Euskadi afronta un cambio brusco de tiempo después de los episodios de calor de los últimos días. Las temperaturas han descendido de forma notable y el escenario meteorológico se vuelve más inestable justo cuando Bilbao se prepara para dar el pistoletazo de salida a su Aste Nagusia.
El paraguas puede convertirse en uno de los protagonistas durante las primeras jornadas. La situación contrasta con el calor de los días anteriores. El descenso de las temperaturas ha dejado atrás los valores más elevados del verano y ha dado paso a un ambiente mucho más fresco en el norte peninsular.
Bilbao afronta el inicio de la Aste Nagusia con tiempo inestable
La previsión meteorológica mantiene la atención puesta en Bizkaia y Gipuzkoa, especialmente en las zonas litorales, donde se contempla la posibilidad de precipitaciones y chubascos.
El cambio de escenario será especialmente perceptible después de las jornadas de calor. La predicción de AEMET muestra una evolución hacia cielos más nubosos y mayor probabilidad de lluvia, aunque las condiciones pueden variar a medida que pasen los días. El inicio de las fiestas bilbaínas estará marcado por una meteorología bastante diferente a la que se ha vivido durante buena parte del verano: temperaturas más contenidas, nubosidad y posibilidad de precipitaciones.
En el resto de Euskadi, la situación será similar, aunque con diferencias entre territorios. El litoral de Bizkaia y Gipuzkoa será una de las zonas a vigilar por la llegada de lluvias, mientras que en Araba el comportamiento de las temperaturas y la nubosidad puede ser diferente.
La Agencia Estatal de Meteorología mantiene, además, un sistema específico de avisos para Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, con información diferenciada para las zonas litorales e interiores. El descenso de los termómetros supone un cambio notable después de las temperaturas elevadas registradas en buena parte de la Península. Un cambio que ya es especialmente perceptible por las noches.
El cambio de tiempo de estos días no significa necesariamente que el verano haya terminado. Para Bilbao y el resto de Euskadi, la evolución durante los próximos días dependerá de la posición de las borrascas, los anticiclones y las masas de aire que lleguen al Cantábrico.
El fenómeno El Niño entra en escena
A más largo plazo, uno de los grandes protagonistas meteorológicos de 2026 será El Niño, un fenómeno climático asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical.
La profunda depresión, además de los fuertes vientos, podría provocar chubascos ocasionales.
La Agencia meteorológica británica (Met) confirmó en junio que se habían desarrollado condiciones de El Niño y señaló que las previsiones apuntaban a un episodio potencialmente muy fuerte, con anomalías de temperatura del agua superiores a 2 grados en el Pacífico tropical central y oriental. Al mismo tiempo, el organismo británico subrayó que todavía existe incertidumbre sobre cuál será finalmente la intensidad máxima del episodio.
El Niño puede modificar la circulación atmosférica y alterar la posición de las corrientes en chorro y las trayectorias de las borrascas. Sin embargo, su influencia sobre Europa es indirecta y estas predicciones son de tipo estacional; la atmósfera puede mantener todavía una elevada cantidad de humedad llegado septiembre y, en caso de producirse situaciones de inestabilidad, pueden aparecer chubascos intensos, tormentas y precipitaciones localmente fuertes.
La previsión actual, no obstante, sí apunta a que la variabilidad meteorológica tendrá un papel importante durante la transición hacia el otoño, especialmente en el norte peninsular.