Fue un jolgorio de música clásica que pilló por sorpresa a los clientes de una veintena de comercios, muchos de ellos históricos o con una identidad muy marcada, del Casco Viejo de Vitoria. Un total de 12 intérpretes mostraron sus habilidades en formato dúo o como solistas desde las 11:30 hasta las 13:30 horas durante el pasado sábado 17 de octubre. Sonaron instrumentos de cuerda (violín, piano, viola, guitarra) y de viento (fagot, trompa, clarinete o saxofón) en un comercio de moda femenina, una panadería, una joyería o una zapatería, entre otros muchos lugares de la capital alavesa.
A medida que avanzaba la mañana y la docena de intérpretes, todas mujeres, se acercaban a las inmediaciones de la plaza de la Virgen Blanca, los conciertos dejaron de ser tan “distendidos” y hubo una mayor “efervescencia”, describe Nekane Díaz Helguera, violinista y directora ejecutiva de innovación de la asociación ESAS. La música en directo hizo que los locales comerciales “se transformaran en lugares de escucha y encuentro”.
Esta peculiar iniciativa, denominada Conciertos de escaparate y promovida por ESAS en colaboración con el ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, se convirtió en una especie de “tetris” con actuaciones en vivo que “quedó bastante bien armado”. Según la representante de la entidad musical, hubo quien dijo que “había tocado mejor que para las audiciones de una orquesta”. Se perseguía un doble objetivo: visibilizar a las mujeres del ámbito de la música clásica, al tiempo que se apoyaba y dinamizaba al comercio local, que no pasa por su mejor momento entre la proliferación de las franquicias, el auge de la compra online y los cambios de hábitos en la sociedad. Las creadoras del evento están abiertas a hablar con otros ayuntamientos para que pueda trasladarse a otras ciudades vascas.
ESAS se constituyó oficialmente el 8 de marzo de 2021, en el marco de la ola de reivindicaciones que suelen acompañar al Día Internacional de la Mujer. Obviamente, fue una apuesta netamente feminista. Nacía así en Euskadi una red de mujeres profesionales del sector artístico y musical, con el propósito de reivindicar el papel de las mujeres en la cultura y, especialmente, el de las profesionales de la música clásica; un universo variopinto en el que conviven instrumentistas, compositoras, directoras, periodistas, mediadoras...
En recuerdo al maestro Sarasate
El pasado 4 de septiembre, el cuarteto Alara estrenó en la Casa de Juntas de Gernika la composición Bajo el roble de la flautista inglesa Katrina Penman. Inspirado en el concierto que dio el maestro Pablo Sarasate hace 200 años bajo el Árbol de Gernika, con el violín como epicentro, la obra completa duró 20 minutos y estuvo dividida en cuatro movimientos.
ESAS abrió una convocatoria internacional para dar respuesta al encargo de la Casa de Juntas con motivo de la celebración del quinto centenario del Fuero Nuevo de Bizkaia. Penman, residente en Valladolid, fue la ganadora. En la asociación están encantadas con cómo salieron las cosas. “Gustó mucho. ¿Cómo es posible que alguien que viene de un lugar en el que el lenguaje de Sarasate no es tan conocido supiera transmitir tan bien su sonoridad?”.
Avances y cuestiones pendientes
En ESAS reconocen que la elección de una fecha tan marcada en el calendario tenía sus pros y sus contras. “Podía haber sido un completo fail porque ese día todo se aglutina” alrededor de la necesidad de reflexionar sobre el lugar que ocupan las mujeres en la sociedad. Sin embargo, resultó ser un éxito: “Ocurrió todo lo contrario, vimos que la demanda por parte de las artistas es real”, afirman. En estos más de cinco años de actividad, ha habido algunos avances en su trabajo por la equidad de género (“al principio parecía que tenías que justificar mucho lo que hacías”), pero, además de felicitarse por lo logrado, siguen reivindicando y alzando su voz, sobre todo en el campo de la música clásica.
“Nosotras creamos la asociación con la idea de que en algún momento deberíamos dejar de existir; es decir, cuando alcancemos la igualdad en las programaciones y a todos los niveles”, reflexiona Ane Legarreta, directora de orquesta y que, junto con Nekane Díaz Helguera y Natalia Sánchez Abad, forma parte del equipo directivo. Ane asegura que, aunque puntualmente han logrado “apoyo institucional” para tejer “una red inclusiva” y poder llevar a cabo sus proyectos, conseguir un respaldo económico “continuado” sigue siendo una de las asignaturas pendientes.
“La realidad es que mantener una estructura como está es complicado”, asegura Ane. Nekane secunda su queja: “Cuesta muchísimo hacer una planificación o programar con antelación si estás pendiente de una subvención… La inestabilidad es total. Si hubiera otro mecanismo para poder articular ese tipo de partidas, ayudaría muchísimo más”.
La asociación vaca nació el 8M de 2021
Los “estigmas conservadores” de la música clásica
Pasa con el rock, el pop, la electrónica y en cualquier otro género de la música popular: aunque ha habido algunos progresos, la igualdad de género está lejos de ser una realidad. Lo vemos en los carteles de los festivales o en las programaciones de las salas de conciertos. En ESAS afirman que la brecha de género afecta a la música clásica, con el añadido de que “arrastra unos estigmas conservadores y ciertamente elitistas”. Desde la asociación, tratan también de acercar el repertorio de las orquestas y célebres compositores “a todos los públicos”, saliéndose del circuito de teatros o auditorios. En la web esas.eus, existe un apartado en el que te puedes hacer socio por 20 euros anuales, realizar una aportación voluntaria o, en el caso de las empresas, apostar por un patrocinio. Pueden participar tanto mujeres como hombres.