El futuro de Zumaia ya tiene una hoja de ruta, aunque no con consenso. El pleno municipal de la semana pasada aprobó, de manera provisional, el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Este documento define cómo crecerá el municipio en la próxima década. La propuesta salió adelante gracias a los nueve votos de EH Bildu, mientras que los seis concejales del PNV y la edil del PSE-EE votaron en contra. Los jeltzales consideran que el plan nace “corto de miras” y no responde a la crisis de vivienda que atraviesa la localidad.
EAJ lamenta no haber hecho un proyecto a largo plazo
La sesión dejó claras distintas versiones sobre lo que Zumaia necesita. Mientras el equipo de gobierno defiende la “sostenibilidad y la viabilidad de los tiempos planteados”, los jeltzales lamentan que se haya perdido la oportunidad de proyectar un “horizonte a largo plazo, como los 20 años que solían ser la norma en estos planes”.
Para los jeltzales, el plan nace “agotado” y carece de la perspectiva necesaria. el PNV criticó que el horizonte se limite a apenas ocho años. Para EAJ, ese es casi el tiempo que se consume simplemente en revisar y tramitar el documento. “Es una planificación conservadora”.
El PGOU contempla 863 viviendas
Frente a las 863 viviendas que anuncia el Gobierno, el PNV sostiene que la cifra real es de 680, ya que las de Torreaga están prácticamente ejecutadas. Su propuesta alternativa pasaba por un plan a 15 años con más de 1.300 viviendas, la única vía, según ellos, para alcanzar el 20% de parque público que exige la ley para los municipios tensionados en un plazo de 20 años.
Por su parte, Duñike Agirrezabalaga, edil socialista, también justificó su rechazo en la falta de audacia del texto. El PSE-EE había puesto sobre la mesa una propuesta concreta para aliviar la falta de suelo: convertir el antiguo edificio de Guascor, en Santiago, en espacio residencial. “Soy consciente de que la solución no es fácil y que el Ayuntamiento no puede ofrecer una fórmula mágica en solitario”, admitió la edil, pero consideró que el rechazo a su alegación cerraba una oportunidad de oro para ganar viviendas en una zona ya degradada.
El PSE califica el proyecto de continuista
Aunque el PSE con buenos ojos los desarrollos en Puntanoeta o Aita Mari, calificó el proyecto global de “continuista”. Para el PSE-EE, el hecho de que el Gobierno municipal ignorase su propuesta sobre Guascor fue el detonante final para votar en contra.
Iñaki Ostolaza, alcalde, explicó que la negativa a edificar en el entorno de Guascor responde a un criterio de cohesión urbana y sostenibilidad. “Se crearía un nuevo núcleo residencial aislado, produciendo un corte en la continuidad de la villa”, argumentó para defender el modelo de EH Bildu.
Respecto a la voluntad de colaboración expresada por la oposición de cara a la aprobación definitiva, el alcalde se mostró escéptico. Recordó que, una vez superado el trámite de la aprobación provisional, el margen legal para aceptar nuevas alegaciones o cambios sustanciales es prácticamente nulo. “¿A qué acuerdos vamos a llegar ahora si el proceso ya no lo permite?”, cuestionó el alcalde de Zumaia.