El Gobierno francés busca una salida a la creciente tensión social que atraviesa el país. El primer ministro, Sébastien Lecornu, reunirá este lunes 9 de noviembre a los sindicatos y las organizaciones empresariales en una conferencia social para abordar el deterioro del poder adquisitivo y las reivindicaciones laborales. Además, mantendrá un encuentro separado con representantes de estudiantes de institutos y universidades, que llevan semanas protagonizando movilizaciones.
Entre las medidas que estudia el Ejecutivo figura una subida del salario mínimo por encima de los 1.500 euros netos mensuales, así como posibles ajustes en el coste de las cotizaciones empresariales para facilitar los aumentos salariales. El objetivo es recuperar capacidad adquisitiva, reactivar el consumo y contener una contestación social que se ha extendido por distintos sectores.
La reunión llega después de la importante jornada de movilización del pasado jueves 5 de noviembre. Según la Confederación General del Trabajo (CGT), las protestas congregaron a 1,6 millones de personas en todo el país, mientras que el Ministerio del Interior francés redujo la cifra a 575.000 manifestantes.
La presión sindical ha obligado a Lecornu a abrir una nueva vía de diálogo. Los representantes de los trabajadores llegan a la cita con la intención de conseguir compromisos concretos y no conformarse con anuncios que consideran insuficientes.
Una subida del salario mínimo para recuperar poder adquisitivo
Una de las principales propuestas sobre la mesa es adelantar a diciembre la revalorización del salario mínimo interprofesional (SMIC), cuya actualización automática está prevista habitualmente para enero. Actualmente, se sitúa en torno a los 1.477 euros netos mensuales y el Gobierno pretende que supere la barrera de los 1.500 euros.
El ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, ha defendido la posibilidad de aplicar este incremento extraordinario, aunque ha advertido de que todavía no hay una decisión definitiva. También ha abierto la puerta a negociar con las organizaciones empresariales posibles ajustes en el coste del trabajo.
Las reivindicaciones sindicales son considerablemente más ambiciosas. La CFDT reclama un aumento de 100 euros netos al mes, mientras que la CGT plantea una subida del 10%, además de mecanismos para vincular los salarios a la evolución de los precios.
La negociación se presenta complicada. Los sindicatos reclaman mejoras sustanciales para compensar el encarecimiento de la vida, mientras que las organizaciones patronales advierten de las dificultades que supondría asumir simultáneamente mayores salarios y cambios en las cotizaciones.
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Los estudiantes también mantienen la presión en las calles
El conflicto no se limita al ámbito laboral. Los movimientos estudiantiles, que comenzaron a finales de septiembre, mantienen las protestas contra la falta de recursos en los centros educativos y las deficiencias del sistema de enseñanza.
Los bloqueos de institutos y las movilizaciones juveniles contribuyeron a alimentar la tensión que alcanzó uno de sus momentos más graves el pasado 17 de octubre. Aquella jornada estuvo acompañada de enfrentamientos, saqueos y daños en comercios y edificios públicos en distintas ciudades francesas.
El refuerzo del dispositivo policial ha permitido contener parte de los episodios violentos, aunque las reivindicaciones continúan. Entre las principales demandas de los estudiantes figuran una mayor inversión en las infraestructuras educativas, más plazas universitarias y cambios en el sistema de acceso a la enseñanza superior.
Un Gobierno condicionado por los presupuestos de 2027
La crisis social se suma a las dificultades políticas y económicas que afronta el Gobierno francés. Lecornu debe encontrar apoyos para sacar adelante los presupuestos de 2027 en un escenario marcado por el elevado endeudamiento público, las restricciones de gasto y la falta de consenso parlamentario.