Un hombre de 60 años terminó hospitalizado tras desarrollar bromismo, una rara intoxicación provocada por la acumulación de bromuro en el organismo, después de consultar a ChatGPT sobre cómo eliminar la sal de su dieta. El caso, recogido en la publicación médica especializada Annals of Internal Medicine: Clinical Cases, ha vuelto a poner el foco sobre los riesgos de utilizar herramientas de inteligencia artificial para tomar decisiones relacionadas con la salud.
El paciente había leído previamente información sobre los posibles efectos negativos del cloruro de sodio, es decir, la sal común de mesa, y quería eliminarla de su alimentación. Según explicaron posteriormente los médicos, consultó a ChatGPT para encontrar una alternativa y terminó sustituyendo durante aproximadamente tres meses la sal por bromuro de sodio, un compuesto que puede resultar tóxico cuando se ingiere en determinadas cantidades.
Una persona accediendo a ChatGPT en su ordenador
Los autores explicaron que desconocen exactamente qué preguntó el paciente y qué respuesta recibió. Sin embargo, cuando los investigadores plantearon posteriormente al chatbot una cuestión similar sobre posibles sustitutos del cloruro, la respuesta incluyó el bromuro y no incorporó una advertencia sanitaria suficientemente clara.
La extraña enfermedad del siglo XIX
El bromismo es una intoxicación por bromuro que puede afectar al sistema nervioso y provocar síntomas neurológicos y psiquiátricos. Aunque fue mucho más frecuente a finales del siglo XIX, actualmente se considera una afección poco habitual. Precisamente por su rareza, puede resultar difícil de identificar en un primer momento.
El caso comenzó de una forma especialmente llamativa. El hombre acudió a urgencias convencido de que su vecino podía estar intentando envenenarlo. Durante su ingreso presentó síntomas psiquiátricos y terminó recibiendo tratamiento por psicosis. También intentó abandonar el hospital aproximadamente un día después de su llegada.
Un hombre desarrolló una afección poco común tras interactuar con el chatbot sobre cómo eliminar la sal de mesa de su dieta.
Una vez estabilizado, los médicos obtuvieron más información sobre su alimentación y descubrieron otros signos que apuntaban hacia una posible intoxicación por bromuro. Entre ellos figuraban sed excesiva, insomnio y alteraciones cutáneas como acné facial, además de otros problemas neurológicos descritos durante la evaluación médica.
Las pruebas posteriores permitieron confirmar una concentración de bromuro extraordinariamente elevada. El informe médico recoge un nivel de 1.700 mg/L, frente a un intervalo de referencia de 0,9 a 7,3 mg/L, una diferencia que ayudó a explicar el cuadro clínico que presentaba el paciente.
Los médicos alertan del riesgo de utilizar la IA como fuente sanitaria
Los autores del estudio, de la Universidad de Washington en Seattle, consideran que el caso demuestra cómo la inteligencia artificial puede contribuir potencialmente a resultados adversos para la salud que podrían haberse evitado. En su análisis advierten de que los sistemas de IA pueden generar respuestas científicamente imprecisas, ofrecer información fuera de contexto y transmitir contenidos que el usuario interprete como recomendaciones médicas.
"Las aplicaciones de inteligencia artificial pueden generar imprecisiones científicas, carecer de la capacidad de analizar críticamente los resultados y, en última instancia, alimentar la difusión de desinformación", señalaron los investigadores en el artículo.
Uno de los problemas que destacan es que un chatbot puede proporcionar información correcta en un contexto determinado, pero peligrosa cuando se traslada a otro sin tener en cuenta las circunstancias médicas del paciente. En este caso, que un bromuro pueda aparecer como alternativa química al cloruro no significa que pueda utilizarse como sustituto de la sal en la alimentación humana.
El caso ocurrió antes de GPT-5
El informe médico fue publicado en agosto de 2025 y el episodio se produjo antes del lanzamiento de GPT-5, presentado por OpenAI el 7 de agosto de ese año. La compañía señaló entonces que su nuevo modelo ofrecía mejoras específicas en tareas relacionadas con la salud, incluida una mayor capacidad para detectar posibles problemas y formular preguntas relevantes antes de responder.
OpenAI también subraya que ChatGPT no sustituye a un profesional sanitario y que la herramienta no está destinada a diagnosticar o tratar enfermedades. Además, desde enero de 2026 la compañía ha comenzado a desplegar un espacio específico denominado "Salud", diseñado para ayudar a los usuarios a orientarse en cuestiones sanitarias sin reemplazar la atención médica profesional.