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Un grupo de seis amigos, conocidos en redes sociales como @txirrikleteros, se encuentra recorriendo cerca de mil kilómetros en bicicleta desde Budapest hasta Bérgamo para animar al Athletic en su último amistoso de pretemporada.
Bajo la modalidad de bikepacking y de manera autosuficiente, el grupo avanza a un ritmo medio de 110 kilómetros diarios a pesar de los contratiempos y paradas técnicas que deben realizar. Tras sufrir varios pinchazos cerca de Verona, Mikel Garzón ha sido protagonista en Onda Vasca y ha contado cómo está siendo esta aventura. "Estamos aquí en una gasolinera abandonada y nuestro sitio de confianza para comer es el Lidl", ha explicado Garzón. Además, los ciclistas han reconocido que este reto es "una paliza importante, la verdad."
Aventura
El viaje se desarrolla en su totalidad con recursos mínimos y durmiendo al aire libre. Su primera noche les dio una pista de lo que podía llegar a ser la aventura. "Dormimos junto a un lago en el que había unas mesas en las que un desconocido merodeó entre nuestras pertenencias a las tres de la madrugada, le tuvimos que decir que se fuera", ha explicado Garzón. Su alimentación se basa en productos de supermercado que preparan en hornillos portátiles y para cargar sus dispositivos, los ciclistas realizan paradas estratégicas que según Garzón son calificadas como "café cargador", ya que aprovechan para conectar teléfonos y baterías.
Pese a que el club no les ofreció una recepción oficial, compraron sus entradas para el partido en Bérgamo. El ciclista ha admitido que intentaron "conseguir entradas de Athletic" a modo "de reconocimiento" a la "aventurilla", aunque finalmente han tenido que abonar el coste normal por ellas. Su llegada a destino marcará el fin de la ruta antes de volar de regreso, donde esperan descansar y darse "una ducha por fin después de 10 días".