Vida y estilo

Costa Quebrada: una ruta senderista espectacular por Cantabria

El camino pasa por un mosaico geológico reconocido como Geoparque Mundial por la Unesco
La senda conocida Costa Quebrada. / Turismo de Cantabria

La Senda de Costa Quebrada, de 20 kilómetros, arranca en la mítica península de la Magdalena, en Santander, y discurre hacia el oeste por acantilados, islotes y arcos de piedra hasta alcanzar la playa de Cuchía, en el municipio de Miengo. Es un recorrido lineal, perfectamente señalizado y de una composición muy sencilla, ideal para recorrer en familia o por tramos, donde la escasa dificultad nos permite concentrar toda la atención en el paisaje.

A lo largo del sendero, el visitante pasa por delante de un catálogo vivo de geomorfología litoral. El plato fuerte lo firma la playa de La Arnía, famoso por su inmensa plataforma de abrasión, una "placa" de roca que la marea descubre al bajar, y los islotes de calcita que salen del agua como agujas. Muy cerca, en Soto de la Marina, se encuentra la playa de Covachos, famosa por el tómbolo de arena que se forma durante la bajamar y que permite caminar a pie seco hasta la isla del Castro.

Somocuevas. Ayuntamiento de Piélagos.

El final del itinerario se interna en el Parque Natural de las Dunas de Liencres. Aquí encontraremos arenales abiertos al oleaje como la playa de Valdearenas, todo un referente para los amantes del surf, o el rincón salvaje de Somocuevas, flanqueado por inmensas paredes de piedra.

Flora y observación de aves

Más allá de la geología, la ruta es una magnífica manera de acercarnos a la naturaleza al aire libre. La vegetación del litoral está llena de matorrales bajos y pastizales adaptados a los vientos del Cantábrico. Además, las grietas de los paredones de piedra sirven de refugio y zona de anidamiento a colonias de aves marinas como cormoranes, gaviotas patiamarillas y alcas.

Para entender cómo se formaron estas estructuras a lo largo de millones de años, es imprescindible realizar una parada en el Centro de Interpretación del Parque Natural de las Dunas de Liencres. Allí se exhiben maquetas y paneles divulgativos que explican el proceso de erosión marina y la dinámica de la costa cántabra.

Qué ver y hacer en los alrededores

Completar la ruta en Costa Quebrada invita a explorar los tesoros paisajísticos que esconden los municipios por los que pasa la senda. En primer lugar, Santander y la Península de la Magdalena, el punto de inicio de la ruta, ofrece un paseo único por los jardines del Palacio de la Magdalena, la playa del El Sardinero y la arquitectura vanguardista del Centro Botín a orillas de la bahía.

El pueblo de Liencres, situado a un paso de los acantilados, conserva unas preciosas casonas tradicionales de piedra y una plaza central donde merece la pena hacer un alto en el camino. En la isla homónima, conectada por un puente peatonal cerca de San Román, se alza un templo dedicado a la patrona de Santander. En el extremo occidental de la ruta, el estuario del río Pas dibuja un meandro espectacular frente a la barra de arena de Mogro, un escenario privilegiado para fotografiar el atardecer.

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Recorrer los acantilados despierta el apetito. Las tabernas y restaurantes de Liencres, Soto de la Marina y la zona costera de Santander destacan por su oferta de tapeo marinero, donde no pueden faltar las clásicas rabas de calamar, las almejas a la marinera y los pescados del día a la plancha. Para los guisos de cuchara, es habitual encontrar en las cartas el emblemático marmitako o sorropotún y las fabes con almejas, un final digno tras una caminata frente al mar.

09/10/2026