Vida y estilo

José Mota: “El humor es curativo, le quita importancia a casi todo”

Después de tantos años haciendo reír delante de las cámaras, José Mota da el salto a la dirección con ‘Arriba Tutto’, una película nacida de una necesidad personal: poner sobre la mesa sus recuerdos, sus emociones y el homenaje a sus padres y a los cómico
José Mota se dirige en su nuevo proyecto.
José Mota se dirige en su nuevo proyecto. / Jimena San Miguel

Actualizado hace 5 minutos

El largometraje Arriba tutto utiliza el humor como una herramienta frente al dolor, la crispación y la falta de libertad. También habla de la relación entre un padre y su hijo, del primer amor y de la redención de un adulto que vuelve a encontrarse con el niño que fue. Con Karra Elejalde, Olivia Molina y Pablo Cabello en el reparto, José Mota descubre una nueva faceta de sí mismo detrás de la cámara.

Después de años delante de la cámara, ¿qué tenía Arriba Tutto para que decidiera dar el paso de dirigir su primera película?

Hace cinco años y medio empecé a escribir esta película con otros tres compañeros, en realidad, por una necesidad vital de poner sobre la mesa un montón de emociones vividas, tanto profesional como personalmente, junto a mis padres y los recuerdos que he tenido. La película es un homenaje a mis padres, pero también a los cómicos, a quienes iban con sus carromatos de un sitio a otro vendiendo ilusión a la gente. También representa lo que pensaba, y sigo pensando, aquel niño que fui hace muchos años y que nos dictó el guion: que la comedia tiene mucho que decir frente al drama, la polarización, el odio y la crispación. La comedia planta cara a todo eso y, sobre todo, a quienes no creen en la libertad. A ellos es a quienes más les hace daño la comedia. No les gusta porque retrata y desnuda, y eso les hace sentirse incómodos. Son muchas cosas, pero no podía ser de otra manera. Tenía que contarla yo, desde mi punto de vista, poner las cámaras y hacer que fuese una obra mía.

¿Cómo sabía cuándo una toma suya era la buena? ¿Cuesta más juzgarse a sí mismo?

Sí, me cuesta mucho más. La relación entre el director y el actor se lleva, pero es dura. Luego está el montaje. Veo varias cosas y las elimino. Recuerdo que vino la montadora de Sorrentino, Federica Forchesi, porque es una coproducción con Italia, y me decía: “Pero, José, estás de puta madre”. Y yo le respondía: “No. Esto no; esto hay que eliminarlo”. Soy muy duro conmigo.

¿Qué ha descubierto de usted en el rodaje de Arriba Tutto que no había aprendido en todos estos años de televisión?

Lo bien que me llevo con los actores a la hora de proponerles cosas. El diálogo fluye muy bien. Me he descubierto una faceta de la dirección que no conocía.

¿Cómo ha sido dirigir a compañeros como Karra Elejalde y Olivia Molina y, al mismo tiempo, acompañar a Pablo Cabello en sus primeros pasos en el cine?

¿Sabes lo que pasa? Que como todos ellos son gente que se leyó el guion y a los que les encantó, los he tenido a favor. Se han entregado en cuerpo y alma y han echado el resto en la historia. Con Karra, por ejemplo, ha sido muy fácil proponerle cosas, porque ya se había metido en el papel. Además, ha cubierto un nicho que difícilmente podría haber cubierto otro: ha hecho de padre y de abuelo, porque tiene esa imagen. Ha sido, de verdad, un hallazgo enorme para la película. Me llevo muy bien con ellos, con los actores. Ha sido muy sencillo.

“ ”

El público llega con una idea muy clara de quién es José Mota. ¿Esa familiaridad le ayuda a llevarlo hacia la emoción o hace más difícil que se olvide del humorista y vea al personaje?

Creo que la gente se va a sorprender con la película, porque quizá espera otra comedia diferente. Es una comedia que utiliza el humor como herramienta. El padre, Karra, es un Don Quijote de la Mancha, pero, en vez de llevar una lanza, lleva la comedia como herramienta, porque cree de verdad que con el humor puede cambiar el mundo. Eso es también, en parte, la película: además de una relación paternofilial y del primer amor, habla de muchas cosas. Es la historia de la redención de un adulto cuando se encuentra con la esencia de la persona que fue perdiendo, a través del niño que fue.

La película reivindica el humor frente al dolor. ¿Recuerda algún momento de su vida en el que hacer reír, o que le hicieran reír, le ayudara a salir adelante?

Tengo un amigo que se llama Paco Collado, que es la persona más optimista que conozco. Siempre está con una sonrisa en la boca, siempre. Recuerdo haber pasado algún momento malo y que Paco me dijera: “Vámonos al cine, vámonos a cenar”. El humor es maravilloso, es curativo. Le quita importancia a casi todo.

Si el niño que fue pudiera pasar un día con usted, ¿qué cree que le fascinaría de su vida y qué le costaría entender?

Pues a lo mejor, lo que no querría el niño son las preocupaciones que he tenido. Creo que el niño me diría: “Juega más y convive con lo imperfecto, porque a veces lo imperfecto es lo que mola”. Somos humanos, y las cosas técnicamente perfectas a veces lo son en la forma, pero no en el fondo. Y el fondo tiene que tener alma, y el alma tiene imperfecciones. Creo que eso me lo echaría en cara.

¿El humor también le sirve a usted o solo le funciona con los demás?

El humor también me sirve, claro que me sirve. Reír es liberador. Siempre trato de rodearme de gente poco complicada. La gente que le da demasiadas vueltas a la cabeza termina por no gustarme. Ser sabio no significa comerse mucho la cabeza. Depende. Hay pensamientos de primera presión en frío que, a lo mejor, son más interesantes que los de alguien que lleva dándole vueltas, de una manera neurótica, a una misma idea.

2026-10-31T16:02:10+01:00
En directo
Onda Vasca En Directo