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Fenómenos extremos desafían la salud, la economía y la población del Estado

El cambio climático pone de relieve la aceleración de sus efectos con veranos más largos, temperaturas récord y lluvias torrenciales
Caudal de un rio lleno de barro por las lluvias. / EP.

Los fenómenos meteorológicos extremos, como la dana Adam o los grandes incendios ocurridos en verano, están poniendo en peligro la capacidad del Estado español para proteger a la población, la economía y la salud, al igual que su habilidad de adaptarse al cambio climático, cuyo día internacional se conmemora hoy.

En vísperas, precisamente, del segundo aniversario de la dana que azotó el 29 de octubre de 2024 Valencia, donde hubo más de 200 fallecidos, la última evaluación de Transición Ecológica plantea más de un centenar de riesgos climáticos, más de la mitad de ellos relevantes por su gravedad o inminencia, como, por ejemplo, las muertes asociadas al calor y a la contaminación atmosférica, la sequía extrema, el estrés térmico en las ciudades, además de riesgos a la seguridad como interrupciones de suministro de agua o energía.

Poniendo el foco en el primer peligro, según la Agencia de Meteorología (Aemet), la temperatura media anual en el país ha aumentado 1,75 grados desde 1961, lo que constata una aceleración del calentamiento en las últimas décadas: los 12 años más cálidos se han producido íntegramente durante el siglo XXI. De hecho, este último verano ha sido el más cálido desde, al menos, 1869, con una temperatura media peninsular de 24,5 grados, 2,4 grados por encima de lo normal.

Las altas temperaturas son una amenaza creciente para la salud, sobre todo entre las personas mayores, enfermos crónicos y quienes trabajan al aire libre. Últimamente se ha visto cómo este efecto ha hecho que cambiemos nuestros hábitos de vida u horarios para no coincidir en las horas de más calor. Asimismo, según las estimaciones del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), Instituto de Salud Carlos III, entre junio y septiembre de 2026 se registraron más de 5.700 muertes atribuibles al calor, el registro más alto de la última década en el Estado.

Las altas temperaturas son una amenaza creciente para la salud, sobre todo entre las personas mayores, enfermos crónicos y quienes trabajan al aire libre. Últimamente se ha visto cómo este efecto ha hecho que cambiemos nuestros hábitos de vida u horarios para no coincidir en las horas de más calor. Asimismo, según las estimaciones del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), Instituto de Salud Carlos III, entre junio y septiembre de 2026 se registraron más de 5.700 muertes atribuibles al calor, el registro más alto de la última década en el Estado.

Del mismo modo, el aumento de las temperaturas propicia fuegos más extensos y, por ende, difíciles de extinguir. Adicionalmente, cabe destacar que la frecuencia de estos podría aumentar un 14% a finales de siglo en la cuenca mediterránea en un escenario de emisiones intermedio, porcentaje que alcanzaría el 30% con emisiones elevadas. El informe advierte también de temporadas de fuegos más largas y de pérdidas de masas forestales, erosión del suelo y reducción de la capacidad de los bosques para absorber dióxido de carbono.

En cuanto al cambio climático, es uno de los factores que contribuye a aumentar la probabilidad de inundaciones asociadas a precipitaciones torrenciales, que es uno de los desastres naturales de mayor impacto cada año. En muchos casos destacan, además, cómo ocurre, con qué intensidad y la gravedad de las inundaciones.

Mediterráneo más cálido

Los mares tampoco escapan del calentamiento global. En 2025, la temperatura superficial del agua en el Mediterráneo español alcanzó sus valores más elevados desde 1940, y en agosto de 2026 alcanzó un récord histórico de 28,5 grados. Este cambio supone un aporte adicional de energía y humedad a las tormentas, así como afectar a ecosistemas marinos y su desaparición.

Estas circunstancias también afectan a los ecosistemas terrestres y a diferentes sectores como el agrícola, ya que el cambio climático hace que se disponga de menos agua, se genere menos energía hidroeléctrica o se dañen infraestructuras, carreteras o transportes debido a lluvias torrenciales.

Otro de los ámbitos que daña este fenómeno es el turístico, uno de los principales motores de la economía española, que podría verse afectado por la posible reducción del número de visitantes ante el calor extremo, así como por la proliferación de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos y la disminución del atractivo turístico por la degradación de recursos naturales.

24/10/2026