Las uñas cuidadas y con una manicura perfecta se han convertido en un imprescindible de belleza. Semipermanentes, geles y acrílicos permiten mantenerlas impecables durante semanas, pero también conviene prestar atención a su salud. Una uña que cambia de color, se engrosa, se vuelve frágil o se separa de la piel puede estar afectada por una infección por hongos. Y aunque la manicura no es la causa directa, algunas prácticas pueden favorecer su aparición.
Qué son y por qué aparecen
Los hongos en las uñas, conocidos como onicomicosis, son infecciones provocadas por microorganismos que pueden afectar a la estructura de la uña. Aunque son más habituales en los pies, también pueden aparecer en las manos.
Uñas con una bonita manicura en color rosa suave.
Entre las señales más frecuentes están el cambio de color hacia tonos amarillentos o blanquecinos, el engrosamiento, la fragilidad, la deformación o el desprendimiento parcial de la uña. El problema puede comenzar de forma muy discreta y avanzar lentamente.
La humedad y las pequeñas lesiones en la uña pueden facilitar la infección. Sin embargo, no toda uña amarilla o deteriorada tiene hongos. Un traumatismo, una reacción a un producto o determinadas enfermedades de la piel pueden provocar alteraciones similares.
Errores con la manicura que pueden favorecerlos
La manicura semipermanente no provoca hongos por sí misma, pero algunas prácticas asociadas pueden aumentar el riesgo. Uno de los aspectos fundamentales es la higiene: las herramientas utilizadas deben estar limpias y esterilizadas para evitar la transmisión de microorganismos.
También puede ser perjudicial limar la superficie de la uña en exceso o retirar las cutículas de forma agresiva, ya que estas prácticas pueden provocar pequeñas lesiones. Arrancar el esmalte semipermanente en lugar de retirarlo correctamente también puede debilitar y dañar la uña.
Otro error es mantener durante demasiado tiempo una uña que ya presenta cambios de color, levantamiento o deterioro cubierta con esmalte.
Cómo se tratan
Si existe sospecha de una infección, lo recomendable es consultar con un dermatólogo antes de aplicar cualquier producto. El tratamiento requiere paciencia: aunque la infección desaparezca, la uña necesita crecer para recuperar su aspecto normal, un proceso que puede prolongarse durante meses. Mientras tanto, conviene mantener las uñas limpias y secas, evitar manipularlas y no cubrirlas con nuevas capas de esmalte.