Hace 20 años, las facultades de matemáticas españolas tenían una presencia igualitaria de hombres y mujeres. Sin embargo, actualmente, la presencia femenina ha pasado del 50% al 35%. Ante este escenario, instituciones como la Universidad del País Vasco y el Centro Vasco de Matemáticas Aplicadas trabajan activamente para evitar que las mujeres se sientan excluidas de este ámbito profesional. Sobre todo ello ha reflexionado nuestra profesora de matemáticas de cabecera, Laura Sánchez.
Para revertir esta situación y fomentar la vocación entre las niñas, Laura propone un cambio de enfoque basado en la integración de las artes: "El aprendizaje debe pasar por entender que detrás de una fórmula matemática, de un teorema, está la belleza y la armonía de una partitura de música o de la estructura de un poema". Esta perspectiva busca humanizar una ciencia que a menudo se percibe como rígida. Un ejemplo que Laura nos anima a poner en práctica es el teorema de los seis grados de separación, animando a la audiencia a localizar referentes femeninos actuales en Euskadi. Y recuerda, las matemáticas no son solo para lo que sirven, sino todo lo que no existiría en ellas. Y, además, su belleza solo se muestra a sus seguidores más pacientes, como diría la matemática Maryam Mirzajani.