Bizkaia

Gernika exhibe el producto local entre buenas ventas y dudas sobre el futuro

Alrededor de 110.000 personas han abarrotado la villa foral en una cita ferial consagrando el valor del producto local, el relevo generacional y la innovación agroecológica de las explotaciones de Bizkaia
Los hermanos Ulibarri han relevado a sus padres
Los hermanos Ulibarri han relevado a sus padres / Gaizka Portillo

Actualizado hace 7 minutos

Gernika-Lumo ha vuelto a convertirse un año más en la capital del agro vasco con la celebración de su tradicional Último Lunes de Gernika. Alrededor de 110.000 personas se congregaban hoy en sus calles para disfrutar de una de las citas agrarias más importantes de Euskadi, donde la calidad del producto autóctono y el ambiente festivo han vuelto a ser los grandes protagonistas. Sin embargo, tras la fachada del bullicio, el colorido de los puestos y la respuesta del público, los verdaderos protagonistas de la jornada —los propios productores— afrontan la cita con sensaciones encontradas entre la ilusión del mercado y las dificultades cotidianas del sector primario.

Desde primeras horas de la mañana, los asistentes han recorrido los diferentes puestos instalados a lo largo del municipio, repletos de hortalizas, quesos, sidra, txakoli y artesanía. A pesar de que la afluencia de gente ha vuelto a responder a las expectativas de la organización, los productores coinciden en señalar que las dinámicas de consumo han cambiado en los últimos años y que la rentabilidad resulta cada vez más ajustada ante el incremento de los costes de producción.

Uno de los testimonios recogidos en la feria es el de Javier Gutiérrez, productor de guindillas de Ibarra en Lezama, quien subrayaba la relevancia de esta feria en el calendario vasco: "Llevamos viniendo desde 2016. Esta es una de las ferias más importantes, si no entre las tres más importantes, junto a Santo Tomás y San Blas de Abadiño. Se nota que merece la pena venir por la calle, la gente y los puestos que hay. Si hay mucho puesto y mucha gente, es porque, en principio, merece la pena".

Entre los veteranos de la huerta, Edurne Asensio, procedente de Güeñes, quien compartía su visión sobre la continuidad del trabajo agrícola y las barreras que encuentran los jóvenes para incorporarse: "Es el cuarto año que vengo a Gernika, pero voy a todas las ferias del año. En invierno hay que mantener los invernaderos para dar visibilidad, porque si no parece que desaparecemos. En la mañana la gente ha empezado a venir y hay mucha venta de alubia, tomates, lechugas, puerros y fruta. Sobre el relevo generacional, no lo veo claro. Es un trabajo que requiere mucho tiempo y sacrificio. En mi caso no tengo relevo. Oyes a la gente joven quejarse de que cuando pueden vender, no venden, porque hay mucha competencia informal. A mí me gusta lo que hago y con la ayuda de mi marido lo voy llevando, pero si no te gusta, son demasiadas horas".

Para Edurne Asensio, procedente de Güeñes, esta es el cuarto año que acude a Gernika

Para Edurne Asensio, procedente de Güeñes, esta es el cuarto año que acude a Gernika Gaizka Portillo

La representación de bebidas artesanales como el txakoli y la sidra también tuvo una presencia destacada. Satxa Zeberio, quien valora el desarrollo de la jornada y las perspectivas de su explotación: "Es nuestro segundo año aquí. El ambiente y el panorama están bien. Nosotros hemos venido con vermú y sidra, y la acogida ha sido buena. Venimos desde Errezil y merece la pena venir a Gernika. El año pasado fue bien y este año también".

Por otro lado, José Luis y José Miguel Odriozola, representantes de Sagardotegia Aia, mostraban una actitud más crítica con la situación actual del sector "llevamos viniendo muchísimos años. Gernika es una feria muy buena, viene mucha gente y hay buena venta, sobre todo a primera hora. Pero el futuro del sector lo vemos bastante negro, no hay relevo generacional". Y de la misma opinión es Jose Antonio Ibarlucea de Axpe Sagardotegia de Markina-Xemein, "llevamos toda la vida haciendo sidra y vendiendo en Bilbao, Eibar, Arrasate... Para hacer litros de sidra se necesitan muchos kilos de manzana, y los costes del gasoil y los consumos han subido tanto que apenas queda margen. Nos pagan la manzana a precios muy bajos, mientras que los costes no paran de crecer. Así es imposible que la gente joven quiera seguir".

Casos de relevo generacional

Pero siempre hay excepciones que confirman la regla y que nos hacen tener una visión un poco más positiva sobre el futuro. Es el caso de Iban Perez Unzueta, de la firma Lekaberri (Lautada), que ha acudido este año por primera vez tras asumir el relevo familiar, y destaca el valor de la presentación y la adaptación comercial: "Este año es mi primer año aquí. Hace un par de años mis padres se jubilaron y yo he tomado el relevo generacional. Traemos alubias de la Llanada Alavesa y este año, como novedad, tenemos nuestras mismas alubias metidas en tarros para quien quiera llevárselas y calentarlas directamente. Es una feria especial y nos esforzamos en no usar plástico, usando siempre papel para cuidar la presentación".

Otro tanto sucede con los hermanos Iker y Asier Ulibarri dedicados a la elaboración de Txakoli y queso ovino ecológico "hemos continuado el trabajo de nuestros padres y contamos con registro sanitario desde 1978, y hemos vivido esto desde siempre, hemos venido a la azoka desde pequeños con nuestros padres". Y Uxarte sagardotegia de Amorebieta-Etxano lleva acudiendo a la feria más de 20 años "El relevo en nuestro caso ya está en marcha, mi hija está trabajando en la explotación y se irá haciendo cargo de la producción. A primera hora se vende bien la manzana y la fruta, y luego al mediodía la gente se anima más con el pincho, el queso y el txakoli o la sidra. Es una buena plaza" asegura Jose Antonio Zamalloa.

2026-10-26T14:31:20+01:00
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