Bizkaia

Durango sella la cubierta de la Antigua Residencia Uribarri

El Ayuntamiento invierte 258.946 euros para frenar las filtraciones y retira el andamio de seguridad instalado en 2022
Vista exterior del inmueble de 1845. / Ayuntamiento de Durango

El patrimonio histórico de Durango respira al fin aliviado tras años de incertidumbre estructural. El Ayuntamiento ha anunciado la finalización definitiva de las obras de impermeabilización en la cubierta de la Antigua Residencia Uribarri, una intervención técnica de urgencia que no solo ha salvado el esqueleto del edificio, sino que ha permitido despejar el paisaje urbano con la retirada del andamio de protección que ocupaba la calle Sanagustinalde desde el año 2022.

La operación ha supuesto un desembolso público de 258.946 euros (IVA incluido). Los trabajos, adjudicados a la firma Barik Reformas 2019, se han ejecutado en un plazo récord tras iniciarse a finales de enero de este mismo año. El objetivo central era detener el deterioro progresivo de un inmueble cuya estructura, especialmente los elementos de madera, se encontraba seriamente comprometida por las filtraciones de agua y la humedad persistente.

La estrategia de rehabilitación se ha basado en un sellado multicapa. Tras una limpieza exhaustiva de la superficie, se ha proyectado un material impermeable sobre las tejas para garantizar la estanqueidad. Sin embargo, el proyecto ha ido más allá del tejado. Las cuadrillas han intervenido en el patio interior, donde se ha procedido al desbroce de una vegetación que amenazaba con desplazar elementos constructivos. Para evitar que el problema se repita, se ha instalado una lámina antiraíces que protegerá el suelo y los muros de futuros crecimientos invasivos.

Asimismo, la revisión del alero hacia Sanagustinalde ha sido la pieza clave para recuperar la normalidad en la vía pública. Al certificarse la seguridad del voladizo, se ha procedido a retirar la estructura de protección instalada hace dos años, devolviendo al edificio su aspecto original y eliminando los obstáculos para los transeúntes.

La relevancia de esta obra trasciende lo meramente técnico. La Antigua Residencia Uribarri es un pilar de la identidad de Durango. Construida en 1845 como asilo hospital, ha servido a la comunidad de diversas formas, funcionando como residencia de mayores hasta el año 2008. Pese a su importancia, el mantenimiento de sus partes críticas había quedado relegado en el tiempo: la última gran intervención en la cubierta de la que se tiene constancia documental se remonta a 1982, hace más de cuatro décadas.

Un nuevo futuro patrimonial

Esta desatención histórica es la que el actual equipo de gobierno ha querido revertir. Con la estructura ya seca y consolidada, el consistorio asegura haber logrado “frenar el deterioro progresivo” y, lo que es más importante, “garantizar la estabilidad del inmueble para las generaciones futuras”.

Con la entrega de esta obra, la Residencia Uribarri deja de ser un problema de seguridad pública para volver a ser una oportunidad patrimonial. El Ayuntamiento ha subrayado que esta consolidación no es un punto final, sino un punto de partida, ya que “abre la puerta a futuras decisiones sobre su uso o posible rehabilitación”.

13/05/2026