Actualizado hace 5 minutos
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una recomendación clara tras analizar 24 referencias de mejillones en conserva: beberse el líquido de la lata "no es lo mejor". Aunque no supone un riesgo si se hace de forma esporádica, la organización advierte que el escabeche se elabora mayoritariamente con aceite de girasol y contiene niveles de sal muy elevados, superando en algunas marcas el 2%.
Para la OCU, un mejillón de calidad debe presentarse "entero, uniforme y sin trozos sueltos", con un color anaranjado y un olor intenso pero "agradable". Si bien todas las marcas analizadas han superado las pruebas de seguridad microbiológica, el estudio detectó que una referencia específica se encontraba "muy al límite" en cuanto al contenido de cadmio permitido.
El "vacío" en el origen
Uno de los puntos que más inquieta a la organización es la falta de transparencia sobre la procedencia del producto. Al tratarse de un alimento elaborado, las latas "no están obligadas a indicar la zona de procedencia". Esto implica que, a menos que la marca lo especifique voluntariamente, el consumidor no puede saber de dónde viene lo que está comiendo.
La OCU señala que, mientras las marcas con Denominación de Origen como el Mejillón de Galicia sí lo indican, otras muchas se limitan a señalar la zona de fabricación. Esto resulta engañoso, ya que "muchos proceden congelados de la zona de Chile y se acaban procesando y envasando en España". La organización reclama una uniformidad en la información para que el usuario pueda comparar y saber realmente qué está comprando.
Una buena opción
A pesar de las advertencias sobre el líquido, la OCU defiende el consumo del mejillón como una de las mejores opciones para el aperitivo. Frente a otros snacks procesados, los mejillones en escabeche son menos calóricos y aportan nutrientes esenciales de alto valor biológico, especialmente Omega 3, hierro y vitamina B12.
Una clásica cazuela de moules-frites, la receta belga de los mejillones.