Polideportivo

El Manchester United, una crisis sin fondo

El técnico Michael Carrick está en la cuerda floja por los pobres resultados, mientras las críticas internas evidencian aún más la mala situación del club con mayor gasto de la última década
Bruno Fernandes, capitán del Manchester United, se lamenta durante un partido de la presente temporada.
Bruno Fernandes, capitán del Manchester United, se lamenta durante un partido de la presente temporada. / Europa Press

Para ilustrar la situación que atraviesa el Manchester United se pueden rescatar unas palabras del entrenador del equipo que fue su último rival, el Como de Cesc Fábregas. En uno de los resultados más llamativos de la pasada jornada de la Champions League, el conjunto italiano, que debutaba en la escena europea, doblegó por 4-1 al equipo inglés. Cuando el marcador proyectaba un 4-0, el técnico catalán echó el freno de mano. Exigió correr menos. “Fui yo quien le dijo al equipo que bajara el ritmo porque hay otro partido, y tal vez con un 4-0 se podía gestionar algo”, confesó Fábregas. No porque rechazara ampliar la diferencia, no porque evitara hacer sangre, sino porque medir esfuerzos es la consecuencia de un extenso calendario. Pero también refleja la dimensión de los hechos. Los de Michael Carrick lograron entonces maquillar el resultado, si se puede decir así.

Las palabras de Fábregas son profundamente dolorosas para un Manchester United que, por enésima ocasión, busca recuperar la gloria perdida pero a la vez deambula entre la frustración. El último título de los diablos rojos es la FA Cup de la 2023-24 y la última conquista internacional es la Europa League de la 2016-17. Trofeos que se entienden como menores para una entidad que marcó tendencia en el inicio del siglo pero que acumula años de desesperación. No gana la Premier League desde la 2012-13 y la Champions League desde la 2007-08. Son estos últimos títulos los que persigue, a razón de ser uno de los clubes más relevantes del planeta.

Michael Carrick, técnico del Manchester United.

Michael Carrick, técnico del Manchester United. Europa Press

Club con mayor gasto de la última década

Para comprender la dimensión del United basta con mirar su potencial económico. En la última década, el club inglés ha invertido 2.060 millones de euros en fichajes y solo ha ingresado 604 en ventas. Es decir, presenta un balance de -1.454 millones, que significa la mayor cifra del planeta en este periodo de tiempo, en el que en paralelo ha contado con cinco entrenadores oficiales y cuatro interinos. Aunque podría decirse que en los últimos tiempos se ha abogado por cierta austeridad. Y es que la inversión lleva tiempo sin ser recompensada con una cosecha de éxitos deportivos y eso ha conducido a la entidad a mimar sus cuentas. De hecho, la situación ha obligado a reajustar la estructura. En época reciente se han producido numerosos despidos entre los empleados del club. Y el pasado verano el United descendió hasta el decimocuarto lugar a nivel de inversión en jugadores. Gastó 173 millones e ingresó 55. Se unieron el camerunés Carlos Baleba (75,9), el brasileño Andrey Santos (56,3) y el belga Youri Tielemans (41).

La temporada arrancó con Michael Carrick como elegido para liderar el proyecto. El excentrocampista del United, que llegó a portar el brazalete de capitán en su día, cogió las riendas del equipo la pasada temporada, como solución de urgencia. La mala dinámica con Ruben Amorim propició la llegada de Carrick, que anteriormente había ejercido en el club como segundo entrenador con Jose Mourinho y con Ole Gunnar Solskjaer. Carrick regresaba al United para ejercer como primer entrenador después de una sola experiencia como técnico principal, que se extendió durante tres campañas en el Middlesbrough, que militaba en la segunda división. En el Boro firmó una cuarta posición en su primera campaña, lo que le permitió disputar el ‘play-off’ de ascenso. En los dos siguientes cursos fue octavo y décimo en la tabla.

Pese a su reducido y por ello cuestionado currículo, Carrick firmó doce victorias, tres empates y dos derrotas en 17 partidos. El United finalizó en tercera posición para regresar a la Champions. Era un éxito teniendo en cuenta que la campaña 2024-25 el club fue decimoquinto. Así, Carrick se ganó el crédito; firmó una ampliación de contrato por dos temporadas más, hasta 2028.

Un comienzo de curso preocupante

En su primera temporada completa –si se cumple– al frente de un banquillo de la Premier League, Carrick está viviendo un calvario. Su actuación se puede decir que es inversamente proporcional a la que venía protagonizando. Ha dirigido once encuentros, con dos victorias, cuatro empates y cinco derrotas. Como resultado, fue eliminado en la primera ronda de la Copa de la Liga ante el Brighton (2-3), aparece en el decimotercer peldaño de la Premier –a 14 puntos del líder y dos del descenso– y es el vigésimo de 36 equipos en la Champions, donde ganó al Sabah (4-0) y cayó ante Atlético de Madrid (2-0) y Como (4-1).

La tensión ha aumentado exponencialmente en los últimos días. El United está inmerso en una racha funesta de siete partidos sin victoria, con cuatro compromisos perdidos y tres igualadas. El proyecto está cerca de saltar por los aires. De hecho, la cita de este domingo contra el Bournemouth en Old Trafford se antoja vital para la permanencia de Carrick en el banquillo. Si es que un triunfo podría evitar la destitución. Porque lo sucedido en las últimas semanas ha evidenciado las fracturas internas.

Lisandro desata el caos

Tras la derrota contra el Atlético, Lisandro Martínez estalló. “Estamos jugando realmente mal. Tengo que controlarme mucho, pero a veces es un reflejo de cómo está nuestro club en este momento”, criticó en declaraciones para Prime Video Sport. El central argentino, que ha portado la capitanía en diversas ocasiones, disparó alto: “Es fácil señalar al entrenador, es fácil señalar a los jugadores, pero también tenemos que mirar a otras áreas, ¿no? Esperaba más inversiones en el mercado de verano. Espero más de nuestro director de fútbol. Ahora esperamos más de la directiva, que traigan más jugadores para competir”. Aceptó que los futbolistas deben esforzarse más, pero abrió la caja de los truenos: cuestionó el nivel de sus compañeros y también a sus jefes.

Cuando aún retumbaba el eco de las palabras de Lisandro, llegó el tropiezo con el Como para destapar que el problema posee varias capas. Entonces fue el primer capitán, Bruno Fernandes, quien atacó. En su caso, arremetió contra su entrenador. “Es una decisión del cuerpo técnico no presionar hombre a hombre y dejar a veces espacios a la espalda al intentar recuperar el balón. Pero, si das espacio a equipos así, cada vez ganan más confianza”, expresó para TNT Sports, antes de seguir embistiendo: “A veces hay que ser más valiente bajo presión, asumir el riesgo de presionar arriba e incomodar al rival”.

"Son como bebés"

Carrick no se mordió la lengua. Al ser informado de las palabras del portugués, el técnico respondió sin titubeos: “Más allá del sistema o la táctica que emplees, si no corres, no ganas”. Estas confrontaciones fueron valorada por una leyenda del United como Wayne Rooney, que en el pódcast The United Stand fue contundente respecto al comportamiento de los jugadores: “Son como bebés”.

En estos momentos la prensa inglesa ya está lanzando nombres sobre el posible reemplazo de Carrick, que apenas goza de margen para reconducir la situación. Eddie Howe, exentrenador del Newcastle, parece el mejor postulado. Pero en las quinielas aparecen unos cuantos más: Unai Emery, Julian Nagelsmann, Antonio Conte, Fabian Hürzeler o Kieran McKenna. Las próximas horas serán claves en el futuro del banquillo. El United ha invertido cantidades extraordinarias durante años, pero sigue sin encontrar continuidad deportiva y ahora ni siquiera existe una voz común entre entrenador, capitanes y dirección. Es una crisis que no parece tener fondo.

2026-10-23T13:07:21+02:00
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