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Economía

El elevado precio de los alimentos saludables, la barrera para el consumidor

Más de la mitad de los ciudadanos quiere comer sano, pero el coste de estos productos se convierte en su mayor obstáculo a la hora de incluirlos en la cesta de la compra
Una mujer se prepara un bol de ensalada para comer.
Una mujer se prepara un bol de ensalada para comer.

Actualizado hace 3 minutos

Cuidarse más, comer mejor o elegir productos que sumen salud es actualmente la aspiración de muchas personas, cada vez más concienciadas con la importancia de una alimentación saludable. Sin embargo, entre ese propósito y lo que finalmente se mete en el carro de la compra se abre una brecha cada vez más visible y no es tanto por una cuestión de voluntad como de dinero.

La compañía tecnológica Shopfully ha publicado un estudio realizado con YouGov para analizar qué factores influyen en la compra de productos saludables en España. Los datos confirman que el interés por una alimentación saludable no solo existe, sino que está bastante extendido entre la población.

Sin embargo, el precio aparece como el principal condicionante: más de la mitad de los consumidores reconoce que no compra más productos saludables porque resultan caros, muy por encima de otras barreras como la falta de información. Dicho de otra forma, todo el mundo sabe qué le conviene comer, pero no todo el mundo puede permitírselo.

Tendencia clara

Esta situación se repite en casi todos los perfiles, lo que convierte el precio en un obstáculo importante. No es un problema puntual ni de un grupo concreto, sino que afecta a personas de distintas edades, géneros y niveles de ingresos, aunque con algunas diferencias. Y es que los datos también muestran que no todos los consumidores tienen las mismas dificultades.

El estudio señala también la predisposición de los consumidores a comer sano. Más de la mitad de los encuestados asegura que optaría por un producto saludable incluso si fuera más caro que otras alternativas menos recomendables. Esta tendencia es especialmente notable entre mujeres (58%), consumidores de entre 25 y 34 años (61%) y hogares con ingresos altos (65%). "El interés por una alimentación saludable existe; el reto ahora es hacerla accesible para todos los consumidores", explica Henri-Noël Bouvet, director de Shopfully.

Una mujer compra alimentos frescos en el súper.

Una mujer compra alimentos frescos en el súper.

Promociones para impulsar la compra

En este contexto, las promociones se consolidan como un elemento decisivo para activar el consumo. Más de la mitad de los ciudadanos (55%) afirma que compraría más productos saludables si estos contaran con descuentos, lo que demuestra el papel clave que juegan las ofertas a la hora de reducir la barrera del precio.

El impacto de las promociones es especialmente relevante entre determinados perfiles. Los jóvenes de entre 18 y 24 años son los más receptivos (64%), seguidos de las mujeres (60%) y los consumidores con ingresos medios, donde el porcentaje alcanza el 68%. En cambio, los mayores de 55 años muestran una menor sensibilidad a las ofertas, lo que refleja diferentes patrones de comportamiento según la etapa vital.

Otras barreras

Aunque el precio es el principal obstáculo, no todos los consumidores perciben las mismas barreras. Los hombres muestran un mayor escepticismo hacia los beneficios de los productos saludables, con un 9% que afirma no creer en sus ventajas, además de declarar un menor interés en este tipo de productos en comparación con las mujeres.

Por su parte, los jóvenes de entre 18 y 24 años añaden una dificultad adicional: la falta de tiempo, mencionada por el 34% como uno de los motivos que limita su consumo. En el extremo opuesto, los hogares con ingresos altos presentan menos barreras, y un 25% afirma no encontrar ningún impedimento para comprar productos saludables, una cifra significativamente superior a la media.

Estos datos reflejan que, aunque el interés por lo saludable es transversal, los factores que condicionan su consumo varían según el contexto económico y el estilo de vida de cada consumidor.

El desafío, por lo tanto, no parece estar en convencer al consumidor, sino en facilitarle el camino. Si la intención ya existe, la clave pasa por hacerla viable. Y eso implica, inevitablemente, abordar el factor precio sin perder de vista el resto de condicionantes. Porque comer sano, hoy por hoy, sigue siendo para muchos más un deseo que una realidad cotidiana.

2026-05-17T05:45:38+02:00
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