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La organización de la despensa es un factor importante no solo para la conservación de ciertos alimentos, sino también para lasalud. El chef Jordi Cruz ha compartido un consejo clave sobre la convivencia de tres básicos de cualquier cocina: cebollas, ajos y patatas. Según el experto, la clave para almacenarlos bien está en entender la interacción entre estos productos, que puede acelerar el deterioro de los ingredientes o, por el contrario, prolongar su frescura.
El principal responsable de este fenómeno es el etileno, una hormona vegetal en forma de gas que emite la cebolla. Este gas actúa como un acelerador de la maduración y la germinación. Cuando guardamos cebollas y patatas en el mismo espacio, el etileno provoca que la patata brote prematuramente, lo que desencadena la producción de solanina, un compuesto que en grandes cantidades resulta tóxico y que es preferible no ingerir.
El papel del ajo
Sin embargo, la química de los alimentos también nos ofrece una solución. El ajo contiene alicina y otros compuestos que actúan de forma opuesta al etileno, ya que tienen la capacidad de inhibir la germinación. Jordi Cruz recomienda aprovechar estas propiedades "de forma estratégica según el estado del producto". Si tenemos patatas algo verdes que necesitan madurar, podemos acercarlas brevemente a las cebollas, pero una vez que las patatas están en su punto óptimo, la regla de oro es mantener las cebollas lejos y los ajos cerca para proteger el tubérculo y lograr que dure muchos más días.
Riesgos de la patata
El chef insiste en la importancia de evitar el consumo de patatas que hayan brotado. Aunque aclara que sería necesario consumir una cantidad muy grande para sufrir una intoxicación grave, subraya que "es mejor siempre evitarlo" para garantizar la máxima seguridad en la cocina. Al separar estos ingredientes, no solo evitamos el desperdicio de comida, sino que nos aseguramos de que los alimentos conservan todas sus propiedades sin riesgos.
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