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El protagonista: el empeño sin recompensa de Raúl

Raúl García en un momento del encuentro disputado en San Mamés ante el Mallorca.
Raúl García en un momento del encuentro disputado en San Mamés ante el Mallorca.

Raúl García regresa a la titularidad y se convierte en el jugador más peligroso por su disposición para el disparo, pero con remates en situaciones desfavorables que le impiden transformar las ganas en gol

SUPLENTE en los cinco últimos partidos en los que pudo haber sido titular, porque entremedias cumplió una sanción de dos encuentros por tarjeta roja, Raúl García (11-VII-1986, Zizur Mayor) regresó al once frente al Mallorca. Recuperó el que ha sido su estatus desde que recalara en el Athletic, justo cuando mañana se cumplen seis años de su debut en el equipo bilbaino, lo que sucedió en un duelo contra el Getafe en el que los leones se impusieron por 3-1 con el jugador navarro estrenándose además como goleador.

Los tiempos han cambiado para Raúl, que ha tenido que aguardar a la aparición de los problemas físicos sufridos por Oihan Sancet para hacerse con la titularidad. Y es que el joven parece una apuesta firme de Marcelino García Toral. El técnico situó a Sancet en el once en los últimos cuatro compromisos de la pasada temporada y en esta había ejercido de inicio en los duelos precedentes al de ayer, en los que Raúl había computado 40 minutos de participación: 27 ante el Barcelona y 13 contra el Celta. El reingreso era sin duda un oportunidad para la reivindicación.

Era su partido 522 en Primera División, el que le colocó a solo uno de Manolo Sanchís, el sexto jugador con más partidos disputados de la historia. Raúl fue una oda a la voluntariedad, con dos primeras acciones en las que recuperó una pelota y cortó un pase. Pero el navarro apenas recibió balones en condiciones favorables. Se vio condicionado por un juego absolutamente vertical de su equipo, sin lapsos, sin medición de los tiempos. Sin control. Predominó el juego aéreo. Ahí donde el aguerrido navarro se crece. De hecho, fue el jugador más incisivo del ataque rojiblanco. Mientras permaneció en el campo acaparó casi todas las jugadas de ataque, pero siempre con finalizaciones forzadas. Eso sí, no construyó, no elaboró. Al menos, no con el pie.

Remató para prolongar balones en el área, realizó una chilena y una tijereta, chutó desde la distancia... Pero ninguna de las ocasiones se presentaba clara, salvo lo que pudo haber sido un remate de cabeza que no conectó con un peligroso y brillante centro de Vencedor. Raúl era como Rambo cuando va a la guerra. Él contra el mundo. Colmado de ganas. De empeño. Aunque sin efecto en el marcador. De haber acertado en cualquiera de los remates hubiera sido un golazo. Vamos, situaciones nada sencillas de finalizar.

El Athletic lució en la estrategia, de nuevo armada por el juego aéreo. Pero la ocasión más clara fue un plan diseñado para Iñigo Martínez, que remató en solitario al centro de la portería. Raúl fue omnipresente en el ataque, pero no pudo gozar del balón servido con más precisión. Y es que el navarro apenas recibió un pase raso. Ello a pesar de que se descolgaba de su posición de delantero. El juego directo no brindó ese tipo de participación, la de controlar el esférico.

La segunda mitad, con un Mallorca que fue creciendo, oscureció al Athletic y también a Raúl. Los leones, incapaces de dominar a través de la posesión, se difuminaron. Llegaron los peores minutos del choque. Comenzaron a sufrir y tuvieron que acostarse en su campo. Con el equipo necesitado de una reconstrucción, Marcelino decidió prescindir del veterano delantero. En el minuto 63, Raúl fue sustituido por Asier Villalibre. Irónicamente, pocos suspiros después de salir del terreno de juego el jugador que más peligro había generado hasta ese momento del partido, el conjunto bilbaino resolvió el encuentro con los goles de Vivian, en el 67', y de Williams, en el 74'.

El empeño mostrado de cara al gol, la voluntad de querer agradar, de mirar hacia la portería rival incluso inventando algún remate inverosímil, no recompensaron a Raúl García. El navarro fue nublado por un estilo de juego demasiado directo que, aunque en ocasiones le hace brillar por su capacidad de lucha y poderío en el contacto físico, no le permitió recibir balones ventajosos, lo que también le sucedió a Williams hasta que el partido se desmelenó. El duelo se rompió con el tanto de Vivian, que se estrenó como goleador con la camiseta rojiblanca. Para entonces, el que venía ejerciendo de protagonista de las ofensivas del Athletic había abandonado el césped. Cosas del fútbol.

Raúl García acaparó la mayor parte de las acciones ofensivas del Athletic en la primera mitad, pero ninguna en situación ventajosa

El navarro disputó su partido 522 en Primera, quedándose a solo uno de Manolo Sanchís, el sexto con más encuentros de la historia

13/09/2021
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