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Este mes de agosto, el joven gimnasta de Leioa Eneko Lambea ha marcado un hito histórico al participar como invitado en la gala de clausura del Campeonato Mundial de Gimnasia Rítmica de Frankfurt (Alemania). Se trata de la primera vez que un ejercicio masculino con nivel de competición se exhibe en un certamen internacional de esta magnitud fuera del Estado, abriendo una puerta fundamental hacia la igualdad de género en este deporte.
Un escaparate internacional sin precedentes
El deportista vizcaíno, siete veces campeón de España, presentó ante el público alemán un exigente ejercicio de cinta. "No es la primera vez que los chicos participan en un mundial, pero sí la primera en la que se hace un ejercicio de competición", señala Lambea. La iniciativa surgió de la propia Federación Alemana, que decidió apostar por la visibilidad de los hombres en una disciplina donde todavía se enfrentan a importantes barreras para poder competir oficialmente a nivel internacional.
La excepción olímpica y el veto del Este
En este sentido, la situación de la gimnasia rítmica resulta llamativa, al ser en la actualidad el único deporte del programa olímpico de verano que no permite la participación paritaria. La Federación Internacional sigue sin oficializar las categorías masculinas, una parálisis que el gimnasta atribuye, en gran parte, a la influencia de los países del Este de Europa, tradicionalmente más conservadores. Frente a estos obstáculos y comentarios discriminatorios, Lambea advierte de que la reivindicación es clara: "Los chicos estamos aquí y nosotros también tenemos derecho a que estos campeonatos sean nuestros".
Pioneros en el Estado, estancados en Europa
Por su parte, la realidad dentro de España contrasta con este escenario internacional. En el ámbito estatal, la práctica masculina está normalizada y los gimnastas compiten en igualdad de condiciones que sus compañeras. Sin embargo, el integrante del club Sakoneta reclama no detenerse en este punto. "No nos podemos conformar con que podemos hacer gimnasia rítmica en España", lamenta, recordando la urgencia de oficializar campeonatos europeos y mundiales para no perder la categoría de deporte olímpico ante las exigencias del Comité Olímpico Internacional.
Esfuerzo, constancia y un sueño a largo plazo
Alcanzar la élite exige a Lambea, que compagina los tapices con el doble grado de Física e Ingeniería Electrónica en la EHU, entre 16 y 20 horas de entrenamiento semanal. Tras años de dedicación, el vizcaíno subraya que la rítmica ofrece recursos para todos los perfiles físicos y personales, rompiendo de raíz con el estigma de que no es un espacio para hombres.
De cara al futuro, aunque la presencia masculina oficial en unos Juegos Olímpicos parece lejana por los ajustados plazos vitales de este deporte, Lambea mantiene intacta su esperanza y su espíritu de equipo. "El día que me siente en el sofá, encienda la tele y pueda ver unas Olimpiadas con chicos haciendo gimnasia rítmica, voy a estar tan satisfecho como si fuese yo el que entra en ese tapiz", concluye.