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A orillas del río Bidasoa, Itziar Vergara se muestra con esa mezcla de ilusión y nerviosismo previos a recibir el reconocimiento de todos los irundarras. La anakatarra atiende a NOTICIAS DE GIPUZKOA a pocas horas de subir al balcón del Ayuntamiento a dar el discurso que abra las fiestas. Un reconocimiento a toda una vida dedicada a la medicina.
¿Cómo se siente tras ser elegida para dar el saludo oficial de las próximas fiestas de San Pedro y San Marcial?
Se sienten muchas cosas a la vez, pero reconozco que ahora mismo lo que más se mezcla es un poco de susto y la impresión que me supone ese momento en concreto. A la vez, tengo la sensación de recibir un enorme honor por parte de la ciudad y de sus representantes, y también siento muchísima emoción porque es un día muy especial para Irun. Además, todos estos días previos desde que se produjo el anuncio de mi elección estoy recibiendo toneladas de muestras de alegría y de cariño, así que la fiesta para mí ya ha empezado.
Entiendo que además de nervios, es el mayor de los orgullos.
Efectivamente. Es un enorme honor y es muy emocionante. Siento también una gran responsabilidad, porque creo que la principal razón por la que se me ha pedido que este año haga este saludo tiene que ver con el hecho de que puedo representar a muchísima gente de Irun, que se dedica a la ciencia y a la investigación, y poder de algún modo visibilizar o dar voz a tanta gente tan importante de la ciudad es una gran responsabilidad..
Significa un gran reconocimiento a su labor en un campo tan imprescindible en la sociedad como la medicina.
Así es. La investigación es lo que lo que nos hace avanzar. Llevamos investigando y generando conocimiento nuevo desde que el hombre es hombre, y ahora tenemos la oportunidad de hacerlo de una manera organizada, y también las mujeres. Es una enorme suerte tener una sociedad que apuesta por la investigación, que forma a gente, que la sustenta y que ofrece infraestructuras para que se pueda investigar. Una sociedad que investiga avanza, genera conocimiento y mejora todo lo que puede alcanzar. Los ciudadanos de sociedades en las que la investigación es muy importante tienen otra sensibilidad y otro sentido crítico. Están más preparadas para enfrentarse a los retos de la vida diaria.
En ese reto de la investigación tiene usted una larga trayectoria, y me atrevería a decir que de mucho prestigio.
Creo que eso es muy relativo. Honestamente, creo que hay carreras científicas muchísimo más prestigiosas que la mía en Irun, cien por cien seguro. He tenido la fortuna de ocuparme de una línea de investigación, que es el envejecimiento en atención primaria, que se entiende fácil lo que puede aportar a la vida de las personas. Eso hace que que haya tenido visibilidad y cierto reconocimiento. Todos los que trabajamos en mi grupo sí sentimos que hemos hecho modestas aportaciones a ese campo de conocimiento, y eso es lo que más satisfacción nos da. Pero lo de prestigio, insisto, es muy relativo y hay carreras mucho más prestigiosas que la mía en Irun, seguro.
“ Estoy recibiendo toneladas de muestras de alegría y de cariño, así que la fiesta para mí ya ha empezado ”
Leí a un compañero periodista decir que usted no había estudiado medicina, que había estudiado sobre todo personas.
Es que la medicina va de personas. La medicina es una disciplina apasionante, porque entender cómo funciona un cuerpo humano de manera individual es muy apasionante. En mi opinión es lo más bonito que se puede estudiar. Yo he disfrutado mucho estudiando esto. El ejercicio de la medicina va totalmente de personas, porque las enfermedades no ocurren aisladamente, somos cada uno de nosotros quienes tenemos una enfermedad, y quienes nos enfrentamos a las dificultades y al reto que supone tener una enfermedad. Eso hay que aprender también a hacerlo, tanto en el ejercicio de la medicina como en la investigación que rodea a a la salud. Luego hay otro elemento muy importante que a mí me interesó desde el principio de mi carrera, que es la salud, pero no desde el foco individual de cada una de las personas cuando enfermamos, sino la salud desde la perspectiva poblacional y comunitaria de por qué las comunidades y los grupos de personas presentamos enfermedades de un modo o de otro, y cómo hacemos para responder a esas enfermedades de un modo u otro.
Actualmente es directora de de Biogipuzkoa. Se centran en diferentes proyectos de investigación en torno a la oncología y el ELA, entre otras cosas. ¿En qué proyectos están centrados en este momento?
Nuestro instituto, como la mayor parte de los institutos de investigación sanitarias, abordan distintos ámbitos de conocimiento porque no están concebidos como centros de investigación monotemática. Hay algunos centros que son solo de cáncer, por ejemplo. En nuestro caso, como todos los institutos de nuestro modelo, desarrollamos líneas de investigación que responden a nuestros mejores investigadores. Los mejores clínicos profesionales de las organizaciones con las que trabajamos son los que lideran estas líneas de investigación. En Donostia tenemos la enorme fortuna de tener grandes profesionales clínicos, y grandes profesionales que se dedican a investigar el 100% de su tiempo, y que son expertos en algunas en algunas áreas de conocimiento. Has mencionado dos, la oncología y las neurociencias. Son dos puntos de trabajo clave para el instituto, y también quiero añadir el área de investigación en envejecimiento. Todas son importantes, pero quiero mencionar esta también, porque fue iniciativa del anterior director del instituto, Julio Arrizabalaga, que propuso que trabajáramos de una manera colaborativa entre muchos grupos, y en un tema que era fundamental para la sociedad: el envejecimiento. Gracias a esta idea consiguió establecer un modo de colaboración entre los grupos del instituto que pertenecemos a diversas áreas. Nosotros, por ejemplo, somos de atención primaria, pero contribuimos también al área de envejecimiento. Hay grupos de oncología que hacen investigación del cáncer, pero también del envejecimiento. Lo mismo ocurre con los de neurociencias o los de ginecología. Es un modelo de trabajo muy interesante, que constituye finalmente una peculiaridad de nuestro instituto.
Le quería mencionar otro área, que es el de las enfermedades raras. Suele dar la sensación de que se quedan, por decirlo de alguna manera, en el limbo al sufrirlas pocas personas. No sé si incluso en ocasiones pueden estar en situación de cierto desamparo.
Afortunadamente, no diría desamparo. Las instituciones, los sistemas de salud y la investigación son muy conscientes de que están ahí, y que suponen un reto importante de salud. No es tanto por los números, sino por el impacto que tienen en la vida de esas personas, en las que tienen la enfermedad y en sus familias. Es cierto que las enfermedades que afectan a mucha gente llaman más la atención, y hay veces que son más fáciles de financiar, o es más fácil desarrollar fármacos que benefician a mucha gente a la vez. Estas tienen unas particularidades, y muchos retos y necesidades. Yo no hablaría de desamparo, porque están en muchas cabezas y hay mucha gente trabajando en torno a ellas, insisto, con todas las dificultades que implica.
¿Cómo valora la situación actual de la medicina?
Muy prometedora. Creo que estamos en un momento en el que la atención a la ciudadanía, a las personas enfermas por parte de las instituciones que proporcionan servicios en salud, tiene grandes retos y grandes oportunidades. Hay retos fundamentales. Yo destacaría, desde luego, la transformación demográfica. Afortunadamente, cada vez vivimos más, pero es cierto que en los últimos años de la vida, y no me refiero durante todo el envejecimiento, lo normal es que acumulemos enfermedades. Y que además las presentemos a la vez, no de una en una como ocurre cuando somos más jóvenes. Saber tratar adecuadamente estas enfermedades que se presentan a la vez en personas, y en distintos momentos de la vida, es un reto para los sistemas de salud. Poder hacerlo con mucha gente es un reto para los sistemas de salud. Por lo tanto, diría que este es uno de los retos clave de la medicina. Y quiero recalcar que no solo de la medicina, porque en este sentido la enfermería es fundamental. Trabajamos en equipo, y me gusta más hablar de personal asistencial, porque somos los que estamos en grupo trabajando con las personas. Estos son los retos, pero también hay grandes oportunidades, porque tenemos un personal extraordinariamente preparado y con ganas de hacer las cosas bien. Hay mucha tecnología a nuestra disposición, que permite hacer proporcionar atención a veces de una manera diferente, y que tenemos que ir incorporando a nuestros sistemas más allá de lo que venimos haciendo, para asegurarnos que tenemos la capacidad de atender a todo el mundo adecuadamente.
¿Se invierte lo suficiente en medicina a día de hoy? Si es que puede ser suficiente alguna vez.
Yo creo que ese es un elemento clave. Tenemos que ser conscientes de que disponemos de recursos que son limitados. Nunca va a haber recursos infinitos, y las necesidades en el campo de la medicina sí pueden llegar a ser infinitas. Ese equilibrio es muy complicado, y obviamente tenemos que priorizar. Con lo cual, insisto, la inversión no puede ser infinita, está limitada. Nuestros responsables políticos tienen que tomar decisiones de en qué se invierte y cómo priorizan esa inversión. Yo creo que tenemos que trabajar todos con responsabilidad para usar adecuadamente los recursos de los que disponemos, tanto los profesionales como la ciudadanía.
“ Una sociedad que investiga avanza, genera conocimiento y mejora lo que puede alcanzar. Está más preparada para los retos de la vida ”
A este respecto, ¿son compatibles los hábitos de salud con el ritmo de vida actual de la ciudadanía?
Es una pregunta muy bonita. La verdad es que los hábitos de vida dependen de muchísimas cosas. Nunca podemos recriminar a alguien porque no lleve una vida suficientemente sana. Es cierto que si tienes unas condiciones de trabajo difíciles, o si tienes que viajar mucho para ir del del trabajo y volver a tu casa, o si tienes muchas responsabilidades familiares y una cuenta corriente no muy saneada, es muy difícil tener la capacidad de, al terminar todo eso, irte a dar un paseo o a correr un rato. O ponerte a cocinar para comer lo más limpio posible. Es muy difícil. La responsabilidad de los hábitos no recae en las personas, recae en nuestro modelo de vida. Es cierto que hay muchas partes de nuestro modelo de vida que nos lo ponen francamente complicado, y ahí hay un tema de equidad, de acceso a la salud, con todo lo que implica acceso a la salud. Pero también veo con mucha ilusión a las nuevas generaciones. Creo que han entendido muy bien la importancia que tienen los hábitos de vida saludables, y no hay más que ver la cantidad de deporte y actividad física que practican los jóvenes, la importancia que le dan a comer bien, y también la importancia que le dan a su salud mental. Esto está transformando a la sociedad, pero yo tengo la impresión de que las instituciones están haciendo un gran esfuerzo para que las ciudades y nuestro estilo de vida cada vez sea lo más fácil posible. Todavía hay muchísimos retos que abordar, muchísimas necesidades, pero hay esta mentalidad, y sí veo un cambio generacional. Soy optimista por naturaleza, pero creo que va a ir a mejor.
En los últimos años ha habido mucho histrionismo en muchos momentos, poniendo el foco en algunas noticias alarmistas sobre salud. ¿Cree que a veces también se magnifica algún caso aislado en la sociedad? Le hablo de la ciudadanía y de los medios de comunicación.
Es que el tema de la salud es muy interesante, y como a todos nos toca creo que es capaz de atraer el interés de los usuarios y los consumidores de medios de comunicación. Los periodistas tenéis una enorme responsabilidad a la hora de gestionar qué es noticia, sois una fuente de información impresionante para la ciudadanía y la época del COVID lo demostró. Gracias a la prensa fuimos capaces de lanzar muchos mensajes que llegaron a a todas y cada una de las personas, para hacer frente a un reto tan difícil como ese. Tenemos que ser muy conscientes de evitar caer en las tentaciones de los sensacionalismos, porque cuando afectan a temas relacionados con la salud pueden hacer mucho daño. Pero aquí vuelvo otra vez a parte de mi respuesta a tu primera pregunta, y es la importancia de la ciencia. Si tenemos personal de comunicación, como los periodistas, y tenemos una ciudadanía adecuadamente capacitada para entender el valor de la ciencia, el proceso científico y cuáles de estas cosas que muchas veces puedes leer por ahí están basadas en evidencias, la gente va a ser mucho menos vulnerable a a creerse bulos o magnificaciones, u otro tipo de malversaciones que circulan por ahí. Tenemos que encontrar ese buen equilibrio.
También realiza en Irun el ciclo de Historia y Ciencia, acercando el conocimiento a la ciudadanía.
Este ciclo nace con la intención de desarrollar una línea de trabajo que acerque la ciencia a la ciudadanía, que es una de las responsabilidades de un instituto como el nuestro. No basta con que hagamos grandes proyectos de investigación, los publiquemos en revistas y acaben llegando a los pacientes. La gente tiene que saber que tiene ahí un centro que está trabajando. Para hablar de esto, y poner en valor la ciencia y el conocimiento científico, pensamos que mezclarlo con la historia era un mecanismo muy bonito e interesante. Puede que sea porque a mí la historia me gusta mucho, y porque en Irun tenemos un museo extraordinario centrado en una parte de la historia, pero a su vez es muy didáctico y activo, al que le tengo un cariño especial. Cuando se me ocurrió esta idea, me acerqué a la directora, Aizpea Goenaga, y fueron todo facilidades, entusiasmo y ayuda. Además se sumaron Juanjo Jiménez, Cristina y el equipo de divulgación del instituto. A partir de ahí, está siendo un regalo desarrollar estos ciclos en Irun.
“ Si tienes unas condiciones de vida complicadas, es muy difícil tener la capacidad de irte a dar un paseo o a correr un rato ”
Volviendo al pregón, ¿está el discurso preparado?
¡Aún no! Sí que tengo algunas ideas que desde el principio tenía muy claro que quería compartir. Tengo que asegurarme de aprovechar bien esa oportunidad para decir lo que creo que es importante, y lo que se espera de de un perfil como el mío. Pero necesito darme un par de largos paseos para armarlo bien, porque a mí este tipo de cosas se me organizan en la cabeza paseando. Estoy deseando que llegue el fin de semana para pasear y terminar de escribirlo.
¿En algún momento se imaginaba que podía llegar este momento de dar el saludo de fiestas delante de toda la ciudadanía?
Jamás. Es que sigo sin dar crédito. La verdad es que nunca me imaginaba verme en una circunstancia como esa. Por eso la sorpresa, el susto, la emoción y el honor. Todo lo que he dicho tiene que ver con eso, con que jamás me lo hubiera imaginado. Pero además me hace una ilusión especial pensando en las personas que han estado en esta posición justo los dos años anteriores. Son muy especiales, han sido las asociaciones de personas mayores que, como ves, es un tema que es muy importante en mi trabajo y en mi vida, y Ezezagunok. Ambos colectivos representan a parte de la vida de Irun. Tienen un conjunto de valores que admiro profundamente, y me hacen sentir un especial peso y emoción, por pensar que puedo dar continuidad a esa línea de trabajo. Estoy muy emocionada.