El Gobierno Vasco hizo hoy un llamamiento a la “prudencia” ante la posible reapertura del Estrecho de Ormuz tras el principio de acuerdo anunciado el domingo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin a la guerra de Irán. Después de varios episodios similares, en las que se comunicaron pactos similares, la postura del Ejecutivo representa una apelación a la cautela ante lo imprevisible de los acontecimientos en Oriente Medio, que ha costado hasta el momento, según datos del propio Departamento de Industria, una factura de unos 200 millones de euros a la economía vasca.
Además, el cese de las hostilidades no traerá consigo el desbloqueo inmediato del paso marítimo que controla Irán, sino que ese proceso será paulatino. Existen barcos que llevan varados más de tres meses y, previsiblemente, los primeros que podrán transitar serán aquellos que transporten gas y petróleo, dos recursos energéticos que los países, especialmente en Asia, están requiriendo con urgencia para volver a impulsar sus economías. A continuación, los buques con otras materias primas, así como otros bienes que necesitan las industrias europeas para su cadena de valor serán los siguientes. Muchas embarcaciones se están viendo obligadas a sortear al Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, lo que encarece severamente la logística y los costes.
Una de las empresas vascas más afectadas por toda la crisis en la región es Tubacex, que cuenta con una planta con alrededor de 150 empleados en Abu Dhabi. La compañía tubera firmó en 2022 un contrato por un valor de alrededor de 1.000 millones de euros y diez años de duración. Es un pedido de gran importancia para Tubacex, que diseña y construye en su acería de Amurrio estos tubos, que posteriormente son trasladados en barco hasta la planta emiratí, donde se procede al proceso de roscado y terminan de ser ensamblados y que posteriormente ADNOC (Compañía Nacional de Petróleo y Gas de Abu Dhabi) emplea para la extracción y transporte de gas y petróleo. La semana pasada, Tubacex comunicó a los sindicatos su intención de iniciar un ERTE ante la caída de la producción en esa planta, ya que Emiratos Árabes Unidos también ha sido objeto de distintos ataques por parte de Irán a su industria energética debido a su respaldo a Estados Unidos.
El consejero de Industria, Mikel Jauregi, calificó de positivo el anuncio de un acuerdo pero lo acogió “con cierta prudencia”, si bien mostró su esperanza en que se produzca finalmente la apertura del paso marítimo, que sería “un alivio” para toda la industria. Jauregi asistió hoy en el Puerto de Bilbao a la inauguración de la nueva grúa-muelle Super Post Panamax, donde indicó que ven la noticia “de una manera positiva” pero también “con cierta prudencia” porque ha habido “anuncios antes que no se han cumplido”, por lo que apeló a esperar al viernes, cuando entre en vigor, “para ver en qué queda el tratado de paz”.
Lo cierto es que, pese a que la economía en general está resistiendo bien el golpe económico que siempre implican todos los conflictos, industria e inflación son los apartados donde se perciben más nítidamente los efectos. El propio Jauregi cifró la semana pasada en 200 millones el impacto del “shock energético” para el tejido industrial. En cualquier caso, pese a la inestabilidad, la industria vasca se desenvuelve con resiliencia. Mientras que en marzo el sector vio como la producción interanual descendía un 3,3%, en abril las tornas se inviertieron y el ascenso pasó a ser del 1,9%. En este sentido, el apartado de los bienes de equipo, entre los que se incluyen algunos de los sectores más importantes, como la fabricación de vehículos de motor, la construcción ferroviaria y el desarrollo aeronáutico y naval, lideró el crecimiento, mientras que, por el contrario, la producción de energía sí se resintió.
Jauregi destacó que sería “muy importante” que se reabriese Ormuz porque estos nudos logísticos son muy importantes “para todos” -también para Euskadi como “país exportador e importador”- y actúan como “el sistema nervioso” del mundo del transporte a nivel mundial. Por lo tanto, aseguró que su apertura supondrá “un alivio para toda la industria que depende de la energía y de las materias primas que vienen de esa parte del mundo”.
“Yo creo que, aunque sintamos un poco de alivio con esta apertura, nos tenemos que enfocar en hacer a nuestro país mucho más resiliente a los shocks externos que estamos viendo, que están llegando periódicamente de fuera”, remarcó. Ello, indicó, supone tener que seguir haciendo “apuestas por la descarbonización, por tener autonomía energética y también ser más resilientes ante esas dependencias externas”. En una línea parecida se expresó el lehendakari, Imanol Pradales, que subrayó que el Gobierno Vasco recibió “con cautela pero con prudencia” la noticia del principio de acuerdo. “Cada día del conflicto tiene un impacto en nuestra economía y en los bolsillos de los ciudadanos”, dijo el lehendakari, que advirtió de que “desgraciadamente, las consecuencias no han terminado”.