En los sectores de la industria y la construcción, donde cada desviación en costes o plazos puede condicionar un proyecto, existe una tendencia casi natural a querer supervisarlo todo al milímetro. Sin embargo, cuando esa necesidad de control se traslada a las personas, la organización a menudo se vuelve rígida, lenta y puede llegar a desgastar a sus propios equipos. Para ayudar a transformar esa realidad nació EkinBarri, una iniciativa empresarial de Bizkaia impulsada por CEBEK, FVEM, CECOBI, ASCOBI y AVEQ-KIMIKA, con el respaldo estratégico de la Diputación Foral de Bizkaia. EkinBarri no plantea teorías ajenas a la realidad ni recetas mágicas, acompaña a las empresas del territorio a mejorar su funcionamiento diario situando a las personas y a los equipos en el centro de su modelo competitivo. Dentro de los casos de éxito que conocemos todas las semanas hoy nos hemos acercado a Construcciones Zabalandi.
Afincada en Basauri y con más de 50 años de trayectoria especializada en obra civil, edificación y mantenimiento industrial, Construcciones Zabalandi ha compartido su proceso de transformación organizativa de la mano de Ekinbarri. Lorena Gil, controller financiera de la compañía, explica que, tras superar diversas crisis en el sector de la construcción, la organización se percató de que gestionaba bajo un modelo "quizás demasiado exhaustivo" de control sobre el personal, estructurado de forma piramidal. Frente a esta inercia, la empresa decidió dar un giro estratégico apostando por las personas como motor de cambio: "Creo que se sufre mucho el presencialismo dentro de las empresas y creo que tenemos que ir más allá. Esto del control horario, de entrar y salir a una hora, cumplir horas, no sé si en nuestro caso nos llevaba a buen puerto. Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que debemos de cumplir objetivos, no tanto jornadas laborales".
Para llevar a cabo esta transición, la constructora se integró en Ekinbarri. El carácter eminentemente práctico de este programa les permitió romper dinámicas de excesiva departamentalización. El cambio de mentalidad ha transformado el día a día de la constructora al fomentar una comunicación transversal y reforzar la autogestión de sus equipos dispersos en distintas obras. Según Gil, esta autonomía aporta a la organización una mayor rapidez, agilidad y capacidad de respuesta inmediata, que son precisamente los factores que más valoran sus clientes.