Vida y estilo

Descubre una espectacular ruta circular por la sierra de Arrato desde Letona

Una sencilla y bonita ruta de monte circular, moderada en distancia, tan solo a 5 minutos de Vitoria-Gasteiz
En imágenes: Sierra de Arrato, cimas desde Letona
En imágenes: Sierra de Arrato, cimas desde Letona

Actualizado hace 4 minutos

Partiendo de la pequeña población alavesa de Letona, afrontamos una preciosa ruta circular por la gran mayoría de la sierra de Arrato. Barrancos, senderos vertiginosos, cimas abiertas, cimas cerradas, vegetación frondosa, ríos, animales en libertad. Un disfrute para los cinco sentidos a poco mas de diez minutos de Vitoria-Gasteiz.

DATOS PRINCIPALES

· Kilómetros: 14,05

· Desnivel positivo: 696+

· Duración: corriendo 1:30h / Caminar - correr: 2:10h / Senderismo 3:00 (+25 min niños)

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA

·Desde Vitoria, salimos por Portal de Foronda cogiendo la N-622 dirección Altube/Bilbao. Tomamos la salida 8 con dirección A-3600 y desde ahí una vez hecho el cambio de sentido obviamos la carretera a Zaitegui y tomamos la que nos lleva a Letona.

·Desde Bilbao, cogemos la A-68 y la N-622 dirección Vitoria tomando la salida 6 hacia la A-3600 y seguimos los mismos pasos que antes

·Desde Pamplona, cogemos la A10, A-1 y N-1 dirección Vitoria saliendo de la misma en la 352 para incorporarnos a la N-622 dirección Altube/Bilbao y seguimos los mismos pasos que antes.

·Desde Donostia salimos dirección sur para por la N1 dirección Madrid tomar la salida 352 para incorporarnos a la N-622 dirección Altube/Bilbao y seguimos los mismos pasos que antes.

DESCRIPCIÓN  

Salimos de Letona, un pueblo que guarda un silencio antiguo, como si cada casa recordara más historias de las que está dispuesta a contar. La Sierra de Arrato se levanta justo a su lado, compacta y discreta, con un perfil que no intimida, pero sí invita. Desde las primeras calles ya se distingue la loma de Arratobe, nuestro primer objetivo del día, coronado por su pequeña ermita.

Vamos dejando Letona

Vamos dejando Letona Gonzalo Pérez Zunzunegui

El camino arranca entre huertas y prados, ganando altura con suavidad. A medida que dejamos atrás las últimas casas, el paisaje se abre y aparece esa mezcla tan alavesa de robles dispersos, matorral y pequeñas franjas de cultivo. La Sierra de Arrato ha sido, desde la época medieval, un territorio de paso entre aldeas y un punto de referencia para delimitar términos municipales. En documentos del siglo XIII ya aparece citada como Arrato Mendia, y varias de sus cimas conservan antiguos mojones de piedra que marcaban jurisdicciones.

Ermita y lugar donde estaba el castillo de Zaitegi

Ermita y lugar donde estaba el castillo de Zaitegi Gonzalo Pérez Zunzunegui

La subida final a Arratobe es corta pero directa. La ermita aparece de golpe, como si hubiera estado escondida hasta el último momento. Es un edificio sencillo, de muros gruesos y tejado bajo, típico de las ermitas rurales alavesas. Aquí se erigía desde el siglo XII el llamado Castillo de Zaitegi, una fortificación relacionada con la defensa del espacio territorial en los límites de los reinos de Navarra y Castilla. Este castillo fue tomado por las tropas de Alfonso VIII en su avance invasor hacia La Llanada. Desde aquel momento hasta el siglo XV, el castillo de Zaitegi no sería abandonado. Ya en el XVI se construyó la ermita aprovechando los restos de la fortificación abandonada.

la cresta que nos lleva hacia Arrato

la cresta que nos lleva hacia Arrato Gonzalo Pérez Zunzunegui

El viento sopla con fuerza en la cima, pero la vista compensa cualquier incomodidad. Tras un breve descanso, seguimos la cresta hacia Azkorrieta, con un sendero que serpentea entre brezos y matas de boj. La cima de Azkorrieta es modesta, pero panorámica. Desde aquí ya se distingue claramente la silueta de Arrato, la cumbre principal del macizo. Su loma ancha y herbosa invita a caminar sin prisa, disfrutando de un paisaje que se abre hacia los cuatro puntos cardinales.

CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA 

Hidratación. Como siempre es importante ir bien provistos de agua, más aún en esta ruta al no haber fuentes disponibles y tampoco mucha sombra exceptuando un par de tramos más protegidos

Calzado. En cuanto al calzado, importante llevar uno adecuado, aunque al tratarse de pistas sencillas, teniendo cuidado en alguna bajada, se puede hacer con zapatillas de deporte.

Dificultad. Ruta fácil, pero moderada en desnivel. Evitar en días muy calurosos, por la poca presencia de sombras.

El ascenso a Arrato es sencillo, pero con algún repecho duro. La vista se abre y los caballos y el ganado se convierten de repente en nuestros compañeros de aventura. La cima, amplia y amable, tiene algo de punto central, como si toda la sierra girara en torno a ella. En días claros, la vista alcanza la Sierra de Cantabria y buena parte de la Llanada Alavesa.

Las amplias campas en la cima de Arrato

Las amplias campas en la cima de Arrato Gonzalo Pérez Zunzunegui

Desde Arrato descendemos hacia el paso de Zarandona, un collado estrecho que conecta con la siguiente cumbre del día: Armikelo. El sendero se retuerce entre rocas y pequeños tramos de boj, ganando altura de nuevo hasta alcanzar la cima. Armikelo es, quizá, la más estética de todas: una pirámide suave que se eleva sobre el barranco de Oka. Y es precisamente desde aquí donde la geografía se vuelve más elocuente. Al fondo, hacia el oeste, se levanta la Sierra de Badaia, separada de Arrato por el profundo barranco de Oka, una hendidura geológica que ha marcado durante siglos los límites entre términos municipales y rutas de comunicación.

En Armikelo con Oro (Atxabal) detras

En Armikelo con Oro (Atxabal) detras Gonzalo Pérez Zunzunegui

Esta cima también nos ofrece unas vistas sin parangón. Por supuesto el macizo del Gorbea, con el espectacular Oderiaga al fondo. Al fondo, hacia el oeste, se levanta la Sierra de Badaia, separada de Arrato por el profundo barranco de Oka, una hendidura geológica que ha marcado durante siglos los límites entre términos municipales y rutas de comunicación, algunos con vistas de águila podrán observar Ganalto y su imponente cruz. Y por supuesto las peñas de Atxabal con el Santuario nuestra señora de Oro. Enclavado en el monte junto a las localidades de Bitoriano y Jugo, presenta un doble atractivo: el valor artístico e histórico de un importante lugar de culto del siglo XVI; y el valor paisajístico de una privilegiada atalaya que permite observar el valle de Zuia por un lado y la Llanada Alavesa por otro.

ZONA AGRESTE

Desde Armikelo seguimos la cresta hacia Undagana, un tramo delicioso, con el terreno ondulado y el valle abriéndose a ambos lados. La sierra aquí se vuelve más agreste, con pequeñas dolinas y afloramientos calizos que recuerdan que estamos en un territorio modelado por el agua durante milenios. Una cima discreta, pero su posición estratégica la convierte en un punto clave para entender la estructura de la sierra. Desde aquí se ve claramente el camino que nos queda: retroceder un poco para enlazar con la pista forestal que bordea la ladera norte y, desde allí, afrontar el tramo más duro del día.

Undagana con el barranco de Zarandona y la cima de Amaritu a la izquierda

Undagana con el barranco de Zarandona y la cima de Amaritu a la izquierda Gonzalo Pérez Zunzunegui

El cortafuegos que asciende hacia las faldas de Amaritu es un viejo conocido para quienes caminan por Arrato. Recto, empinado y sin concesiones, obliga a tomárselo con calma. La cima de Amaritu es opcional, pero tentadora: una elevación secundaria que ofrece una vista privilegiada del barranco de Zarandona y de toda la vertiente norte de la sierra. El descenso hacia el barranco es uno de los momentos más especiales. El sendero se adentra en un valle estrecho, húmedo y lleno de vegetación, donde el arroyo Sakana serpentea entre piedras cubiertas de musgo. Poco a poco, el valle se abre y aparecen los primeros prados. Letona surge de nuevo ante nosotros. Cerramos así un recorrido completo por Arrato, una sierra modesta pero llena de historia, paisaje y carácter.

PLANES ALTERNATIVOS 

Un par de cosas que podemos hacer para que nuestra jornada sea más completa aun si cabe

· Hacer una pequeña ruta para ver los edificios característicos de la zona entre los que se encuentra la torre de los Letona (Letona), que fue construido a finales del siglo XVI por la familia de los López de Letona, más como una torre simbólica que como una torre defensiva, la torre de los Hurtado-Mendoza (Martioda), un torreón medieval del siglo XIII, de planta rectangular, que estuvo rodeado por murallas y foso, y que fue transformado en palacio solariego en el siglo XVIII y por supuesto el Castillo de Mendoza (Mendoza), cuya ubicación de esta torre es estratégica, se encuentra en un punto de enlace entre los caminos de Castilla y la zona del Ebro. Dista pocos kilómetros de la capital, Vitoria. Las torres de los alrededores completaban el conjunto defensivo.

· Visita a la cercana Murguia. Podemos observar edificios señoriales como le palacete de Vea Murguia, el palacete del Corral, los palacios de Vivancos y de la Marquesa y como no la casa Iradier. El ayuntamiento acabado en 1766 luce el escudo heráldico que enfatiza la capitalidad del valle. Tenemos, además, la iglesia de San Miguel de principios del siglo XIX, el convento de las Carmelitas descalzas y el colegio del Sagrado Corazón, ambos del arranque del siglo XX. Todo ello nos habla de la historia que rezuma toda el núcleo urbano.

Proponemos a su vez un par de sitios para degustar la gastronomía de la zona:

· En el propio Santuario de Nuestra señora de Oro el restaurante Atabaka (https://www.atabakajatetxea.es) donde poder comer con unas vistas sin igual

· En Murguia, el restaurante casa del patrón o el Zuia café además de la visita imprescindible a la panadería Echebarria donde poder consumir una de sus impresionantes palmeras entre otros dulceS

2026-06-05T15:06:45+02:00
En directo
Onda Vasca En Directo