Irán afronta los próximos días en un estado de “máxima alerta”. El amplio dispositivo de seguridad desplegado para los funerales del líder supremo Alí Jameneí, asesinado el pasado 28 de febrero en el inicio de la guerra con Israel y Estados Unidos, coincide con un nuevo endurecimiento del discurso entre la República Islámica y Washington y con el temor que la frágil tregua salte de nuevo por los aires.
Las Fuerzas Armadas iraníes han intensificado su despliegue en todo el país con motivo de las ceremonias de despedida del ayatolá, que gobernó la República Islámica durante más de 36 años. Son "medidas de seguridad adoptadas con motivo de la llegada de altos cargos y personalidades religiosas y políticas de diversos países que asisten al funeral", aseguró el portavoz militar, el general de brigada Mohammad Akraminia, en declaraciones recogidas por la agencia IRNA. El Ejército ha reforzado especialmente las fronteras y el espacio aéreo, mientras las autoridades han restringido los vuelos sobre Teherán, Qom y Mashad.
Los funerales por Jameneí comenzarán este viernes con una ceremonia reservada para autoridades iraníes e invitados internacionales. Entre los asistentes confirmados figuran el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el presidente de Georgia, Mijaíl Kavlashvili.
El sábado y el domingo, el féretro permanecerá en la mezquita Mosala de Teherán. El próximo lunes recorrerá en procesión la capital, continuará por la ciudad santa de Qom y se trasladará a Irak antes del entierro definitivo, previsto para el próximo 9 de julio en Mashad, junto al mausoleo del imán Reza.
Mientras tanto, el sucesor designado, Mojtaba Jameneí, nombrado líder supremo el pasado 8 de marzo, sigue sin aparecer en público.
Críticas a Washington
En paralelo, Teherán endureció en las últimas horas su discurso contra Estados Unidos. El Gobierno iraní cargó contra la reunión mantenida por el jefe del Mando Central estadounidense (CENTCOM), Brad Cooper, con responsables militares de doce países de Oriente Próximo para analizar la seguridad regional. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqaei, calificó el encuentro de "una pose, destinada a ocultar las políticas desestabilizadoras y el comportamiento ilegal de Estados Unidos en la región" e instó a los países vecinos a "mantenerse alerta".
Esta escalada verbal coincidió además con un nuevo aviso de Irán sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. El Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya aseguró que todos los petroleros y buques mercantes deberán respetar las rutas fijadas por la República Islámica. "Están obligados a utilizar la ruta designada por Irán para cualquier tránsito seguro por el estrecho de Ormuz", señaló el Ejército, que amenazó con una "respuesta inmediata y contundente" contra cualquier embarcación que se desvíe de esos itinerarios o ante cualquier intervención militar estadounidense.
El cruce de advertencias llega después de varios días marcados por ataques contra buques, bombardeos sobre instalaciones militares y represalias cruzadas entre ambos países. Una serie de episodios que obligaron a retomar las negociaciones indirectas en Doha para preservar el acuerdo alcanzado tras la guerra.