Poner una sartén con aceite a calentar y que empiece a saltar es un clásico de la cocina. Además de peligroso, porque una gota de aceite hirviendo en la piel te deja una buena quemadura, limpiar la encimera y las baldosas llenas de grasa después de cenar puede dar muchísima pereza. La buena noticia es que el aceite salpica por una razón. La culpa la tiene una reacción física muy simple entre dos ingredientes que no se llevan nada bien. Entendiendo por qué pasa y usando un truco casero de toda la vida, vas a poder freír tranquilo sin manchar nada.
Por qué salta el aceite
La regla básica de la cocina es que el agua y el aceite caliente son enemigos. El aceite se calienta a temperaturas muy altas, normalmente por encima de los 170 grados. En cambio, el agua se convierte en vapor a los 100 grados.
Fritos en una sartén con abundante aceite.
Cuando echas a la sartén un filete de carne, unos calamares, unas croquetas congeladas o unas patatas que no has secado bien, las microgotas de agua que llevan esos alimentos entran en contacto con el aceite hirviendo. Esa agua se evapora de golpe, se expande y busca salir hacia arriba. Al subir, empuja el aceite que tiene encima, creando esas pequeñas explosiones y salpicaduras que lo manchan todo.
El truco
Para frenar esas salpicaduras solo necesitas usar un "escudo" casero antes de meter la comida en la sartén: un poquito de harina de trigo o una pizca de sal fina.
El procedimiento es muy fácil. Pon la sartén con el aceite a calentar en el fuego. Justo antes de echar los alimentos, espolvorea una cucharadita de harina de trigo en el fondo de la sartén o una pizca de sal si vas a freír algo que no pega con la harina, como unos huevos.
La harina y la sal actúan como una esponja. En cuanto la humedad de los alimentos cae a la sartén, la harina absorbe el agua antes de que el calor la convierta en vapor, atrapando las gotitas y evitando que salgan disparadas por los aires. Además, tu comida no va a saber a harina ni se va a quemar, siempre que eches solo una pizca suave.
Hábitos sencillos para freír sin sustos
Además del truco de la harina, si quieres asegurarte una fritura limpia y sin quemaduras, acostúmbrate a seguir estos tres pasos muy simples en tu día a día cocinando. En primer lugar, es vital secar muy bien los alimentos. Para ello, pasa siempre un trozo de papel absorbente de cocina por la superficie de la carne, el pescado o las verduras antes de echarlos a la sartén. Cuanta menos agua lleven encima, menos saltará el aceite.