Polideportivo

El Metropolitano sentencia a Julián

La sonora pitada de la afición rojiblanca al órdago del delantero argentino deja una ruptura evidente y un conflicto en los despachos de muy difícil solución
Julián Alvarez en el banquillo del Metropolitano en el partido frente al Villarreal. / EP

Hay un dicho en el mundo del fútbol profesional que asegura que los futbolistas, al fin y al cabo, juegan donde quieren. Una realidad muy distinta a la de los jugadores de la NBA, que ven cómo son traspasados a cualquier franquicia sin necesidad siquiera de su visto bueno.

Sobre este asunto, el nombre propio del verano es Julián Alvarez, quien en pleno Mundial salió a hablar públicamente para reconocer que "lo mejor era una transferencia" y que quería cumplir su sueño. Toda una declaración de intenciones hacia el Atlético de Madrid, su actual club, que legítimamente se agarra a la cláusula de rescisión de 490 millones de euros que figura en su contrato para no dejarlo marchar al FC Barcelona, el destino soñado que el argentino dejó entrever en aquella zona mixta.

Esta situación no es la primera ni será la última en el fútbol; a menudo los jugadores deciden echar directamente un pulso a la directiva para abandonar la entidad. Negarse a entrenar o no aparecer el primer día de la pretemporada son algunas de las medidas de presión que suelen ejercer.

En este caso, Julián ha optado por la expresión no verbal. La cara es el espejo del alma y en ocasiones dice bastante más que las palabras. Al ariete se le vio el domingo contra el Villarreal cabizbajo, sin ganas de participar y trotando durante la media hora que le tocó estar sobre el césped.

El Metropolitano y su gente, la que un día celebraba con él sus goles, decidió, por su parte, dictar sentencia con una pitada al unísono sobre el futuro de su estrella en el Atlético. Y es que, por mucho que Gil Marín ponga su orgullo y su palabra por delante de la planificación deportiva y decida no traspasarlo, el argentino ya está fuera del equipo rojiblanco.

La imagen de la ruptura

Los jugadores del equipo madrileño, incapaces de brindar una victoria a su público, fueron a saludar al respetable una vez terminado el partido. Todos menos uno. La escena dejó uno de los momentos del encuentro: un empleado rojiblanco se acercó a Julián para recomendarle que se fuera directo a vestuarios.

Ya cuando enfilaba el túnel, un aficionado le tiró una bufanda del Atlético de Madrid, con la fortuna, quién sabe si buena o mala, de lograr esquivarla en el último momento. Nadie puede asegurar qué habría pasado si por casualidad la hubiera pisado; nada bueno, seguro. La instantánea permitió observar de primera mano la desconexión que existe actualmente entre la grada y el jugador.

El 'Cholo' ha comentado varias veces públicamente que la posición de la entidad es clara y que va a intentar ayudar al delantero a desarrollar su máximo potencial. Fue él precisamente el encargado de salir a la rueda de prensa para explicar que la espantada había sido una medida del club para proteger al futbolista.

Una postura difícil de entender si se mira en perspectiva. Si la intención era no hacer más leña del árbol caído, escenificar de manera aún más notoria la separación de la afición respecto al argentino no hace otra cosa que apretar más el cinturón del consejero delegado colchonero, Miguel Ángel Gil Marín, quien difícilmente podrá cumplir los deseos de su entrenador de incorporar a otro jugador si 'La Araña' no deja un buen dinero en las arcas.

El equipo necesita delanteros

El Atlético de Madrid se reforzó este verano con los fichajes de Grimaldo, Hjulmand, Kang-in Lee y Cristian Romero, pero el problema está en la parte de arriba. Con Sørloth lesionado, el ariete argentino es la única alternativa seria para que los colchoneros sean un equipo competitivo. Sin embargo, la falta de ritmo y de compromiso que arrastra ahora mismo Julián deja al plantel sin puntas.

"No estoy para dar consejos. Me tengo que centrar en mi trabajo, que es dar deportivamente lo mejor que tengo. Si queremos ganar un título necesitamos estar juntos, tener delanteros y tener delanteros importantes. Trabajar en consecuencia todos de lo que necesitamos", comentaba Simeone al término del partido frente a los groguets.

Quedarse al argentino o, más directamente, no venderlo al Barça es ya una cuestión de orgullo. Tras las numerosas declaraciones de los dirigentes insistiendo en que el atacante albiceleste no iba a mudarse a la Ciudad Condal, y las publicaciones en X riéndose del club presidido por Joan Laporta, ceder con apenas una semana de margen en el mercado sería humillante.

"Considero que el FC Barcelona no ha estado a la altura de las circunstancias y no ha hecho lo que suele hacer en estos casos", eran las palabras de Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, que se mostraba muy descontento por las supuestas continuas filtraciones del entorno culé para presionar una venta.

Está por ver si Mateu Alemany, director deportivo del equipo colchonero, piensa lo mismo. La entidad madrileña se encuentra ahora mismo sin apenas fair play de inscripción, por lo que realizar cualquier otra incorporación es prácticamente imposible.

El club quería fichar al defensor del Racing de Santander, Jorge Salinas, curiosamente pretendido por los culés también, pero el hándicap de las normas de LaLiga impide cerrar el trato. Vender al ex del Manchester City por una cifra cercana a los 130 millones de euros solucionaría de un plumazo todos esos inconvenientes, y permitiría reforzar al equipo con jugadores del más alto nivel y, sobre todo, implicados con el proyecto de Diego Pablo Simeone.

La actitud de Julián en el último partido hace prever que será la tónica habitual de cada choque: pitadas cada vez que toque el balón y nula intensidad para los duelos y la presión. Un hecho que hará que el bucle se retroalimente, porque cuando la afición colchonera vea que su jugador no corre, se cabreará más, y este, cuando vea a su propio público pitándole, más deseo tendrá de abandonar la institución.

El papel del Arsenal

Con todas estas cartas sobre la mesa, la única posibilidad real que le queda al campeón del mundo sería fichar por el Arsenal. El prestigioso medio 'The Athletic' ha publicado que los colchoneros estarían dispuestos a dar su brazo a torcer si llegara una oferta de 150 millones de euros. No obstante, añaden que el jugador no estaría muy por la labor de ir a Londres, ni los ingleses abiertos a desembolsar dicha cantidad.

Otra de las opciones abiertas sería incluir al delantero sueco Viktor Gyökeres en la ecuación. Un movimiento que permitiría paliar la carencia de efectivos ofensivos del Atlético, y a la vez abarataría el coste del traspaso para los de Mikel Arteta. En estos casos, la voluntad del jugador es clave, y de momento el argentino se muestra firme en su deseo de ponerse a las órdenes de Hansi Flick.

Un factor a tener en cuenta es que el mercado de fichajes de la Premier League cierra un día antes que el español, por lo que, una vez se difumine la opción del Arsenal, el Barça podría aprovechar la situación para poner una oferta sobre la mesa a última hora y desatascar una operación que, hoy en día, parece casi imposible que satisfaga a todas las partes.

24/08/2026