Los graves altercados registrados en Bilbao se saldaron con un balance de 17 personas detenidas -de las cuales 11 son menores de edad y en su mayoría sin antecedentes policiales-, así como importantes daños materiales en el mobiliario urbano, comercios, vehículos particulares y en el parque móvil de la Policía Municipal, generando además un fuerte clima de temor entre los vecinos.
Entrevistado en Onda Vasca, el consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, señaló que la violencia estuvo planificada desde el inicio por elementos organizados que provocaron los incidentes arrojando bengalas. En este sentido, el consejero subrayó que "allí hubo gente que premeditadamente y de forma previa había decidido montar el follón" para romper la normalidad con la que se habían desarrollado las manifestaciones previas del día.
Zupiria ha profundizado en su análisis sobre este tipo de agitación social y ha advertido sobre la proliferación de movimientos que cuestionan permanentemente la legitimidad de las instituciones democráticas y "encuentran diferentes banderas que utilizan para echarnos esos pulsos". Ante esta dinámica, el máximo responsable de Seguridad apeló a la memoria colectiva e insistió de forma tajante en que "no puede haber un fin político, sea el que sea, que justifique el uso de la violencia en esta sociedad", remarcando asimismo que "no hay ningún fin que justifique utilizar un método violento". Para contextualizar este fenómeno de tensión, el consejero ha señalado que los sucesos vividos en Bilbao guardan claras similitudes y "características comunes" con los altercados registrados la semana anterior en Gasteiz durante un desahucio.
En cuanto a la valoración de la actuación de las fuerzas de seguridad ante las críticas vertidas sobre un presunto repliegue policial, Zupiria ha defendido la magnitud y la preparación del operativo desplegado en la ciudad. La Ertzaintza ha mantenido un "dispositivo tremendo" y coordinado con el Ayuntamiento de Bilbao durante toda la jornada, movilizando a un elevado número de agentes de diversas demarcaciones. No obstante, el consejero reconoció la enorme complejidad que supuso gestionar la situación y concluyó con un balance de autocrítica sobre los resultados alcanzados: "en la medida en que los hubo, pues no hemos conseguido nuestro objetivo".