Actualizado hace 8 minutos
De las campas de Orduña, Muskiz y Elgoibar brotará la Ipar Kopa, competición que nace para enfatizar el ciclocross, arraigado en el humus del ciclismo vasco.
La modalidad de invierno florece con tres pruebas, enmarcadas dentro del calendario vasco, en la que el cuidado y el mimo por los detalles pretende nutrir el jardín del ciclocross vasco.
La Ipar Kopa, al igual que otras pruebas del calendario vasco se retransmitirá vía streaming, con equipos de filmación que incluyen el uso de un dron, para cuidar un producto que necesita mayor visibilidad y presencia.
Pello Bilbao, en Ormaiztegi, primera prueba del calendario vasco.
La especialidad cuenta con una notable base pero le faltan los referentes que le den más luz sobre el escenario. Nombres como los de José María Yurrebaso, José María Basualdo, José Ramón Izagirre, David Seco, Javier Ruiz de Larrinaga o Aitor Hernández moldearon el barro y ofrecieron un hilo argumental del que tirar en base a sus identidades. Sus nombres dejaron un huella nítida en los circuitos de Euskal Herria.
La especialidad, empleada durante décadas por los ruteros a modo de preparación de la campaña de carretera, no tiene la misma función que antaño.
Al ciclismo moderno le cuesta mezclar ambas disciplinas y eso ha deforestado de alguna manera la modalidad invernal en el escaparate.
Acto de presentación de la nueva Ipar Kopa con Asier Oiarzabal (vicepresidente de la Federación Vasca de Ciclismo), Sergio Rodríguez (organizador del cx de Elgoibar), Jaime del Olmo (organizador de Orduña), Manu Gómez (presidente de la Federación Vizcaina de Ciclismo) e Iker Santocildes, alcalde de Orduña.
“Lo que faltan en realidad son los referentes, porque a nivel de base, el ciclocross está funcionando muy bien. El resto de categorías están a rebosar”, expone Manu Gómez, presidente de la Federación Vizcaina de Ciclismo.
Él es uno de los promotores de la Ipar Kopa, una competición de tres pruebas, Orduña (1 de noviembre), Muskiz (7 de noviembre) y Elgoibar (21 de noviembre) que emerge dentro del ventrudo calendario vasco, que cuenta con 14 pruebas.
La primera se disputó el pasado domingo en Ormaiztegi. La última se celebrará el 2 de enero en Gorliz. Se espera que en cada prueba acudan unos 400 ciclistas federados en las distintas categorías y más de 300 niños.
Extenso calendario
Entre medias, se celebrarán carreras en Amurrio (31 de octubre), las citadas pruebas de la Ipar Kopa, el ciclocross de Amorebieta (15 de noviembre), Tolosa (22 de noviembre) Abadiño (28 de noviembre), Elorrio (29 de noviembre), Gabiria (12 de diciembre), Segura (13 de diciembre) Ataun (19 de diciembre) y Lezama (20 de diciembre), donde espera el Campeonato de Euskadi de la modalidad.
Jonathan Lastra rueda en el ciclocross de Ormaiztegi.
“Todos los fines de semana contamos con carreras y en algunos incluso se doblan carreras. El calendario es muy extenso y amplio. Contamos con centenares de participantes. Entre las pruebas, cinco de ellas son de carácter internacional, incluida una de la Copa de España. A todo ello se le suma la creación de la Ipar Kopa”, describe Manu Gómez.
“La base, en ese sentido, es firme. El tema es que cuando alguno destaca, los equipos de carretera se hacen con ellos y el ciclocross pasa a un segundo plano o desaparece de la preparación de invierno porque el enfoque es distinto. De ahí que sea complicado que existan referentes en la modalidad. Sin embargo, eso no implica que la base no funcione bien”, reflexiona el presidente del ente federativo.
Además, en no pocas ocasiones, la categoría Máster, la de los veteranos, sirve como banderín de enganche al ciclocross, a modo de una dinastía.
"El ciclocross crea un ambiente especial, muy familiar. Es una fiesta. Muchos de los que compiten tienen hijos y los chavales se acercan a la modalidad a través de su padres. Es como un ciclo”, sostiene Manu Gómez, consciente de que el nacimiento de la Ipar Kopa es un aliciente más para una modalidad que desea ganar terreno. Flores que crecen en el barro.