Cultura

“Figurar está mal pagado”

“No hacemos bulto, interpretamos”. Susana, Mikel y Txema, vizcainos que han participado como figurantes en decenas de películas y series, piden que se valore este trabajo que les reporta menos de 50 euros por jornadas de hasta diez horas
Txema Aguayo, restaurador de coches clásicos de Bakio, de figurante en la película ‘Explota, explota’ del director Nacho Álvarez.

Escaparatista jubilado y con vocación de humorista y cantante, Mikel Gainza se convirtió en figurante de casualidad y ya se ha asomado a una treintena de películas y series. “Acompañé al novio de mi hija al casting de 'Gernika' para que no se aburriera, porque había unas colas tremendas, y me cogieron a mí”, cuenta este septuagenario bilbaino, que ha hecho de “ricachón” en 'Rifkin’s Festival', de Woody Allen, de monje en 'El internado', de viandante en 'El cuarto pasajero' –“salgo un segundo en el Sagrado Corazón y luego paseando por la Gran Vía”– y de vecino en 'Intimidad', donde se cruza al salir de un portal con la actriz Verónica Echegui. “Ahí se me ve de maravilla”, dice, y añade a la lista 'Presunto Culpable', donde toma chiquitos en un bar al que entra Miguel Ángel Muñoz, y 'La vida padre', en la que se caracterizó como pescadero del Mercado de la Ribera, pero apenas sale. “No somos actores. A veces sales dos minutos o un segundo, pero, por lo menos, estás ahí”, apunta Mikel, que también ha coincidido con Karra Elejalde en otros filmes. “Es encantador, pero tiene un defecto, que no es del Athletic”, bromea. En 'El doble más quince', protagonizada por Maribel Verdú, le filmaron junto a su perrito Otto. “Cobró casi lo mismo que yo”, comenta.

Aunque en 'Gernika' interpretó al “más rico” y se pasó “toda una noche bailando en el Ayuntamiento de Bilbao” enfundado en un abrigo de astracán, trabajar de figurante no engrosa su cartera. “Por una jornada te dan unos 50 euros y si vas a Donosti, tienes que pagar gasolina y peaje. Es por afición. Por dinero, incluso pierdo porque me dan de alta y me descuentan ese día de jubilación”, explica, al tiempo que reivindica el oficio porque “una película sin figurantes no es película”.

A sus 70 años, el escaparatista Mikel Gainza se viste de monje en ‘El internado’. Cedida

El amor al arte, también al séptimo, tiene sus límites y Mikel descarta proyectos, como la serie 'Balenciaga', por el horario. “Procuro que sea cómodo. Si hay que madrugar mucho, no voy. Llegada una edad...”, se justifica, tras haber rodado a horas intempestivas. “En 'Descarrilados' estuvimos toda la noche en la estación del Norte. Hice de pasajero y se repitió la escena 50 veces, sube al tren, baja del tren”. También en 'El silencio de la ciudad blanca' tuvo que trasnochar para hacer de público en una procesión.

Puestos a elegir directores, se queda con Julio Medem. “Es el mejor porque da poca guerra. Haces una escena y ya está hecha. En 'El árbol de la sangre' bailo en una romería en el Anboto”, recuerda y no se achica ni ante Woody Allen. “Primero soy yo y luego ellos”. Los papeles le llegan a través de dos agencias y de cuando en cuando se presenta a castings. “En 'La higuera de los bastardos' había que leer y, como no llevé las gafas, les canté 'Haurtxo polita' y me cogieron”, relata. "Otras veces me llaman: Oye, que necesitan un gordito para hacer un anuncio de cerveza”, comenta. O de güisqi, como el que se grabó en la playa de La Concha, “bailando toda la noche en una fiesta. A ver si vas a poner como que soy Alain Delon...”.

Susana Maldonado, protésica dental, figura en ‘Ilargi guztiak’. Cedida

El que mata es el que tiene protagonismo, pero yo tengo que hacerme la muerta en una cripta calándome hasta los huesos, reivindica Susana

También Susana Maldonado, protésica dental, de 46 años, cree que el trabajo de figuración, en el que se inició tras presentarse al casting de 'Gernika' con “las amatxus del cole” y ser seleccionada, “está muy mal pagado”. “46 euros por 9 horas, más una para comer. Vas por la experiencia, porque estás con el gusanillo y te gusta”, señala esta vecina de Barakaldo, con una veintena de intervenciones a sus espaldas. Aunque muchos actores “aplauden” su labor, en general, dice, no se les reconoce. “El que mata es el que tiene protagonismo, pero yo me tengo que hacer la muerta tirada en una cripta calándome hasta los huesos. No hacemos bulto, interpretamos”, reivindica. Además, son muchas horas. Tantas que en un día de rodaje, en una iglesia, “un chico y una chica se emparejaron”.

Al no tener el pelo teñido, ni tatuajes, Susana “da el perfil” para los papeles de época. De hecho, acaba de participar en el rodaje de 'La ermita', de Carlota Pereda, en Donostia. “Cuando te caracterizan y te miras al espejo, ni te reconoces. Pareces tu abuela cuando era joven”, comenta esta figurante, que ha hecho de bruja y mujer cuervo en 'El internado', de “chica de servicio” en 'El comensal', de periodista en 'El silencio de la ciudad blanca', de conductora de BlaBlaCar en 'El cuarto pasajero', de madre, de cotilla... Y en su cuadrilla, ¿qué? “Pasé un cáncer de mama con una sonrisa y mis amigas decían: Qué buena actriz eres. De hecho, me regalaron un Oscar de chocolate. Al de poco, me cogieron en el casting de Koldo Serra y todas: ¿Ves como el Oscar era para ti? Ya conseguirás alguno de verdad”, relata.

Txema figura como guerrero en ‘Juego de Tronos’ tras superar un casting de casi mil tíos, muchos de ellos con melenas y barbas

Txema Aguayo, restaurador de coches clásicos, participó en su primera película a cambio de dos bocadillos de mortadela y ahora puede presumir de haber figurado como guerrero en 'Juego de Tronos'. “En el casting había una cola de mil tíos”, entre ellos, “gente espectacularmente buena, con unas melenas y unas barbas... Nunca sabes lo que buscan. Me ubicaron a dos metros del actor principal. Por detrás había 150 personas : la que barre, la que friega, la que tapa con piedras los cachos de cemento... Es largo y cansino, pero da satisfacción”, cuenta este vecino de Bakio de 57 años, que interpreta al rey emérito en 'La vida padre'. “Las frases las han cortado, pero para mí es un orgullo y pagan un poco más, te llevan a un camerino aparte, te caracterizan con más detalle...”, explica y aclara que los figurantes no aspiran a ser protagonistas, pero sí tienen “el sueño de decir una frase, verse en primer plano...”.

Con un centenar de figuraciones en su haber afirma que “muchas veces ha perdido dinero” y que ha visto de todo: quien te pide que te lleves tres trajes o vayas comido aunque te cite a las doce, quien pone mantas y un calefactor solo a los actores principales... “El frío es igual para todos. A veces no nos tienen en consideración para todo el papel que hacemos”.

28/11/2022