La Fórmula 1 vuelve del parón veraniego y lo hace para despedirse de Zandvoort. El trazado neerlandés, un clásico inaugurado en 1948 y que acogió su primer Gran Premio puntuable en 1952, sale del calendario a partir de 2027 para dejar su sitio a Portimao.
Pero esta vez el contexto ha cambiado mucho en Holanda. Ya no hay rastro del dominio aplastante de Red Bull en la casa de Max Verstappen. Ahora la pole se la queda McLaren y el Mundial lo lidera un debutante de Mercedes.
Lando Norris voló este sábado para firmar la pole position con un tiempo de 1:11.163, dejando claro que su victoria de hace tres semanas en Hungría no fue flor de un día. El monoplaza de Woking es rapidísimo en las zonas reviradas y Norris supo gestionar las rachas de viento mejor que nadie. "Confiaba mucho más en el coche", admitió el británico al bajarse, consciente de que en esta pista adelantar en carrera es casi un imposible.
Pero Mercedes no cede ni un milímetro. George Russell se metió segundo, completando un sábado excelente tras ganar la carrera al sprint por la mañana.
Justo detrás de él saldrá la gran sensación del año y actual líder del campeonato, Kimi Antonelli. El italiano se lamentó por un fallo en su vuelta definitiva ("Cometí un error", reportó por radio), pero con 219 puntos en la general y un ritmo de carrera que da miedo, tiene margen de sobra para gestionar el fin de semana. Lewis Hamilton partirá quinto, superado por el otro McLaren de Oscar Piastri, mientras que Charles Leclerc saldrá sexto.
Por otro lado, el ídolo local, Max Verstappen, solo pudo ser séptimo. Está firmando un fin de semana muy gris en casa, sufriendo con un Red Bull que sigue sin encontrar el rumbo. "Es mi Gran Premio de casa, voy a disfrutarlo mucho. Seguiré divirtiéndome pilotando allí, simplemente no será con un Fórmula 1", comentaba el neerlandés.
Sin embargo, el desarrollo de su coche está atascado. El equipo no ha podido aprovechar los beneficios del reglamento ADUO (Oportunidades de Mejora) debido a los accidentes que Max sufrió en Austria y Gran Bretaña. Además, la lesión en la mano de Isack Hadjar obligó a Red Bull a subir de urgencia a Liam Lawson.
El neozelandés respondió con nota, firmando una fantástica octava plaza en la parrilla, demostrando que tiene manos de sobra para llevar el RB22.
La táctica de Leclerc anima el sprint
Antes de la clasificación de la tarde, la mañana del sábado sirvió para repartir los primeros puntos en la carrera al sprint. No pasará a los libros de historia por su nivel de acción, pero sí dejó detalles estratégicos interesantes. Russell dominó a placer desde la pole en una carrera en seco, donde la lluvia solo hizo acto de presencia cuando el ganador ya estaba cruzando la meta.
La jugada maestra la firmó Charles Leclerc. El monegasco de Ferrari se la jugó montando el compuesto blando, se defendió con uñas y dientes del acecho de Antonelli durante buena parte de la prueba y, en la vuelta 18, lanzó el ataque definitivo para robarle la segunda plaza a Norris. El de McLaren tuvo que conformarse con ser tercero, muy presionado al final por Antonelli y Piastri. Verstappen fue sexto y Hamilton, séptimo.
A más de 20 segundos, Pierre Gasly rascó el último punto para Alpine, liderando un tren de coches en el que venían Gabriel Bortoleto, Arvid Lindblad, Lawson, Franco Colapinto y Yuki Tsunoda.
Alonso y Sainz no levantan cabeza
Si por arriba hay pelea, para Carlos Sainz y Fernando Alonso el fin de semana está siendo una cuesta arriba constante. Empezando por el asturiano. Aston Martin llegaba con la esperanza de dar un salto de medio segundo gracias a las 16 mejoras de chasis de Hungría y a una gran evolución en el motor Honda. Sin embargo, la realidad ha sido un jarro de agua fría: último en la clasificación de la sprint (22.º) y eliminado en la Q1 de la tarde (18.º) tras abortar su último intento con gomas blandas en una pista que mejoraba por momentos. "Fue un desastre", resumió frustrado por la radio.
El problema principal está en la manejabilidad del nuevo propulsor japonés. El motor entregaba más potencia de la cuenta en las frenadas, empujando el coche cuando Fernando intentaba pararlo. "Ha pasado un poco de todo. Los entrenamientos previos fueron más o menos bien, pero en la clasificación la manejabilidad se veía afectada al frenar, a veces era difícil detener el coche porque el motor daba más potencia de la debida", relató ante los medios. Además, el sistema SLM (modo recta) falló, impidiéndole abrir el alerón trasero.
Fernando Alonso, en el marco del Gran Premio de Hungría.
Alonso se tomó la sprint casi como una sesión de test, rodando atascado tras su compañero Lance Stroll para acabar 18.º. "En un fin de semana normal tendríamos tres sesiones libres para afinar el paquete. Probablemente todo esté un poco verde y haya ajustes que hacer", analizó con calma, sabiendo que en Honda miran más a largo plazo hacia 2027 y 2028.
La situación de Carlos Sainz no es mucho más alentadora. Tras el reciente anuncio de su renovación multianual con Williams, el madrileño sufrió en sus carnes la extrema igualdad de la parrilla. Se quedó fuera de la Q2 por apenas 80 milésimas, viendo cómo su propio compañero le dejaba fuera por 22 milésimas en el tercer sector. "El coche va bien", insistía Sainz, pero la falta de carga aerodinámica y el exceso de peso penalizan en exceso al monoplaza de Grove.
Su sprint fue un desastre: investigado en el procedimiento de salida, rodando sin ritmo detrás de Valtteri Bottas y a punto de retirar el coche en la vuelta 17, para acabar cruzando la línea de meta vigésimo.
Tensión en el mercado
El ascenso exprés de Lawson a Red Bull ha devuelto a Yuki Tsunoda al asiento de Racing Bulls, en la que seguramente sea la última bala del japonés para retener un sitio en la categoría.
En Alpine, la presión recae sobre los hombros de Franco Colapinto. El argentino se juega la renovación en cada sesión, pero le toca lidiar con un coche que parece estancado desde que arrancó la gira europea. El argentino necesita puntuar para convencer, mientras torea con los mensajes contradictorios de Steve Nielsen y la exigencia de un Flavio Briatore empeñado en exprimir el rendimiento comercial de los patrocinadores del piloto.
En el otro lado de la balanza está Audi, que respira más tranquila. Tras lograr que Nico Hulkenberg puntuara en Hungría, en Países Bajos han visto a Bortoleto meterse noveno en la clasificación, aunque el alemán tuvo que abandonar en la sprint por un problema de potencia.
Y cerrando el pelotón, Cadillac estrena jefe de filas. Marcin Budkowski debuta al mando con la enorme misión de solucionar los constantes problemas de fiabilidad de la estructura estadounidense.