Conseguir que la sociedad fuese mejor y hacer lo que se pudiera para ello. Con esa premisa tan sencilla pero tan complicada a la vez nació en 1905 el Rotary Club. Un movimiento que vio la luz en Chicago, pero que enseguida se extendió por todo el mundo. A Bilbao llegó en 1926 gracias a personalidades como los hermanos José y Gabriel Artiach, Juan y Eliseo Migoya, los doctores Vicente San Sebastián y Luis Menjón, Antero Muñuzuri, Eduardo Barandiarán, Antonio Buesa y Lázaro Ituarte, entre otros. Personalidades importantes de la época y comprometidas con la sociedad. En la actualidad, el club mantiene su esencia como una "comunidad de comprometidos voluntariamente", tal y como ha explicado su presidenta, Adela Lameiras, en Las mañanas de Onda Vasca.
La actividad de la organización se vertebra en siete áreas de interés, que incluyen desde el fomento de la paz y la educación hasta el medio ambiente y la salud. Entre sus iniciativas más destacadas figura el programa de intercambio juvenil, que conecta a jóvenes de 188 países. A nivel global, la lucha contra la polio sigue siendo una de sus prioridades absolutas. Según ha explicado Lameiras, el impacto de su red es tal que han logrado reducir la presencia de esta enfermedad a solo dos países -Afganistán y Pakistán-, apoyándose en un sistema de recaudación que cuenta con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates, que duplica cada euro recaudado por Rotary para la lucha contra esta enfermedad.
De cara al futuro, el club busca una mayor visibilidad para facilitar que las asociaciones y personas con necesidades puedan localizarles con facilidad. Lameiras ha enfatizado que la filosofía de la institución no consiste en la caridad asistencial momentánea, sino en la búsqueda de soluciones duraderas para las comunidades. En este sentido, la presidenta ha destacado la importancia de evaluar siempre la viabilidad de cada intervención a largo plazo.