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El emprendimiento en Euskadi ha alcanzado su nivel más alto desde 2008. Aumenta el número de personas dispuestas a poner en marcha su propio negocio y una apuesta por iniciativas innovadoras, pero persisten obstáculos que frenan ese impulso. María Saiz reclama una mayor cultura emprendedora y destaca el papel de la educación para despertar nuevas vocaciones empresariales.
¿Qué suponen estos datos?
Supone una consolidación del crecimiento del fenómeno emprendedor. Llevamos mucho tiempo trabajando desde las universidades, la FP y los gobiernos en fomentar la cultura emprendedora. Ese cambio va lento, pero va dando sus frutos. Crece la actividad por cuarto año consecutivo y también las ganas de emprender a futuro. Son datos estables y consolidados.
¿Varían las motivaciones? Porque antes la mayoría emprendían por necesidad.
Es la primera vez que crece el emprendimiento y se reduce el emprendimiento por necesidad. Los emprendedores son más jóvenes y no tienen tantas urgencias familiares ni económicas. Sus motivaciones para emprender son distintas.
“ Crece el emprendimiento general y, por primera vez, se reduce el número de personas que emprenden por necesidad ”
El 54% de la población reconoce tener miedo a crear un negocio y fracasar. ¿Le preocupa?
El colectivo emprendedor tiene menos miedo, pero menos del 50% de la población ve el emprendimiento como una buena opción profesional. Además, el miedo al fracaso se asocia al rol perfeccionista vasco: para hacer muy bien las cosas, a veces preferimos no asumir riesgos.
¿Somos una sociedad emprendedora?
Estamos transitando hacia ello. Tenemos una juventud mucho más emprendedora. Ahora bien, estos emprendedores son más frágiles, cuentan con menos ahorros y experiencia. Las administraciones deben cuidarlos con ayudas adaptadas a sus características.
María Saiz es la presidenta del Observatorio Vasco de Emprendimiento.
Más de la mitad de los emprendedores ofrece productos novedosos y un 33% vende fuera. ¿Estamos avanzando hacia un modelo más innovador y de mayor crecimiento?
Sí. El apoyo al emprendimiento es un objetivo de las instituciones vascas desde hace muchos años. Aunque el foco está puesto en el sector tecnológico, que es el que genera empleo. Los resultados ya se ven: dato récord en productos nuevos a nivel mundial y una clara recuperación de las exportaciones a mercados como Alemania, Japón o EE. UU.
La mediana del capital inicial cae de 25.000 a 10.000 euros. ¿A qué se debe?
Primero, a la democratización de la digitalización: antes se necesitaba mucho capital inicial solo para montar una web o un e-commerce básico. Segundo, al rejuvenecimiento de quien emprende, que cuenta con menos recursos propios. Históricamente la media eran 50.000 euros, así que la bajada es muy drástica.
“ Hoy en día la juventud es mucho más emprendedora que antes, pero a la vez muestra una mayor fragilidad en este ámbito ”
Hay un 8,2% de hombres emprendedores frente al 5% de mujeres. Es posible acabar con la brecha de género?
Esta diferencia está ligada a la elección de los estudios. El emprendimiento innovador nace de carreras técnicas, mientras que las mujeres apuestan más por las humanidades o la salud. El emprendimiento femenino es muy estable y crece despacio; lo que fluctúa y amplía la brecha es el masculino. Además, nosotras emprendemos con menor nivel de renta y financiación: 5.000 euros de media frente a 12.000 en los hombres.
¿Disponer de recursos económicos ayuda a emprender?
Totalmente. Muchas veces no emprende el que quiere, sino el que puede. Los recursos financieros son fundamentales para resistir el primer año o año y medio en el que apenas estás facturando.