Gipuzkoa

De un diagnóstico inesperado a altavoz en redes: vivir con diabetes tipo 1

El zarauztarra Gaizka San Miguel convive desde los 19 años con esta enfermedad y utiliza las redes sociales para visibilizarla y apoyar a otros pacientes, animando a no dejar de hacer a cada uno “las cosas que nos gustan”
El zarauztarra Gaizka San Miguel.
El zarauztarra Gaizka San Miguel. / Pedro Amundarain

Actualizado hace 7 minutos

Gaizka San Miguel tenía apenas 19 años cuando le cambió la vida por completo. El zarauztarra recibió, sin antecedentes familiares y sin apenas conocimientos sobre la enfermedad, un diagnóstico inesperado de diabetes tipo 1. Esta enfermedad, desde entonces, condiciona su día a día. Nueve años después, ha convertido aquella experiencia en una herramienta para ayudar a otras personas a través de las redes sociales. En ellas, comparte sin filtros cómo convive con la enfermedad y la importancia que el deporte ha tenido y sigue teniendo en su vida.

Cambio de vida

“Fue frustrante porque eran muchas cosas y cambiaba mucho tu vida”, recuerda San Miguel a este periódico. La diabetes empezó a condicionar desde su alimentación hasta su rutina diaria. “Lo más difícil fue aceptar que iba a ser para toda la vida y que no iba a poder descansar ni un sólo segundo”.

San Miguel explica que convivir con diabetes tipo 1 implica una vigilancia constante. Esta enfermedad autoinmune provoca que el cuerpo deje de producir insulina, la hormona encargada de regular el nivel de azúcar en sangre, por lo que quienes la padecen deben controlar continuamente sus niveles de glucosa. “Lo primero que haces al levantarte es mirar que una cifra esté bien”, cuenta. Comer, hacer deporte o incluso descansar dependen del control de la glucosa y de la insulina. “Repercute en absolutamente todo”.

Gaizka San Miguel participando en un cross.

Gaizka San Miguel participando en un cross. N.G.

"Pocas personas entendían lo que vivía"

Durante los primeros años convivió con esa presión prácticamente en soledad. Aunque contaba con el apoyo de su familia, sentía que “pocas personas entendían realmente lo que estaba viviendo”. Fue entonces cuando encontró en las redes sociales una vía de escape y, al mismo tiempo, una herramienta para ayudar a otros jóvenes en situaciones similares.

“Cuando tienes algo que te produce mucho dolor de cabeza todos los días, si no lo canalizas acabas muy frustrado”, explica. Empezó a subir vídeos hace un lustro, hablando sin filtros sobre la enfermedad, los malos momentos y las dificultades del día a día. Asegura que esa exposición le permitió conectar con otras personas “maravillosas” que habían pasado por experiencias parecidas.

Crear comunidad

“Muchos me han ayudado más que nadie porque saben exactamente lo que estás viviendo”. Para él, una de las claves está precisamente en esa comunidad creada entre personas con diabetes. “Cuando ves que otra persona también ha pasado por eso, la carga se divide”.

En su discurso hay una idea que la repite constantemente: la importancia de practicar deporte. San Miguel defiende que la actividad física ha sido fundamental para mejorar tanto su salud física como mental. Surf, montaña, gimnasio o correr por el monte forman parte de su rutina habitual. “La clave está en moverse”. Considera que el ejercicio ayuda a reducir la necesidad de insulina y mejora el funcionamiento general del cuerpo. “Prefiero que alguien coma mal y haga deporte a que coma perfecto y no se mueva”, asegura.

Gaizka San Miguel haciendo surf.

Gaizka San Miguel haciendo surf. N.G.

Riesgos de practicar deporte con diabetes tipo 1

“Todo lo que sea naturaleza en los entrenamientos me parece ideal”, dice. Aunque, también reconoce que practicar deporte con diabetes tipo 1 tiene sus riesgos. El principal peligro es la hipoglucemia, una bajada brusca de azúcar que puede provocar mareos, pérdida de equilibrio e incluso pérdida de conocimiento. “Cuando haces deporte durante mucho tiempo, el azúcar se consume y puedes llegar a un estado peligroso”. Recuerda una de las situaciones más graves que le ocurrió mientras daba una clase de surf. “Sabía que estaba bajo de azúcar, pero estaba aguantando bien”, relata. De repente empezó a desorientarse completamente. “Le decía al cliente que venía una ola y no venía nada”. Apenas podía mantenerse sentado sobre la tabla y tuvieron que sacarlo del agua porque no podía caminar. “Fue una hipoglucemia fuerte junto con deshidratación”. También recuerda otro episodio especialmente duro en casa, cuando perdió el conocimiento después de una bajada severa de glucosa mientras dormía la siesta. “Entré en medio coma”, cuenta.

Aun así, insiste en que hoy existen más herramientas para controlar la enfermedad, como sensores y aplicaciones móviles que permiten monitorizar la glucosa constantemente. Aunque reconoce que estos dispositivos facilitan mucho la vida diaria, también critica el elevado coste económico asociado a la diabetes.

El negocio que hay alrededor es enorme”, afirma. Habla del precio de la insulina, los sensores o el glucagón y cree que existe poco interés en fomentar hábitos preventivos relacionados con el deporte o la alimentación. “Hay mucho desconocimiento sobre cómo puede ayudar el ejercicio físico”, sostiene.

"Nunca hay que dejar de hacer las cosas que te gustan"

Pese a todas las dificultades, Gaizka San Miguel intenta transmitir un mensaje optimista a quienes acaban de recibir el diagnóstico. “Hay que tener mucha paciencia”, dice. Reconoce que existen momentos muy duros, pero insiste en que la enfermedad no debe impedir disfrutar de la vida. “Nunca hay que dejar de hacer las cosas que te gustan”.

2026-05-22T13:13:05+02:00
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