Vida y estilo

'El Club' de Haizea López toma altura en las montañas de Alonsotegi

Recorremos con la escritora Haizea López, que acaba de presentar su nuevo libro, las faldas del Ganekogorta alcanzando 8 cimas secundarias
Menditest en las faldas del Ganekogorta con Haizea López
Menditest en las faldas del Ganekogorta con Haizea López

Coincidiendo con la presentación de ‘El Club’, la úlitma novela de Haizea López, recorremos junto a la getxotarra una exigente ruta circular por las montañas de Alonsotegi que enlaza ocho cimas del entorno del Ganekogorta.

DATOS PRINCIPALES

· Kilómetros: 12,64

· Desnivel positivo: 993+

· Duración: corriendo 2:30h / Caminar - correr: 3:00h / Senderismo 4:15

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA

· Desde Vitoria-Gasteiz, salimos por la parte norte de la ciudad para coger la N-622 dirección Altube y allí acceder a la A-68 dirección Bilbao. Circunvalamos Bilbao por la A-8 hasta Santander, tomando la salida 118 para acceder a la N-636. En la salida 10 cogemos la BI-3651 que nos lleva a nuestro destino.

· Desde Bilbao, salimos para coger la A-8 hasta Santander, tomando la salida 118 para acceder a la N-636. En la salida 10 accedemos ya a la BI-3651 que nos lleva a Alonsótegi

· Desde Donostia, por medio de la AP8, primero y la A8 después llegamos a Bilbao, donde tomando la salida 118 accedemos a la N-636. En la salida 10 accedemos ya a la carretera BI-3651 hasta Alonsótegi.

· Desde Pamplona mediante la A-15 hasta Irurzun en primer lugar y por medio de la A-10 hasta Alsasua y la N-1 llegamos a Vitoria. Ahí accedemos a la n-622 por la salida 352 y seguimos los pasos del primer punto. 

DESCRIPCIÓN  

No todos los días se comparte montaña con una escritora capaz de convertir cualquier conversación en una historia. Mientras dejamos atrás las primeras calles de Alonsotegi, Haizea López contempla las laderas que se elevan frente a nosotros, escenario de una ruta que nos llevará a enlazar ocho cimas del entorno del Ganekogorta en una jornada tan exigente como interesante. La autora getxotarra presenta hoy mismo su nueva novela, El Club, un thriller ambientado en un club de atletismo de Getxo, donde la muerte aparentemente accidental de uno de sus miembros desencadena una trama de secretos, sospechas y relaciones ocultas entre corredores.

Las vistas desde Gongeda

Las vistas desde Gongeda Gonzalo Pérez Zunzunegui

Los primeros pasos sirven para romper el hielo. Mientras abandonamos el casco urbano y comenzamos a ganar altura, resulta inevitable preguntarle por una novela que precisamente gira alrededor de un grupo unido por una afición común. “Al final los grupos son pequeños núcleos. Desde fuera parecen sencillos, pero cuando te acercas descubres que cada persona guarda una historia diferente”. Mientras la escucho, pienso que algo parecido ocurre en la montaña. Una ruta nunca es solo un recorrido sobre un mapa. Son las personas, las conversaciones y las experiencias compartidas las que terminan convirtiéndola en un recuerdo. El sendero deja claro desde muy pronto que hoy no habrá concesiones. Los primeros cinco kilómetros concentran más de seiscientos metros de desnivel positivo y buena parte de la dureza de la jornada. La pendiente va aumentando progresivamente mientras buscamos la ermita de San Martín, uno de los primeros referentes del recorrido.

CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA 

Hidratación. En este caso importante llevar agua ya que salvo en Alonsotegui no dispondremos de ninguna fuente donde cogerla. Al final pero con la ruta prácticamente terminada tenemos fuente en el parque de la fuente de Oro.

Calzado. Importante llevar calzado multi terreno, con algo de taco por posibilidad de barro en algunas zonas y una ultima bajada con algo de piedra.

Dificultad. Ruta moderada tanto por el desnivel, subidas con mucha pendiente y duras, pero fácil de seguir por estar muy bien señalizada. 

El otoño empieza a teñir el paisaje y el bosque presenta esa mezcla de colores que convierte cualquier salida en estas fechas en un espectáculo visual. Durante unos minutos caminamos en silencio, concentrados en superar algunas de las rampas más exigentes. Cuando alcanzamos la ermita, aprovechamos para detenernos. “A veces los mejores capítulos de una novela son los que obligan a detenerse un momento antes de seguir adelante”, comenta Haizea mientras bebemos un trago de agua. La frase provoca una sonrisa. Porque, en cierto modo, la subida que tenemos por delante también parece estar estructurada en capítulos.

Primeras cimas

Retomamos la marcha dejando atrás San Martín para alcanzar las primeras cimas. La ascensión nos conduce hacia Kobatxu, una modesta elevación desde la que ya se aprecian algunas de las panorámicas más abiertas del recorrido. Después llega Erdikoatx, otra de esas cumbres discretas que raramente aparecen en los titulares montañeros pero que aportan personalidad a la travesía.

Primera cima: Kobatxu

Primera cima: Kobatxu Gonzalo Pérez Zunzunegui

La conversación deriva nuevamente hacia la literatura. Hoy resulta imposible separar montaña y novela, no en vano las primeras páginas se sitúan ya en la vía verde de Urola. Le pregunto si la tensión que construye en sus thrillers tiene algo que ver con actividades como caminar por el monte, viendo este entorno donde se desarrolla la novela. “Supongo que sí. En una novela, igual que en una subida, necesitas mantener el interés y dejar que las cosas vayan ocurriendo poco a poco”. Vista la pendiente que tenemos por delante, la comparación resulta bastante acertada.

Poco antes de alcanzar Zamaia llegamos a uno de los lugares más singulares del recorrido: la antigua Mina Zamaia. Las explotaciones mineras que funcionaron en esta zona dejaron una profunda huella en la montaña, visible todavía hoy en forma de grandes cicatrices sobre la ladera. El propio topónimo Zamaia está asociado históricamente a estas explotaciones. Nos detenemos ante el entorno de la mina. El paisaje transmite una extraña mezcla de belleza y dureza.

Segunda cima: Erdikoatx

Segunda cima: Erdikoatx Gonzalo Pérez Zunzunegui

La naturaleza intenta recuperar el terreno perdido, pero la montaña sigue mostrando las marcas de una actividad que durante décadas formó parte de la vida económica de Bizkaia. Como ocurre en muchos lugares vinculados al pasado minero, también aquí sobreviven relatos y pequeñas leyendas. Algunos montañeros veteranos hablan de extraños ecos procedentes de las antiguas galerías durante los días de niebla y viento. Nada demuestra que existiera misterio alguno, pero las viejas minas siempre parecen alimentar la imaginación colectiva. De repente Haizea me dice: “Si uno de los personajes de El Club apareciera aquí, yo empezaría a sospechar inmediatamente de todos”. La carcajada rompe el silencio de la montaña. Quizá sea de formación profesional. Comentamos al unísono.

Gongeda, el punto más alto

Tras dejar atrás la mina alcanzamos la cima de Zamaia. Y el recorrido continúa por terreno abierto hacia Gongeda, punto más elevado de nuestra ruta y lugar que alcanzamos aproximadamente en el kilómetro cinco. Con la subida prácticamente completada, las vistas se convierten en protagonistas. Bilbao aparece a nuestros pies. Enkarterriak se extienden hacia el oeste. Y las montañas del interior dibujan una línea interminable en el horizonte. El lugar invita a quedarse.

Tercera cima: Zamaia

Tercera cima: Zamaia Gonzalo Pérez Zunzunegui

Mientras descansamos, la conversación regresa a la novela. Comentamos un poco la trama. En El Club, un corredor muere durante una prueba. En principio parece una muerte natural, pero a medida que se acerca la siguiente gran carrera comienzan a surgir dudas sobre lo ocurrido. Lo que parecía un grupo unido por la misma pasión empieza a revelar secretos ocultos. Desde la cima de Gongeda, rodeados de silencio y espacios abiertos, cuesta imaginar escenarios más diferentes. O quizá no tanto. Porque cada grupo humano, ya sea un club deportivo, un círculo de amigos o una cuadrilla montañera, guarda dinámicas que solo conocen quienes forman parte de él.

Cuarta cima: Gongeda

Cuarta cima: Gongeda Gonzalo Pérez Zunzunegui

Abandonamos Gongeda para descender al collado homónimo. Las grandes pendientes desaparecen y el recorrido se vuelve mucho más agradable. El sendero nos lleva hasta Pilipaondo, una cima tranquila que ofrece una magnífica sensación de aislamiento pese a encontrarse relativamente cerca de Bilbao. Después llegamos a Tontorra, la octava y última cima del día. Desde aquí también podemos observar las cercanas elevaciones de Larrazelai y Azpioleta, aunque no es posible acceder a ellas debido a los cierres existentes para facilitar el pastoreo del ganado. La montaña sigue siendo territorio compartido. Algo que conviene recordar siempre.

Quinta cima: Pilipaondo

Quinta cima: Pilipaondo Gonzalo Pérez Zunzunegui

Con Tontorra atrás, el resto de la jornada se convierte en un agradable descenso hacia Alonsotegi. Las piernas agradecen el cambio. La conversación continúa fluyendo. Ahora hablamos de escenarios, de personajes y de la importancia que tienen los lugares en las historias. No es difícil entender por qué tantas de las novelas de Haizea mantienen una estrecha relación con el territorio vasco. A lo largo de estos doce kilómetros hemos atravesado antiguas explotaciones mineras, collados solitarios, bosques húmedos y pequeñas cumbres con vistas espectaculares. Material más que suficiente para alimentar la imaginación de cualquier escritor.

La Fuente de Oro

Poco antes de finalizar la circular aparece uno de los rincones más agradables de toda la jornada. El Parque de la Fuente de Oro surge como un oasis verde en el tramo final del recorrido. El agua, la vegetación y la tranquilidad del entorno invitan a detenerse una última vez antes de regresar al punto de partida. La ruta toca a su fin. También una conversación que nos ha acompañado durante toda la mañana.

Octava cima: Tontorra

Octava cima: Tontorra Gonzalo Pérez Zunzunegui

Cuando regresamos a Alonsotegi el balance es inmejorable: 12 kilómetros, más de 600 metros de desnivel positivo, 8 cimas enlazadas y el descubrimiento de algunos de los rincones menos frecuentados del macizo del Ganekogorta. Pero sería injusto resumir la jornada únicamente con números. La antigua Mina Zamaia, las panorámicas desde Gongeda, los senderos que conducen a Pilipaondo y Tontorra o la tranquilidad de Fuente de Oro han compuesto un recorrido lleno de matices.

Bajando vemos la linea de las cuatro primeras cimas que hemos ascendido

Bajando vemos la linea de las cuatro primeras cimas que hemos ascendido Gonzalo Pérez Zunzunegui

Y quizá por eso resulta especialmente apropiado que este reportaje vea la luz precisamente el mismo día que Haizea presenta El Club. Porque si su nueva novela habla de secretos escondidos bajo una apariencia de normalidad, esta ruta demuestra que las montañas también guardan historias que no siempre son evidentes a primera vista. Solo hace falta caminar despacio, observar con atención y tener la suerte de compartir sendero con alguien capaz de descubrirlas.

PLANES ALTERNATIVOS

Proponemos en esta ocasión plan totalmente diferente:

· Visita a Gueñes. Cerca de Alonsotegui esta esta población vizcaína donde podemos visitar, por ejemplo, su centro histórico, con la iglesia de Santa María, del siglo XVI, lleno de ornamentos góticos y renacentistas con piezas espectaculares en su interior. Veremos el impresionante edificio del nuevo Basque Design Center, que ha recogido el testigo de la tradición arquitectónica y textil de Güeñes. Acoge diferentes exposiciones, cursos, charlas, todas ellas con el biodiseño como referencia. https://www.basquedesigncenter.com Cercano a él, Villa Urrutia, otra de las maravillas del lugar. Su historia, hoy sede del Ayuntamiento, es la de la búsqueda del Dorado en las Américas. Los antiguos jardines de la casona son hoy Arenatzarte, un parque de esculturas al aire libre. Por ello, son ideales para caminar, desconectar y disfrutar del entorno.

En Güeñes y por supuesto en Alonsotegui disponemos de un montón de sitios para comer, beber y reponer fuerzas de nuestra jornada montañera.

2026-10-23T14:08:44+02:00
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