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La tecnología está cambiando la forma de entender y practicar la medicina; la cirugía robótica y la inteligencia artificial abren nuevas posibilidades para diagnosticar y tratar a los pacientes, pero también plantean desafíos en materia de seguridad, acceso y eficiencia. Pablo Crespo, secretario general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN), analiza el impacto de estas herramientas y el reto de conseguir que la innovación llegue cuanto antes a quienes la necesitan.
Al frente de FENIN desde hace tres años, Crespo trabaja para dar mayor visibilidad a un sector cuyo impacto en la vida de los pacientes sigue siendo poco conocido. Marcapasos, respiradores, prótesis o sistemas de diagnóstico son ejemplos de una tecnología sanitaria clave para mejorar la atención y la sostenibilidad del sistema.
QUIÉN ES
Pablo Crespo es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Executive Máster en Dirección de Organizaciones Sanitarias y formación directiva en Esade, INSEAD y Georgetown University. Antes de en FENIN trabajó durante diez años en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). En FENIN ha desarrollado distintas responsabilidades durante 14 años y, desde febrero de 2024, es su secretario general. Desde este puesto representa a un sector que reúne a las empresas de tecnología sanitaria y que trabajan en ámbitos como la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de las enfermedades.
¿Qué ventajas supone la cirugía robótica?
Todos los factores son determinantes, pero el más relevante es la salud del paciente; la evidencia nos dice que incorporar la robótica mejora los resultados de salud y, por otro lado, está la eficiencia. Debemos ser conscientes de que cada vez tenemos una población más envejecida, enfermedades más prevalentes, pacientes más complejos, más pluripatológicos y una mayor demanda asistencial. En este contexto, tecnologías como la robótica en el ámbito quirúrgico ayudan a que los procesos sean más eficientes, a tratar a más pacientes y a que estén menos tiempo en el hospital, además de facilitar la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario.
¿La cirugía robótica compensa el coste y la inversión que requiere?
No diría que suponga un alto coste, sino una importante inversión, porque tiene un gran retorno, tanto en términos de salud como de economía y eficiencia. Tenemos que valorar cuánto conseguimos ahorrar diagnosticando antes y tratando de manera más precisa a un paciente, reduciendo complicaciones, estancias hospitalarias o tiempos de recuperación. Es cierto que cuando incorporas una nueva tecnología hay una inversión económica que hay que acometer, pero la pregunta que deberíamos hacernos es qué pasa si no lo hacemos y cuánto cuesta no incorporar una alta tecnología al sistema sanitario. Creo que esta reflexión es mucho más interesante a la hora de valorar la inversión que requiere una tecnología.
“ La tecnología también puede humanizar la sanidad ”
¿Se necesita un largo aprendizaje?
Hay una curva de aprendizaje inicial con toda tecnología. Requiere que los profesionales adapten la técnica y la práctica clínica para transformar los procesos y hacer que sean eficaces y eficientes. Las tecnologías que hoy tenemos normalizadas y que entendemos que son maduras también pasaron por esta misma fase. Si no incorporamos las nuevas tecnologías, nunca llegaremos a cambiar la forma en la que tratamos a los pacientes, mejorar los resultados ni generaremos una mayor eficiencia para el sistema.
La introducción de tecnologías, ¿permitirá reducir las listas de espera?
Sin lugar a dudas, la introducción de nuevas tecnologías permitirá reducir las listas de espera, no solo las quirúrgicas, sino también las de otros ámbitos de la atención sanitaria, como también ayudará a reducir las estancias hospitalarias y las visitas a urgencias derivadas de complicaciones. En un contexto con más pacientes y menos profesionales sanitarios, la tecnología debe permitirnos atender a más personas con los recursos disponibles. Uno de los principales factores que determinan la salud es el acceso al sistema sanitario, por lo que acortar los plazos permite atender antes a los pacientes en lista de espera. Además, realizar cirugías en menos tiempo libera camas y quirófanos, aumentando la capacidad del sistema. Incorporar tecnología innovadora mejora así la productividad, la calidad de la atención y la salud de las personas.
Crespo afirma que la introducción de nuevas tecnologías permitirá reducir las listas de espera.
La cirugía de alto coste, ¿beneficia al sistema sanitario?
No diría que es un alto coste, sino de alta inversión, porque tiene un retorno que es la salud y otro que es la economía. La eficiencia se valora en cuánto conseguimos ahorrar diagnosticando antes y tratando de manera más precisa y específica a un paciente. Los beneficios que aportan estas nuevas tecnologías tienen que entenderse en términos de contribución y de valor. Es cierto que hay una inversión económica que acometer, pero la pregunta es qué pasa si no lo hacemos. ¿Cuánto cuesta no incorporar una alta tecnología al sistema sanitario? Yo creo que eso es más interesante.
La edad, ¿hasta cuándo?
Las posibilidades de intervención desde el punto de vista tecnológico son infinitas. Cuestión distinta es si también desde el punto de vista clínico, llegado el momento en una persona en el que la relación entre el riesgo que supone una cirugía y el beneficio que va a tener le hace recomendable intervenir. Nosotros, desde el punto de vista tecnológico, estamos preparados para intervenir a niños, neonatos y también a personas en una fase de edad muy avanzada. Ahora bien, la tecnología es una herramienta al servicio del clínico que, en función del paciente, tiene que considerar cuándo tiene que intervenir y cuándo no.
¿Pueden los hospitales pequeños asumir las nuevas tecnologías o deben compartir especialidades con otros centros?
La planificación sobre la base instalada de tecnología es uno de los grandes retos que tiene nuestro sistema. Valdría la pena reflexionar sobre cómo tener centros de excelencia donde el uso de la tecnología sea muy intensivo, donde permita incorporar la experiencia de los profesionales y mejorar los resultados de salud. Pero, también tenemos que pensar que no todo el mundo tiene la suerte de vivir cerca de uno de estos centros. Tenemos que ser capaces de facilitar que todos los ciudadanos puedan acceder a la mejor tecnología y a las mejores condiciones de salud; la clave es el código postal.
Si pudieras elegir un avance tecnológico, ¿cuál sería y para qué actuación médica concreta?
Para nosotros no hay pacientes de primera y de segunda y, por lo tanto, no voy a poder decirte cuál es la prioritaria, porque todos los pacientes son importantes. La innovación tiene que estar al servicio de todos ellos y dar respuesta a las distintas necesidades que existen en el sistema sanitario. Lo que sí diría es que tenemos que facilitar que toda la innovación llegue pronto al mercado y, sobre todo, que llegue cuanto antes a los pacientes. Es lo que permite dar respuesta de manera más eficaz y eficiente a los nuevos retos de la medicina. A veces disponemos de tecnologías capaces de mejorar la atención, pero el reto es conseguir que puedan incorporarse al sistema sanitario en el menor tiempo posible. Por eso, más que elegir una tecnología concreta, creo que el principal reto es acortar los tiempos de llegada de la innovación a los pacientes, garantizando siempre que se incorpora con las condiciones necesarias de seguridad, calidad y evidencia. Ahí tenemos que focalizarnos.
“ La tecnología no aleja al médico del paciente, puede acercarlo ”
“Me gusta que me palpen”. Los avances tecnológicos son trepidantes, ¿la IA nos hará renunciar a la relación médico-paciente?
La tecnología, lejos de lo que pudiera parecer, es lo que más puede humanizar la atención sanitaria, porque a través de ella el profesional sanitario va a tener tiempo para poder mirar al paciente, para tocar al paciente. Antiguamente, el profesional tenía que dedicarse a muchas tareas que ahora la tecnología podrá asumir. Se podrá dedicar a mirar, atender y escuchar al paciente. Toda la tecnología aportará información, datos objetivos y permitirá automatizar procesos. Tecnologías como la IA van a dar un salto importante en la forma en la que los profesionales podrán invertir más tiempo en cuidar, en mirar y en escuchar.
¿La tecnología se dedicará a curar?
La IA es una tecnología muy disruptiva que está cambiando la forma en la que se aborda el diagnóstico y tratamiento del paciente. Lo importante es que se incorpore con seguridad. Todas las tecnologías se han incorporado al sistema bajo un criterio: la seguridad para el paciente. La IA la tenemos que incorporar lo antes posible, pero bajo la certeza de que cumple la regulación sanitaria y de que no compromete al paciente. No nos podemos permitir un algoritmo que determine que a un paciente se le opera cuando no hay que operarle, o que no se le opera cuando hay que operarle porque el algoritmo es incorrecto. Nadie utilizaría un robot quirúrgico o un monitor de diálisis que no haya superado la regulación. La IA también tiene que cumplir estos requisitos.
Ponto llegarán las elecciones. ¿Qué les pediría a los responsables de la política sanitaria?
Que la política sanitaria tenga en cuenta todo el potencial que tiene nuestro sector. Es un sector líder a nivel mundial en facturación en I+D+i. La innovación tiene que llegar al sistema, pero la situación geopolítica y económica es altamente compleja. Los sistemas sanitarios tienen que entender que una industria como la nuestra necesita un acompañamiento legislativo que permita que podamos seguir siendo competitivos, invirtiendo en innovación y trayendo la mejor tecnología a España. Para esto necesitamos a corto plazo medidas determinantes. Una de ellas es la indexación de los contratos públicos. Hasta el año 2015, el precio de los contratos públicos se podía actualizar al 85% del IPC. Desde entonces esto no se puede hacer. En los últimos cinco años, el IPC ha superado el 20%. Esto supone que una empresa proveedora del sistema sanitario ha tenido un sobrecoste que no ha podido compartir con el sistema sanitario público. Eso genera problemas de viabilidad de las compañías para seguir trayendo tecnología al país. El gran reto a corto plazo para seguir incorporando tecnología de calidad es dar seguridad jurídica y certidumbre a un sector como el nuestro.