Bilbao vive una pequeña revolución dulce y tiene nombre propio: el Botxito de Mantequilla. En la programación especial de Onda Vasca hemos hablado con Nerea Ramos y Luis Sola, responsables de estos establecimientos que han dado una vuelta de tuerca al tradicional bollo de mantequilla bilbaíno y que ya cuentan con dos tiendas en la capital vizcaína.
La primera abrió sus puertas el pasado 16 de enero en el Casco Viejo y la respuesta fue inmediata: grandes colas y una acogida que confirmó que había espacio para reinterpretar uno de los dulces más reconocibles de Bilbao. Este año se ha sumado un segundo establecimiento, situado en el número 28 de la calle Ercilla.
Tradición e innovación en un mismo bollo
El Botxito mantiene la elaboración tradicional del bollo de mantequilla, pero incorpora nuevos sabores como pistacho, Kinder, Lotus o tiramisú. La clave, explican sus responsables, está en que estas variedades no renuncian a la esencia del dulce original.
Así, el bollo de tiramisú combina la mantequilla clásica de toda la vida con un toque de café. El resultado es una reinterpretación que permite probar nuevos sabores sin perder la identidad del tradicional bollo bilbaíno. Y para quienes prefieren no experimentar, el clásico sigue estando disponible.
Todos los bollos se elaboran para que sean siempre del día y cuentan con fermentación lenta, un proceso que aporta una textura y una jugosidad muy especiales. Además, el proyecto apuesta por mantequillas e ingredientes de kilómetro cero.
Una acogida que traspasa fronteras
La aceptación no se limita al público vasco. Los turistas también se han convertido en grandes seguidores del Botxito de Mantequilla y las redes sociales se han llenado de reseñas y recomendaciones.
Entre las historias que más recuerdan sus responsables está la de un grupo de turistas japoneses que, después de probar los botxitos, salió encantado del establecimiento. Minutos después regresaron para comprar más y grabaron un vídeo rebosante de entusiasmo que terminó viralizándose en redes sociales.
Un gesto que hizo especialmente felices a Nerea Ramos y Luis Sola y que, según reconocen, demuestra que todo el esfuerzo merece la pena cuando el producto consigue generar ese tipo de entusiasmo.
Un dulce también 'instagrameable'
En el Botxito de Mantequilla no solo se cuida el sabor. La estética forma parte de la experiencia, desde los propios bollos hasta las cajas en las que se presentan.
Con motivo de la Aste Nagusia, por ejemplo, cuentan con unas cajas especialmente coloridas diseñadas para la ocasión y vinculadas a uno de los finalistas del tradicional concurso de carteles del Ayuntamiento de Bilbao.
Una forma más de llevar la identidad de la ciudad a cada detalle. Porque en el Botxito de Mantequilla hay tradición, innovación y, sobre todo, mucho Bilbao: Bilbao por los cuatro costados, también en versión dulce.