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Estudiantes de Magisterio: “La tecnología no puede darle a un niño el desarrollo emocional que le aporta un humano”

Futuros maestros defienden el afecto y la empatía como la barrera insalvable frente a la tecnología en el aula
Aimar Zunzunegi, Laura de la Cámara e Irati Murcia estudiantes de Educación Infantil y Primaria de la Facultad de Educación de la EHU.
Aimar Zunzunegi, Laura de la Cámara e Irati Murcia estudiantes de Educación Infantil y Primaria de la Facultad de Educación de la EHU. / Pankra Nieto

Son la primera generación estudiantes de Magisterio que convive con la inteligencia artificial y, a su vez, la encargada de educar a los nativos digitales que crecerán moldeados por ella. Aimar Zunzunegi, Laura de la Cámara e Irati Murcia estudian cuarto de Educación Primaria e Infantil de la Facultad de Educación de Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU). Estos jóvenes –en su doble condición de universitarios y futuros docentes– reconocen que esta tecnología ya ha transformado sus rutinas de estudio. También perciben, de algún modo, que la universidad no les está preparando para educar en la era digital. No obstante, y pese a discursos catastrofistas, se muestran convencidos de que el afecto humano será la única trinchera frente a la IA y que ningún algoritmo podrá sustituir jamás la empatía, el vínculo emocional y el afecto en el desarrollo de un niño o niña.

Según estos tres estudiantes de la EHU, la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta habitual en su día a día. Lejos de un mal uso, afirman que emplean esa tecnología con fines prácticos. Concretamente, para organizar y superar bloqueos creativos. Laura explica que utiliza la IA principalmente "para agrupar las ideas que tengo, de forma que queden más coherentes y ordenadas". En el caso de Irati, la herramienta funciona como un apoyo ante la falta de ideas "Cuando no se me ocurre o no tengo imaginación suficiente para alguna idea de clase, pues me inspira un poco y así pues puedo seguir haciendo el trabajo", afirma. Por su parte, Aimar señala que recurre a ella a la hora de redactar un trabajo "para coger ideas que sean más originales y no caer siempre en los mismos planteamientos".

Aimar Zunzunegi, Laura de la Cámara e Irati Murcia estudiantes de Educación Infantil y Primaria de la Facultad de Educación de la EHU.

Aimar Zunzunegi, Laura de la Cámara e Irati Murcia estudiantes de Educación Infantil y Primaria de la Facultad de Educación de la EHU. Pankra Nieto

Obviamente, son conscientes de los riesgos que entraña la dependencia de la IA. Laura opina que "puede ser como un inicio para que luego profundices" y añade que "puede ser de ayuda si lo usas bien". Su compañero, reconoce que prefiere no abusar de ella para evitar el "riesgo de delegar la responsabilidad" sobre su proceso de aprendizaje. Por su parte, Irati califica de "bastante peligroso" un uso descontrolado de la inteligencia artificial generativa. En este sentido, el mensaje de esta estudiantes es nítido: "La IA te lo puede hacer todo y tú ¿qué aprendes?, pues no aprendes nada".

Sin hoja de ruta en las aulas

En el día a día de la facultad, la reacción del profesorado ante los trabajos salpicados por IA es un rompecabezas. No hay un criterio único ni una hoja de ruta común. Todo queda a merced de la sensibilidad de cada docente. "Depende del profesor", aclara Laura. En la práctica, el control varía según quién firme la asignatura: "Hay algunos que sí que van comprobando a ver si hemos usado la IA... y hay otros que no se enfocan tanto en eso". Se trata de un escenario heterogéneo donde otros docentes optan por la vía pragmática y permiten su integración, según apunta Irati, "siempre y cuando la uses como de forma coherente y con responsabilidad". Esta realidad pone contra las cuerdas los métodos de evaluación clásicos. ¿Tiene sentido el examen de hincar codos frente al algoritmo? Para Aimar, la efectividad del modelo memorístico está caducada y aboga por ir hacia dinámicas mucho más aplicadas y exposiciones orales. "Se tienen que hacer prácticas mucho más espontáneas y no tanto memorísticas", dice.

La trinchera del afecto

Estos tres estudiantes de último curso de Educación Infantil y Primaria van a ponerse en breve al frente de aulas abarrotadas de nativos digitales, pero creen que el sistema aún no les ha dado la caja de herramientas. La paradoja es evidente y los futuros docentes no dudan en señalar la brecha de la facultad. Irati lo dice sin rodeos: "En ningún momento hemos tenido una educación sobre la IA" de manera estructurada en el grado. Coincide Zunzunegi, quien matiza que, al margen de alguna charla puntual o el empuje individual de un profesor comprometido, "el currículum en sí no nos ha preparado en trabajar unas pedagogías en el aula en las que se incluya la inteligencia artificial". Desde la etapa de Educación Infantil, el prisma varía ligeramente. Laura de la asume que los niños de 0 a 5 años no interactuarán de forma directa con pantallas o algoritmos en el aula, aunque concede cierto margen a la universidad: "Dentro de que no han tenido tiempo para organizarlo de alguna manera concreta y estudiarlo bien, creo que no se está llevando tan mal como podría haberse llevado".

2026-10-24T17:11:41+02:00
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