Actualizado hace 6 minutos
Hay personas que guardan hasta el tique de una barra de pan por si acaso y otras que, en pleno ataque de tirar, vacían carpetas, cajas y carteras casi sin mirar lo que hay en su interior. Pues bien, lo ideal no es ni una cosa ni la otra porque, cuando hablamos de papeles importantes, el problema más grave no es acumularlos, sino no tenerlos cuando los necesitamos.
Aunque cada vez más trámites son digitales, seguimos rodeados de contratos, facturas, pólizas, resguardos y certificados que conviene conservar durante un tiempo determinado. Por pura prudencia, lo más recomendable es guardar todo aquello que te pueda servir para reclamar un derecho o demostrar que cumpliste una obligación. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda que muchos documentos tienen plazos legales de prescripción, y tirarlos antes de tiempo puede causarte problemas.
Carpetas de colores con distintos documentos.
Documentos que no debes tirar
1- Tiques y facturas
Ese tique que acaba olvidado en un bolso o en una cartera puede ser decisivo a la hora de cambiar un electrodoméstico averiado o de contar con una garantía para una reparación. Lo recomendable es conservar tiques y facturas al menos durante tres años.
Sin embargo, hay excepciones importantes como es el caso de las facturas de objetos costosos como muebles, joyas, ordenadores, televisores, bicicletas o reformas del hogar que conviene guardarlas mientras sigas teniendo esos bienes. En caso de robo, incendio o siniestro, serán la prueba ante el seguro de que existían y cuánto costaron. Un consejo práctico es guardar copias digitales en la nube o en un disco externo, y mejor fuera de la vivienda.
2- Seguros
Muchas personas piensan que una póliza de seguro deja de tener utilidad el día que vence, y esto es un error. Los expertos aconsejan conservar los papeles de los seguros y toda la documentación relacionada con ellos al menos dos años después de finalizar el contrato. Y si se trata de seguros de vida, salud o accidentes, el plazo recomendable sube hasta los cinco años.
También es importante guardar los justificantes de cancelación porque a veces llegan recibos meses después y demostrar que avisaste en plazo puede evitarte más de un disgusto.
Una mujer sentada en el suelo revisa facturas y documentos.
3- Contratos de alquiler
Aunque hayas dejado el piso hace años, no conviene deshacerse enseguida del contrato de alquiler. Las reclamaciones por impagos pueden hacerse hasta cinco años después, así que durante ese tiempo es fundamental conservar justificantes de pago, inventarios, documentos de entrega de llaves o recuperación de la fianza.
4- Escrituras y documentos de propiedad
Escrituras, documentos de compraventa, papeles del coche o cualquier documento que acredite la titularidad de un bien deben conservarse siempre. Son la prueba oficial de que algo es tuyo y pueden ser imprescindibles para vender, heredar o reclamar. En este apartado también entran planos de vivienda, memorias de calidades o facturas de grandes reparaciones.
Documentos ordenados en carpetas en una caja de cartón.
5- Hacienda
Las declaraciones de la renta, justificantes de deducciones, ayudas o gastos desgravables deben guardarse al menos cuatro años, tiempo durante el que puede revisarse una declaración de Hacienda.
6- DNI, títulos y vida laboral
El DNI, el pasaporte, el libro de familia o la tarjeta sanitaria deben mantenerse siempre actualizados y accesibles. Lo mismo ocurre con títulos académicos, certificados profesionales, contratos de trabajo o informes de vida laboral. En muchos casos, estos documentos serán necesarios décadas después, especialmente para trámites de jubilación o reconocimiento de derechos laborales.
7- Informes médicos
Radiografías, informes de alta, pruebas diagnósticas o análisis clínicos pueden parecer papeles sin utilidad pasado un tiempo. Sin embargo, conservar cierta documentación sanitaria puede resultar clave para futuros diagnósticos o tratamientos.
Ordenar sí, tirar sin mirar no
La solución no pasa por vivir rodeado de papeles ni por destruir documentos a ciegas durante un arrebato de limpieza y orden en casa. Lo más útil es crear el hábito de clasificar, digitalizar lo importante y revisar cada cierto tiempo qué puede eliminarse y qué no. Porque cuando llega el momento de hacer una reclamación, sufrir una avería, recibir una multa inesperada o realizar una gestión con Hacienda, ese papel que parecía inútil puede convertirse, de repente, en uno de los documentos más importantes de tu vida.