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Septiembre marca el regreso a los horarios, las obligaciones y las comidas más organizadas, pero la huerta todavía conserva parte de su sabor veraniego. Las berenjenas rellenas de pollo, tomate y queso permiten aprovechar ese momento de transición con una receta fácil, económica y suficientemente completa para resolver una comida o una cena sin demasiado trabajo.
La berenjena se convierte en su propio recipiente y admite casi cualquier combinación. En esta ocasión, su pulpa se mezcla con pollo picado, cebolla y tomate para conseguir un relleno jugoso que termina en el horno bajo una fina capa de queso gratinado. Una forma sencilla de despedir el verano antes de entrar, la próxima semana, de lleno en la vuelta a la rutina.
Un plato completo sin complicaciones
Las berenjenas rellenas son una de esas elaboraciones que parecen más trabajadas de lo que realmente son. No requieren técnicas complicadas y permiten reunir en un mismo plato verduras, proteínas y una pequeña cantidad de queso, por lo que no necesitan demasiados acompañamientos.
El pollo picado aporta un relleno más ligero que las versiones tradicionales elaboradas con carne de vacuno o cerdo. Sin embargo, para evitar que quede seco, conviene cocinarlo junto a la pulpa de la berenjena, cebolla y suficiente tomate. Esta mezcla mantiene la jugosidad y concentra el sabor durante el gratinado.
También es una buena receta de aprovechamiento. El relleno admite pequeñas cantidades de verduras que hayan quedado en la nevera, como calabacín, pimiento o zanahoria, siempre cortadas muy finas para que se integren y se cocinen al mismo tiempo.
Las berenjenas, el pollo y el queso, los ingredientes principales de una receta sencilla y completa.
Ingredientes para cuatro personas
- 2 berenjenas grandes
- 400 gramos de carne picada de pollo
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 200 gramos de tomate triturado
- 100 gramos de queso rallado
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra
- Orégano o tomillo al gusto
Elaboración paso a paso
1. Preparar las berenjenas
Lavar las berenjenas, cortarlas por la mitad y realizar varios cortes en la pulpa sin atravesar la piel. Añadir sal y dejarlas reposar boca abajo durante 20 o 30 minutos. Secarlas bien, rociarlas con un poco de aceite y hornearlas durante 25 minutos a 190 grados.
2. Cocinar el relleno
Mientras se hornean, picar finamente la cebolla y el ajo. Sofreírlos en una sartén con un poco de aceite hasta que la cebolla quede transparente. Añadir el pollo picado, salpimentar y cocinarlo a fuego medio mientras se separa con una cuchara para evitar que forme bloques.
3. Incorporar la berenjena
Retirar las berenjenas del horno y extraer parte de la pulpa con cuidado de no romper la piel. Picarla y añadirla a la sartén junto con el pimentón. Remover rápidamente para evitar que se queme.
4. Añadir el tomate
Incorporar el tomate triturado y las hierbas aromáticas. Cocinar el conjunto durante 10 o 12 minutos, hasta obtener un relleno espeso y jugoso. Probar y corregir el punto de sal y pimienta.
5. Rellenar y gratinar
Distribuir la mezcla entre las cuatro mitades de berenjena y cubrirlas con una capa fina de queso rallado. Introducirlas de nuevo en el horno y gratinar durante cinco minutos, hasta que el queso esté fundido y ligeramente dorado. Servirlas calientes.
Cómo conseguir un relleno jugoso
El principal riesgo al cocinar carne picada de pollo es que quede seca. Para evitarlo, no debe cocinarse en exceso antes de añadir el tomate, ya que todavía pasará unos minutos en el horno. La pulpa de la berenjena también ayuda a mantener la humedad y aporta una textura más suave al relleno.
Si la mezcla queda demasiado líquida, basta con cocinarla unos minutos más sin tapar. Si, por el contrario, resulta seca, se puede incorporar una pequeña cantidad adicional de tomate triturado. El objetivo es conseguir un relleno consistente, pero suficientemente jugoso para comerlo sin necesidad de añadir ninguna salsa.
El truco para que no queden amargas
Una vez cortadas por la mitad, realizar varios cortes en la pulpa y cubrirlas con una pequeña cantidad de sal. Dejarlas reposar entre 20 y 30 minutos con la parte cortada hacia abajo sobre papel de cocina. Durante ese tiempo expulsarán parte del líquido responsable de ese sabor más amargo.
Después, retirar la humedad y el exceso de sal con papel de cocina —o enjuagarlas rápidamente y secarlas muy bien— antes de añadir el aceite y meterlas en el horno.
También conviene:
- Escoger berenjenas firmes, brillantes y que no sean excesivamente grandes.
- Evitar las que tengan la piel arrugada o muchas semillas oscuras.
- Cocinar completamente la pulpa: si queda poco hecha puede tener un sabor áspero y una textura algo desagradable.
- No abusar de la sal durante el resto de la receta, porque ya habrán absorbido una pequeña cantidad durante el reposo.
Para nuestra receta, yo modificaría el primer paso así:
Lavar las berenjenas, cortarlas por la mitad y realizar varios cortes en la pulpa sin atravesar la piel. Añadir sal y dejarlas reposar boca abajo durante 20 o 30 minutos. Secarlas bien, rociarlas con un poco de aceite y hornearlas durante 25 minutos a 190 grados.
Variaciones económicas
La carne de pollo puede sustituirse por pavo picado o por restos de pollo asado bien desmenuzados. También es posible preparar una versión vegetariana con garbanzos machacados, lentejas cocidas o una mezcla de verduras.
Para el gratinado sirve prácticamente cualquier queso que haya en la nevera. La mozzarella aporta una textura más fundente; un queso curado ofrece mayor intensidad, y una mezcla de ambos permite obtener una superficie dorada sin utilizar demasiada cantidad.
Para preparar con antelación
Las berenjenas pueden dejarse rellenas en la nevera durante aproximadamente 24 horas, bien tapadas, y gratinarse justo antes de servir. También se conservan cocinadas durante unos dos días y se pueden recalentar en el horno o en la freidora de aire. Acompañadas de una ensalada sencilla, resuelven una comida completa; servidas solas, se convierten en una cena caliente y ligera.
Una receta que aprovecha los últimos sabores de la huerta veraniega y comienza a preparar la cocina para el regreso de septiembre. Sí, algunas berenjenas pueden dejar un sabor amargo, áspero o ligeramente picante, sobre todo si están muy maduras o no se cocinan completamente. Para evitarlo, añadiría este paso antes de hornearlas: