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Euskadi reduce las direcciones ‘forzosas’ en la escuela pública al mínimo histórico del 12%

Las mejoras en las condiciones laborales, con liberaciones de hasta el 100% de las horas lectivas y la consolidación vitalicia de los complementos han sido clave para profesionalizar el liderazgo de los centros
Imagen de archivo de estudiantes del IES Alaitz durante una clase el primer día del curso. / Iñaki Porto

La consejera de Educación del Gobierno Vasco, Begoña Pedrosa, ha tomado parte hoy en los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco (EHU) con la ponencia central del encuentro “Eskola publikoan, gobernantzan hazi eta haziarazi” (“En la escuela pública, crecer y hacer crecer en gobernanza”). Durante su intervención, centrada en los retos de la gobernanza, el liderazgo y la autonomía de los centros, Pedrosa ha defendido con firmeza que “la fortaleza de la escuela pública empieza por la fortaleza de cada uno de sus centros”, una máxima que vertebra la hoja de ruta de su Departamento.

La consejera ha aportado un dato que refleja un cambio de paradigma en la gestión escolar en Euskadi: el próximo curso, el 88% de los centros públicos vascos contará con equipos directivos estables con proyecto de dirección. Esta cifra contrasta drásticamente con la realidad de 2009, cuando apenas el 30% de los centros disponía de una dirección consolidada, lo que habla de la alta rotación de cargos interinos en este puesto clave. Además, eran designaciones forzosas ante la falta de docentes que se prestasen voluntariamente a formar parte de los equipos directivos.

"Este avance no es casual; es el resultado de un esfuerzo sostenido en el tiempo para dotar a los colegios e institutos de la solidez institucional necesaria para liderar el cambio pedagógico", ha subrayado. Pedrosa ha insistido en que la calidad del sistema educativo está directamente ligada a la capacidad de cada centro para construir un proyecto propio, desarrollarlo con estabilidad y responder a un entorno social y global cada vez más complejo. En este sentido, ha abogado por un liderazgo pedagógico reforzado, una autonomía estrechamente vinculada a proyectos compartidos y una estructura organizativa con capacidad de aprender, evaluarse y mejorar de forma permanente. “Los centros educativos afrontan hoy retos radicalmente distintos a los de hace dos décadas. La diversidad creciente del alumnado, la evolución metodológica, la digitalización y la necesidad de una relación más estrecha con las familias exigen organizaciones flexibles, capaces de tomar decisiones fundamentadas y de adaptarse con agilidad”, ha explicado la consejera.

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Esta visión inspira el I Plan Estratégico para la Transformación de la Escuela Pública Vasca. Para materializar este nuevo modelo de gobernanza, Educación está desplegando una batería de actuaciones, comenzando por la definición clara del perfil y las competencias requeridas para los equipos directivos. Asimismo, se está reforzando la formación inicial y continua mediante programas de mentoring entre iguales para el intercambio de buenas prácticas. Además Educación avanza en la tramitación del futuro Decreto de Autonomía para dotar a los centros de mayores herramientas de gestión. Todo ello se completará con un nuevo modelo de tutorización y asesoramiento continuado por parte de la Inspección Educativa, orientada al apoyo y al desarrollo del proyecto del centro.

Incentivos económicos y la "mochila salarial"

El salto del 30% al 88% en la estabilidad de las direcciones responde al desarrollo normativo de la Ley de Educación de Euskadi y, muy especialmente, a la implantación del Decreto 29/2023, que reguló de forma integral la función directiva aportando mejoras laborales y retributivas sustanciales para hacer atractivo el cargo. En 2023, el 23% de las direcciones eran designadas por el Departamento, por lo que en este tiempo se ha reducido los nombramientos forzosos prácticamente a la mitad.

El ejercicio de la dirección cuenta con un complemento específico mensual escalonado según la complejidad y el tamaño del centro. En los centros de Educación Primaria, el complemento oscila entre los 430 € y los 650 € al mes, mientras que en Educación Secundaria y FP la retribución extra va desde los 680 € hasta superar los 1.000 € mensuales en las infraestructuras de mayor tamaño. Una de las mejoras más significativas es la consolidación vitalicia de estos emolumentos. Tras una evaluación positiva de la Inspección, los docentes que regresan a las aulas retienen de por vida un porcentaje de este sueldo, la conocida coloquialmente como "mochila salarial". De este modo, se consolida el 25% tras un mandato completo de 4 años, el 60% tras dos mandatos equivalentes a 8 años, y el 100% del complemento de forma permanente y vitalicia tras tres mandatos acumulados de 12 años.

Para priorizar el liderazgo pedagógico frente a la carga burocrática, el marco legal ha reducido drásticamente el tiempo que los directores deben pasar frente a los alumnos dando clase. En Infantil y Primaria, la liberación del equipo directivo va desde la media jornada hasta las 3 jornadas completas en los centros con mayor volumen de matriculaciones. Por su parte, en Secundaria, los institutos parten de un mínimo de 2 jornadas completas de liberación básicas, que aumentan automáticamente en 0,33 jornadas por cada etapa educativa o línea adicional que se sume al complejo. Esto permite que en los grandes centros de Euskadi las direcciones dispongan de una liberación del 100% de sus horas de tiza, volcando todo su horario laboral en la gestión del proyecto educativo.

Acelerador de la carrera profesional y promoción

El paso por una dirección se ha consolidado además como la vía preferente de promoción interna en el sistema educativo vasco. En el Concurso de Traslados, cada año de ejercicio como director o directora otorga hasta 4 puntos en el baremo general, lo que significa que un solo mandato de 4 años aporta 16 puntos extra que facilitan enormemente la obtención de plazas definitivas en los centros de preferencia del funcionario. Asimismo, de cara al acceso al Cuerpo de Inspectores de Educación, las convocatorias oficiales reservan hasta un 40% de sus plazas en exclusividad para aquellos funcionarios que hayan ejercido cargos directivos durante un mínimo de tres mandatos. Finalmente, la consejera ha hecho un llamamiento a construir una gobernanza basada en la confianza mutua, la responsabilidad compartida y el aprendizaje en red, permitiendo que el conocimiento acumulado por los centros más experimentados nutra al resto del sistema. Pedrosa ha concluido su intervención resumiendo la filosofía que guía la política educativa del Gobierno Vasco: “La mejor gobernanza consiste en que los centros tengan cada vez más capacidad para tomar buenas decisiones”. Un objetivo que, según ha remarcado, sitúa a Euskadi en la vanguardia de los modelos educativos europeos de descentralización y calidad.

01/07/2026