La bajada brusca de los termómetros convierte de golpe al fondo de armario en un verdadero rompecabezas diario, donde abrigarse en exceso provoca sudoración al entrar al transporte público o a las tiendas, mientras que quedarse corto deja el cuerpo helado en la primera esquina. Encontrar el equilibrio térmico exige abandonar la idea de llevar un único abrigo pesado y apostar por combinar capas funcionales que aíslen de la humedad exterior sin sofocar en espacios cerrados.
Para resolver este dilema cotidiano sin renunciar a la comodidad ni a la estética, hemos conversado con la especialista en estilismo Ana Iriberri, repasando la necesidad de proteger las extremidades y los puntos críticos del cuerpo, analizando cuáles son las fibras textiles que mejor resguardan del frío y aportando pautas sencillas para no equivocarse nunca al vestirnos antes de salir de casa.