración, un giro que se ha intensificado en los últimos cuatro años. Suecia ha pasado de tener 160.000 solicitantes de asilo en 2015 a 4.200 esperados para 2026, la cifra más baja desde que se empezaron a recopilar esas estadísticas en 1985.
El Partido Conservador ha prometido que quienes hayan sido condenados por violencia en "relaciones personales estrechas" -lo que incluye la violencia intrafamiliar- no puedan adquirir la nacionalidad sueca.
Su aliado externo y segunda fuerza parlamentaria, el ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), defiende prohibir el uso de cualquier tipo de velo en espacios públicos y que todos los permisos de residencia sean temporales, incluso de forma retrospectiva, además de no destinar una sola corona a medidas de integración, ha asegurado su líder, Jimmie Åkesson.
Jimmie Åkesson, líder ultraderechista de demócratas de Suecia.
Los socialdemócratas, que han apoyado la mayoría de reformas del gobierno en ese área en el Parlamento, aseguran que no cambiarán la línea dura y quieren que los condenados por delitos sexuales graves no puedan obtener la nacionalidad. Pero que varios de sus aliados aboguen por una línea aperturista ha sido explotado por la derecha para cuestionar las promesas socialdemócratas.
Polémica con la ultraderecha
Hace más de un lustro que el bloque de derecha rompió el "cordón sanitario" al SD, al que quiere incluir por primera vez en un gobierno, pero la oposición mantiene su rechazo a ese partido, con raíces neonazis en sus orígenes tres décadas atrás pero que se ha ido moderando. Andersson ha concentrado la mayoría de sus ataques en el SD y Åkesson.
Las recientes revelaciones de que la pareja de un alto cargo del SD ha compartido supuestamente durante años artículos prorrusos en sus redes ha sido usada por Andersson para acusar a ese partido de estar infiltrado por "amigos de Putin" y, a Kristersson, de poner a la ultraderecha por delante de los intereses de Suecia.
"Magdalena Andersson ha dedicado toda la campaña a odiarme a mí y a mi partido", ha dicho Åkesson, rechazando cualquier vínculo con Rusia del SD, una fuerza que apoyó el ingreso de Suecia en la OTAN y ha respaldado todos los paquetes de ayuda militar a Ucrania.