La Asociación de Instaladores y Mantenedores de Bizkaia (AIMBI), organización veterana con 60 años de trayectoria y representante de 16 empresas clave en el territorio, afronta un cambio de paradigma donde la solvencia técnica ya no es el único desafío. Miguel Erice, presidente de la entidad, ha señalado en Las mañanas de Onda Vasca que el sector está evolucionando para superar la resistencia al cambio en la gestión y alejarse de su origen exclusivo en la fontanería. En este contexto, Erice subraya la necesidad de atraer talento joven dignificando una profesión que es determinante para que las infraestructuras funcionen correctamente tanto a nivel energético, como medioambiental.
A pesar de su relevancia en la industria y la construcción, el sector lidia con una falta de visibilidad y una excesiva presión sobre los precios en las obras, donde muchas veces se prioriza el coste sobre el valor del conocimiento técnico. Erice lamenta que, aunque su labor es "esencial" en ámbitos como la calidad del aire, el coste de esa formación especializada no siempre se traslada de forma justa al instalador. Ante esta situación, destaca que el sector es competitivo pero algo invisible, lo que dificulta que el usuario final valore la complejidad de las soluciones aportadas.
Para fortalecer su posición, AIMBI se apoya en su integración en la Confederación Empresarial de Bizkaia (Cebek), que actúa como un "soporte fundamental" en áreas legales, mercantiles y de gestión. Esta colaboración, sumada a su presencia en la Confederación Nacional de Instaladores (CNI), permite a las empresas vizcaínas participar en los comités técnicos que definen las "reglas del juego" ante los constantes cambios regulatorios. Gracias a este respaldo organizativo, la asociación busca asegurar que sus miembros no solo se mantengan actualizados en normativas como el RITE o el código técnico, sino que cuenten con las herramientas necesarias para liderar la transición hacia modelos de negocio más profesionalizados.